Capítulo 62
M aliek grita a todo pulmón; la habitación se llena del estruendo de metal y de gruñidos entrecortados.
—¡Anda, tenemos que irnos!
Tomo a Analla por el brazo y la ayudo a levantarse.
Thane emite un rugido al tiempo que Maliek sale volando por la habitación hasta estrellarse contra la pared del extremo opuesto del escritorio y desplomarse en el piso.
Seferin sigue esforzándose por ponerse de pie. Me sorprende que ese rayo no lo matara; supongo que se necesita más que eso.
Con un destello dorado en los ojos, Thane avanza a zancadas hacia Seferin, el hombre por quien está aquí, pero Maliek no se queda quieto. Se pone de pie con un rugido y se abalanza sobre Thane hasta derribarlo.
Maliek intenta clavarle el filo de su espada, pero Thane usa la suya para bloquearlo.
—¡Váyanse! —grita Thane con voz tensa.
Con un gran esfuerzo, hace a Maliek a un lado.
—Por todas las sombras, ¿quién es él? —pregunta Analla, perpleja.
—Es una larga historia —murmuro.
Miro por encima de mi hombro mientras llevo a Analla hacia la ventana.
Thane y Maliek están peleando otra vez. Observo a Seferin, pero el corazón se me encoge cuando lo veo gatear hacia una puerta disimulada entre uno de los libreros.
Siento una oleada de pánico cuando miro otra vez a Thane, trato de llamar su atención, pero está muy ocupado con Maliek.
Tenemos que salir de aquí antes de que pida más ayuda.
Unos guardias más entran a la sala en el momento en el que Thane le da a Maliek una cuchillada en la cara y luego lo ataca con un poderoso estallido dorado.
—¡Zaira! ¡Sal por la ventana! —grita Thane al tiempo que conjura un escudo brillante para bloquear los rayos de magia que lanzan los guardias con rapidez, rayos que están dirigidos contra Analla y contra mí.
Mientras Thane resiste otro ataque, Analla y yo subimos a la ventana, bajamos por un emparrado y huimos lo más rápido posible.
No puedo creer que mi plan funcionara. Y ahora Thane está arriesgándolo todo para que mi hermana y yo podamos escapar.
No hay que malinterpretar, sigo extremadamente enojada con él por lo que pasó en el templo, pero me alegra muchísimo tenerlo de mi lado en este momento.
En Gadonia, lo vi merodeando en la costa, cerca de la posada de Irina. Mentalmente le doy vueltas una y otra vez a lo que dijo sobre el libro: «Estoy seguro de que hay un hechizo que puedo usar para romper la maldición de tu hermana… ».
No dejo de preguntarme cómo pude confiar en él otra vez después de lo que hizo.
Sin embargo, pensé que la única manera en la que podría confiar un poco otra vez era si tomaba el barco conmigo a Meriva sin que yo tuviera que pedírselo.
Esperaba que si me veía sola en el barco, sabría que me disponía a enfrentar sola a Seferin y me acompañaría para asegurarse de que eso nunca sucediera.
Si hacía eso, entonces yo sabría que en verdad se preocupaba por mí y que deseaba ayudarme.
Los actos siempre dicen más que las palabras.
Después de leer el libro con cuidado toda la noche que pasamos en el barco, pudo encontrar un hechizo para aumentar el efecto del elíxir inhibidor, pero necesitaría algunas cosas de la tienda de la hechicera; cosas que él mismo tomó.
No se derrota a un hechicero tan poderoso como Seferin con un simple elíxir inhibidor. Necesitábamos algo más fuerte. Sabía que si Seferin aún tenía pleno acceso a su magia, Thane no podría acabar con él y yo no podría salvar a mi hermana.
Mientras Thane recorría la fortaleza para neutralizar a tantos guardias como fuera posible, yo entretuve a Seferin para tener tiempo suficiente para inhibir su poder.
El único problema fue que no podía hacerlo hasta que liberara a Analla de esa celda, puesto que controlaba las cerraduras con su magia.
Tenía que inhibirlo una vez que la liberara; Thane podría matarlo, como tanto deseaba, y yo recuperaría a mi hermana.
Parecía un buen plan, hasta que vi que Maliek estaba ahí. Era un obstáculo con el que no contaba; sin embargo, Thane lo ha derrotado muchas veces. Esperaba que con la ayuda de algunos de los hechizos del libro de Azidel, sería más fácil.
Estaba noventa y nueve por ciento segura de que el plan no funcionaría y de que arriesgaría mi vida, la de Analla y la de Thane para nada…
pero como Thane dijo antes, soy demasiado optimista.
Hubo un tiempo en que ese rasgo mío lo sacaba de sus casillas; sin embargo, esta era una de las raras situaciones en las que más lo necesitábamos.
Y puesto que yo me aferré a la esperanza, ha sucedido un milagro…
Aunque aún no estamos a salvo.