CAPÍTULO 12
La llamada a Tansy Quill, hecha dos días después desde el coche de Dash en el aparcamiento de un supermercado, resultó más reveladora de lo que ninguno de los dos había anticipado.
Tansy, después de las formalidades habituales sobre el clima y los envíos retrasados, bajó la voz hasta un susurro casi inaudible.
—Llevo meses viendo camiones que entran y salen del almacén tres fuera del horario normal de carga —dijo—.
Siempre de noche, siempre con el mismo conductor, un hombre que no reconozco del proveedor habitual.
Foster dice que son entregas extra por la demanda de la nueva línea de primavera, pero nunca hay papeleo que yo pueda ver, y normalmente todo el papeleo de carga pasa por mi mesa.
—¿Has hablado de esto con alguien más?
—Con nadie. Aquí la gente que hace demasiadas preguntas termina con el turno cambiado a las cuatro de la madrugada o, peor, sin turno. Tengo dos hijos que mantener, Dash, no puedo arriesgarme a que me despidan por meterme donde no me llaman.
—Lo entiendo, de verdad. No quiero ponerte en peligro. Solo necesito entender qué está pasando.
—Si quieres saber algo más, hay una persona que podría ayudarte sin arriesgar tanto: Greer no es la única que lleva las cuentas finales del proyecto de primavera.
Hay una auditora externa, contratada por la propia junta directiva para revisar las cifras antes del lanzamiento, porque la empresa quiere salir limpia ante posibles inspecciones.
Se llama Indira Vance. Si hay irregularidades, ella las va a encontrar antes que nadie, porque su trabajo es precisamente ese.
Cuando colgó, Dash se quedó mirando el teléfono un buen rato, procesando la información, mientras Marlow esperaba en el asiento del copiloto con un café que se había quedado frío.
—Indira Vance —repitió Dash—. No la conozco, pero puedo intentar contactarla. Si está revisando las cuentas de forma independiente, quizás esté dispuesta a escuchar lo que he encontrado, aunque sea extraoficialmente.
—¿No es arriesgado? Si resulta que ella también está implicada de algún modo...
—Es un riesgo, sí. Pero Tansy tiene razón en algo: si la junta directiva ha contratado una auditoría externa antes del lanzamiento, es porque alguien arriba ya sospecha que algo no cuadra. Eso juega a mi favor.
Esa noche, Dash redactó un correo cuidadosamente neutral a Indira Vance, presentándose como empleado de Operaciones con preocupaciones sobre discrepancias en los pedidos de materia prima, sin mencionar nombres ni acusaciones directas, solicitando una reunión breve y confidencial.
La respuesta llegó sorprendentemente rápido, a la mañana siguiente, citándolo en una cafetería discreta del centro, lejos de las oficinas de Gilded Bloom, para esa misma tarde.