El caos que nos une (Lo que nos une 1) 23
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Markus

Esta mañana, durante la comida, transité por una frontera muy peligrosa. Pero necesitaba ver su reacción y confirmar si había algo de verdad.

Y lo hubo.

Lo constaté en el temblor leve de sus manos, en su respiración alterada y en el rubor que le iluminó las mejillas y terminó delatándola. Se contuvo, sí, y también retrocedió, pero, durante un segundo, Elise estuvo a punto de avanzar conmigo.

Y eso ha sido más que suficiente para mí.

—Intenta mantener el equilibrio sin apoyarte del todo —me indica Jasper, devolviéndome al presente y a la sesión de rehabilitación.

Asiento y me incorporo, sintiendo el tirón que asciende desde la cicatriz hasta lo más profundo del músculo. Quema. Maldito clavo…

Pero no freno. Jasper me observa, sorprendido.

—Otra vez —ordena.

Obedezco, más rápido en esta ocasión.

Me arde la pierna.

—Joder… —musito entre dientes, pero no me detengo.

—Vale, para, ¡para! —Jasper cruza los brazos—. Algo ha cambiado.

—¿Qué?

—Llevamos semanas así y hoy empujas como un toro.

No voy a confesarle nada, pero tampoco voy a mentirle.

—Quiero volver a ser yo y dejar el bastón de una vez.

—Después de la operación, si todo sale bien, podrás…

—No —lo interrumpo—. Ahora.

Jasper me observa, meditabundo.

Y yo pienso en el motivo detrás de mi propósito. No se trata solo de una cuestión de movilidad, sino de no ser un hombre al que ella mire con compasión. No pienso convertirme en una preocupación extra en la vida de alguien que ya porta una mochila demasiado pesada.

No sería justo.

Y, si tengo la menor posibilidad con Elise, no voy a arruinarla por continuar siendo la sombra de lo que fui.

Finalmente, él cabecea y da una palmada.

—¡Vamos! Entonces tendremos que trabajar más duro.

—Lo sé.

Y vuelvo a incorporarme sintiendo que el músculo se queja, pero no digo nada, dispuesto a seguir dándolo todo.