XXVIII. DESCONCERTADA
Un incidente más y esta parte de mi relato habrá terminado.
Mi pobre paciente, más enferma que la noche anterior, me dejaba muy poco tiempo para pensamientos o actos que no estuvieran relacionados con sus cuidados.
Pero, hacia la mañana, se quedó más tranquila, y al encontrar en un cajón abierto aquellos hilos de lana enredados de los que he hablado, empecé a ovillarlos de nuevo, movida por mi deseo natural de ver cuanto me rodea limpio y ordenado.
Casi había terminado mi tarea cuando oí un ruido extraño procedente de la cama.
Era una especie de grito ahogado y borboteante que me resultó difícil interpretar, pero que solo cesó cuando volví a dejar la labor.
Evidentemente, aquella enferma tenía unos caprichos muy nerviosos.
Cuando bajé a desayunar a la mañana siguiente, me hallaba en ese estado de satisfacción natural en una mujer que siente que sus facultades se han impuesto y que pronto recibirán el reconocimiento de la única persona por cuya aprobación se ha esforzado principalmente.
La identificación de la señorita Oliver por parte del chino era el último eslabón de la cadena que la unía a la señora James Pope que había acompañado al señor Van Burnam a la casa de su padre en Gramercy Park; y, aunque me habría gustado tener también los anillos de la asesinada que mostrar, estaba lo bastante satisfecha con mis descubrimientos como para desear la llegada de la hora en que me encontraría cara a cara con el detective.
Pero en la mesa del desayuno me esperaba una sorpresa, en forma de una comunicación de aquel caballero. Lena acababa de traerla de mi casa, y decía así:
«ESTIMADA SEÑORITA BUTTERWORTH:
»Perdone nuestra intromisión. Nosotros hemos encontrado los anillos que usted considera una prueba tan concluyente de culpabilidad contra la persona que los ocultase; y, con su permiso [esto estaba subrayado con saña], el señor Franklin Van Burnam será detenido hoy.
»Tendré el honor de visitarla a las diez.
»Respetuosamente suyo,
»EBENEZER GRYCE».
¡ Franklin Van Burnam ! ¿Estaba soñando? ¡ Franklin Van Burnam acusado de aquel crimen y detenido! ¿Qué significaba aquello? Yo no había encontrado ninguna prueba contra Franklin Van Burnam.