Capítulo 24 #3
Thulin no había estado presente durante el interrogatorio de Rolf Bergmann, que era el principal sospechoso.
Por un lado, había en sus mensajes numerosos ejemplos de odio y deseos de venganza hacia su exmujer; por otro, era plausible que, estando contigua a la suya, conociera bien la casa vacía, donde la policía científica había confirmado que Silje Thomsen estuvo amordazada y atada a una silla con vistas a lo que había sido su hogar común.
Sin embargo, en el informe del interrogatorio, Thulin había podido leer que Rolf Bergmann había negado que tuviese nada que ver con el acoso, el asesinato y también con Caroline Holst, y que había roto a llorar.
Durante meses había dedicado su energía a odiar a su exmujer, pero ahora, al parecer, se había dado cuenta de que todavía la amaba.
La declaración no había convencido a los investigadores de Nylander, pero el exmarido había explicado sus movimientos los días 13 y 14 de febrero, y sus coartadas habían sido posteriormente confirmadas tanto por su hija como por su empresa.
De este modo, el sospechoso más obvio dejó de serlo, al igual que el fisioterapeuta de veintiséis años, que desde enero trabajaba en un hotel en Lanzarote y, por lo tanto, también fue eliminado de la lista de sospechosos.
El decepcionante resultado había llenado a Thulin de frustración, y ahora solo quedaba concentrarse en una amplia gama de otras posibles parejas de Silje Thomsen, ya que era probable que no fuera una coincidencia que el asesinato hubiera ocurrido el día de San Valentín, lo que hacía lógico centrarse en la vida amorosa de la mujer.
Había que investigar más a fondo a los hombres con los que había chateado o salido a través de Tinder, aunque ninguno de ellos hubiera parecido sospechoso a primera vista.
Thulin incluso había cotejado los nombres con el caso de Caroline Holst para ver si alguno de ellos había sido registrado en la investigación de entonces, pero no era así.
En general, a Thulin le molestaba ver lo poco que podía ayudarla la investigación llevada a cabo en su día.
Desde el principio, las sospechas se habían centrado en el exnovio de Caroline Holst, Omar Hajid, que había asistido al mismo instituto que ella, y se mantuvieron incluso bastante tiempo después del hallazgo de los restos mortales, a pesar de que su ADN no coincidía con las muestras que los forenses habían encontrado debajo de una de las uñas de la estudiante fallecida.
Que ese enfoque había sido un error resultaba aún más evidente ahora que los investigadores de Nylander habían descubierto que Omar Hajid trabajaba como educador ayudante en una guardería y que estaba participando en una reunión de padres en el momento en que se cometió el crimen de Silje Thomsen.
A paso rápido, Thulin finalmente llega a las últimas escaleras que conducen al pasillo en el que se encuentra la sala de reuniones, adonde también están llegando los demás miembros del grupo de trabajo.
Al verlos, le surge una tenue esperanza de que hayan tenido más suerte que ella.
Saluda con la cabeza, algo acalorada, a los rostros concentrados y serios, y se dirige hacia Raheem mientras saca su teléfono para ponerlo en silencio.
Durante estos días de trabajo, ha pensado de vez en cuando en Hess, que se había marchado tan repentinamente como había aparecido.
Hace un par de días, había deducido de una conversación entre algunos de los hombres de Nylander que si estaba en el país era solo porque su hermano se encontraba gravemente enfermo.
Thulin había coincidido con el hermano en una ocasión y le daba pena por Hess, porque sabía lo mucho que los dos se querían.
Sin embargo, había descartado la idea de ponerse en contacto con él porque no le parecía natural, considerando lo mucho que se habían alejado.
Además, ese breve reencuentro había despertado en ella un sentimiento inconcluso al que no quería dedicarle tiempo, y en medio del ajetreo se había sorprendido a sí misma echando de menos a Bjørn, a quien no había vuelto a ver hasta la noche anterior.
A pesar de la decepción, Bjørn había aceptado la cancelación de Isaberg con la cabeza alta y, al parecer, se lo había pasado bien en las pistas con su hijo y los demás padres.
Probablemente, Thulin había sido la que más había sentido no haber podido ir de excursión, porque Le había aprovechado el fin de semana para acudir al evento de skate del que tanto había hablado.
Para compensar, Thulin había insistido a Bjørn en organizar esa noche una cena para todos, incluyendo a las hijas mayores, a las que solo había visto fugazmente.
Probablemente con comida para llevar, porque Thulin sabía que tendría un día ajetreado, pero a Bjørn le encantó la idea y se puso inmediatamente a escribir a sus hijas para preguntarles si les venía bien.
Ahora, al mirar su teléfono, ve que Bjørn le ha respondido.
A todos les va bien esta noche. Qué ilusión
Te ayudo con la comida…
—Ven, ya empezamos —dice Raheem, entrando por la puerta junto con los últimos en llegar.
Thulin se apresura a responder a Bjørn con un emoji de corazón antes de silenciar el sonido y seguir a Raheem al interior de la sala.
La perspectiva de la cena conjunta le llena por un momento el estómago de mariposas, y la única sonrisa del día se dibuja en su rostro.
Entonces levanta la vista y reconoce la alta y familiar figura que está un poco apartada, mirando fijamente por la ventana.