58.
Mientras vuelvo a casa después de comer con Álex, miro el móvil y me doy cuenta de que he recibido varios mensajes de Marcos mientras estaba con ella.
Frunzo el ceño. ¿En serio me contesta ahora a un mensaje de anoche?
Tengo curiosidad por ver lo que me ha dicho, pero lo último que me apetece ahora mismo es pensar en él, así que paso de abrirlo y me meto en TikTok para distraerme.
No salgo de la aplicación hasta bajar del metro.
Cuando llego a casa, oigo el sonido de la tele en el salón, así que me paso a saludar. Veo que está toda la familia allí reunida, aunque Natalia se ha tirado en el suelo para hacer los deberes o algo así. Marcos tiene el móvil en la mano, aunque levanta la mirada cuando me asomo por la puerta.
—Hola —saludo en general, evitando mirarlo.
—Hola, cariño —dice mi madre, sonriente—. ¿Qué tal con Álex?
—Bien, la verdad. —Me esfuerzo por devolverle la sonrisa—. Tenía ganas de contarle todo lo que ha pasado en el viaje.
Ni confirmo ni desmiento que eso último haya podido ser una indirecta para Marcos.
—Estupendo, hijo. ¡A ver si se viene algún día con Alejo a merendar con nosotros!
Al igual que casi todos los que los conocemos, mi madre sabe perfectamente lo que Alejo siente por Álex, y pocas cosas le gustarían más que hacer de celestina entre ellos.
—¿Te vienes sentar un rato con nosotros? —me propone Antonio—. Podemos hacerte hueco.
Contemplo rápidamente la escena. El salón todavía no está amueblado del todo; mi madre me había dicho que querían comprar un par de sillones o un sofá más pequeño.
Eso significa que tendría que sentarme en el sofá con Marcos y nuestros padres, todos pegadísimos, y ahora mismo no se me ocurre nada más incómodo que eso.
—No puedo —miento—. Tengo que estudiar un poco, que tampoco quiero perder toda la tarde.
Y, sin decir nada más, me voy a mi habitación y cierro la puerta.
Me arrepiento por haberme inventado esa excusa, porque en realidad lo que me apetece es sentarme en el puf a jugar a la consola; la he echado de menos estos días de vacaciones.
Pero, como hacerlo supondría hacer ruido, me voy a la cama y me tumbo con el móvil.
Apenas acabo de entrar en TikTok cuando recibo la notificación de un nuevo mensaje de Marcos.
Todavía sigo un poco molesto por el visto, pero la tentación de leer los mensajes me acaba superando.
Joder, Fran. Perdona
Anoche no vi tu mensaje, y esta mañana me he quedado dormido y he ido de culo
Lo vi al salir de la ducha, pero tenía prisa porque llegaba tardísimo
En el metro estaba demasiado apretado para ponerme a escribir y luego he tenido una mañana horrible… ojalá no se hubieran terminado las vacaciones
Por eso te he escrito ahora que acabo de salir de clase
Estás enfadado conmigo?
El último es de hace apenas un segundo. Enrojezco un poco al darme cuenta de que solo ha sido un malentendido y que su explicación parece perfectamente razonable, así que me apresuro a responder con una mentira piadosa.
Perdona, es que no lo había visto
No te preocupes
Ah, vale
Y por cierto, respondiendo a tu pregunta de ayer…
El corazón se me acelera mientras espero el siguiente mensaje.
A mí también me gustaba más pasar las noches contigo
Ahora, mi corazón se detiene durante un instante. ¿Qué le respondo ahora a eso? Pensaba que estaba pasando de mí, pero ahora resulta que es todo lo contrario. Decido probar con un globo sonda, a ver qué me dice.
Habrá que repetir pronto…
Su respuesta llega al instante.
Qué te parece esta noche?
Vale, esto sí que no me lo esperaba. Y no es que no me guste la idea, pero en cuestión de logística, la cosa está un poco complicada.
Te recuerdo que ya no estamos en el hotel
No creo que sea muy prudente hacer nada estando todos aquí
Venga ya, Fran
Te crees que nuestros padres no van a follar aunque estemos nosotros o qué?
Joder, tío
No necesitaba esa imagen en la cabeza, gracias
Vale, pero es verdad
Ya, bueno, pero no es lo mismo
Imagina que nos pillan xd
A ver, que no digo que follemos estando los demás aquí, eso es demasiado arriesgado
Pero no sé… Podemos hacer otras cosas que hagan menos ruido, no?
Ese calorcillo familiar vuelve a crecer entre mis piernas mientras hablamos.
Sí, evidentemente, no vamos a poder follar mientras haya gente en casa; sería prácticamente imposible evitar el ruido.
Pero con el sexo oral no debería haber problema, ¿no?
Mientras nos controlemos con los gemidos, nadie debería enterarse de nada. Sin embargo…
No sé, Marcos
Y si nos pillan?
No nos van a pillar
Eso no lo sabes
Nuestras habitaciones tienen pestillo
Lo cerramos y ya está
Ya, pero y si nos oyen?
Qué quieres que oigan?
Tampoco es que vayamos a ponernos a gritar de placer xd
No, pero yo qué sé…
Imagina que estamos en mi cuarto y se levanta alguien a por agua.
Podrían oír algo
La respiración fuerte o algo así, yo qué sé
Pues pensarán que te estás haciendo una paja xd
Joder, tío
En serio, Fran
Creo que le das demasiadas vueltas
Mientras tengamos cuidado, no habrá peligro
Suelto un suspiro. ¿A quién pretendo engañar? Me he acostumbrado demasiado a compartir cama con él en el hotel, al sexo con él, y ya hace más de veinticuatro horas que no hacemos nada. No puedo esperar a que ocurra algún milagro y nos quedemos solos en casa, pero tampoco podemos contar con ello.
Venga, vale
Cómo lo hacemos?
Me da cosa que nos pillen
Natalia se duerme en nada y tiene el sueño muy pesado
No se despierta ni aunque le caiga una bomba al lado
Y mi padre ronca un montón
Igual tu madre tiene que dormir con tapones y todo
Oye, pues eso nos vendría genial
Ya ves
Podemos salir al pasillo con la excusa de ir al baño o algo
Si oímos a mi padre roncando, tenemos vía libre
Suena bien, supongo
Se me hace rara la conversación, la verdad.
Hasta ahora, todo lo que ha ocurrido entre nosotros se ha dado de forma más o menos natural.
No había una planificación previa, no habíamos hablado de lo que íbamos a hacer.
De hecho, fuera de las noches que pasábamos juntos, apenas habíamos hablado de lo que hacíamos cuando nos quedábamos a solas.
Las cosas surgieron porque los dos estábamos acostumbrados a hacernos una paja antes de dormir, y después fueron evolucionando noche tras noche.
Pero esto es diferente. Es algo planeado, deliberado.
Es una muestra de que los dos tenemos intención de seguir haciendo lo mismo que en el hotel, de que no era solo cosa del calentón del momento.
Porque a ver, sí: como no podría ser de otra manera, me he empalmado inevitablemente mientras hablo con él.
Pero lo que hagamos esta noche no va a ser fruto del calentón, un aquí te pillo y aquí te mato, sino algo planificado que los dos queremos hacer.
Y eso también tiene su parte bonita, dentro de que lo que vamos a hacer es algo puramente sexual.
Trato de ignorar a la vocecilla molesta dentro de mi cabeza diciéndome que podríamos acabar dándonos una hostia más pronto que tarde.