El caos de los mortales (Mayhem 1) Capítulo 23 #3
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Capítulo 23 #3

—Muchas personas tienen líos con él y al final se dan cuenta que era un error. Por fortuna, pude escapar de él. Tu hermana sabe perfectamente cómo es, considerando la situación en la que se encuentra.

Trago saliva sin dejar de sacudir la cabeza. Eso no puedo negarlo, pero me niego a darle la satisfacción de estar de acuerdo con él.

—Es fácil ser víctima de un malvado hijo de puta como él —agrega Thane.

Detrás de nosotros, en un escenario una mujer empieza a cantar con voz alta y orgullosa, los pueblerinos la ovacionan. En poco tiempo empieza a bailar con un híbrido parecido a un chimpancé, ajena a la tormenta que arrecia entre Thane y yo.

—Ahora entiendo por qué aceptaste arriesgar tu vida en esta misión conmigo —digo mirándolo de nuevo—. No es cuestión de hacer lo correcto o ayudar a alguien; todo se trata de obtener lo que quieres.

—Lo único noble de toda esta misión eres tú —dice poniéndose de pie—. Nunca dije lo contrario. Nunca te mentí. Ni una sola vez.

—Pero ocultaste la verdad. En mi opinión es lo mismo. —Levanto la cabeza para verlo a los ojos—. ¿Por qué me explicas todo esto hasta ahora?

— ¿Algo hubiera cambiado? ¿Hubieras decidido no hacer el viaje de haber sabido todo esto antes de irnos?

Lo examino un momento y mi enojo disminuye un poco.

—No. Hubiera hecho el viaje de todos modos. Pero no hubiera tenido que vender mi collar.

Deja escapar un pequeño suspiro.

—Las monedas que me diste al vender ese collar las he usado para facilitarte este viaje, Zaira. Eres tú quien ha salido más beneficiada. Y supongo que te daré más información sobre el libro y la sangre cuando nos acerquemos a la isla.

—Habría aceptado ayudarte, aunque tú no estuvieras dispuesto a ayudarme a mí.

—Ahora lo sé… pero no puedo confiar en nadie solo porque me de su palabra.

Las acciones dicen mucho más. —Hace una mueca y agrega—: Y esto debe quedar entre nosotros, solo nosotros.

—Se acerca a mí, tanto que puedo sentir el calor de su cuerpo—.

No quiero que se diga ni una sola palabra de que estamos buscando el libro.

Algar es un bocón y Rynthea… bueno, ya sabes lo que piensa de mí, de cualquier hechicero.

Estoy a punto de decirle que Algar ya lo sabe, pero cambio de opinión. Tendré que hablar después con Algar, rogarle que no le diga a nadie. En cuanto a Rynthea, entiendo. En estos momentos, yo tampoco soy muy adepta a este hechicero en particular.

—Más te vale que ese prestamista todavía tenga mi collar —mascullo mientras le doy unos golpecitos con el dedo en el pecho—. Y espero que me devuelvas cada maldita moneda que te di.

Thane ni siquiera reacciona ante mi gesto, solo deja escapar un suspiro.

—Te pagaré con el tesoro que pueda obtener en la isla. Eso valdrá mucho más.

Suelto una carcajada y pongo los ojos en blanco.

—Sí, si siquiera llegamos hasta ahí.

Un cuerpo me roza el costado derecho y me asombro cuando un brazo envuelve mis hombros.

—Zaira la Noble. ¡Vaya, qué bien te ves limpia! —Kelrean huele a demasiados tarros de cerveza—. ¿Ya te dije lo hermosa que eres?

Dejo escapar un poco de tensión de mi cuerpo y sonrío halagada. Kelrean baja la mano para apretar mi antebrazo. Miro a Thane de reojo; mira la hoguera con el ceño fruncido y la mandíbula tensa.

—Amo a las mortales. —Kelrean me estrecha por los hombros con una enorme sonrisa—. Son todas tan… simples.

—Mmm… ¿Gracias?

—Es un cumplido, créeme —me asegura—. Tengo una pregunta para ti: ¿alguna vez has probado el talmún?

—Estás bromeando —interviene Thane, fulminando al príncipe con la mirada.

—Por supuesto que no. —Kelrean voltea a ver al asesino—. Hay una tienda de campaña aquí cerca donde hay mucho. ¿Vienes conmigo, Zaira?

—No es prudente —masculla Thane.

—Deja que ella decida, ¿sí? —Kelrean le dirige una sonrisa engreída.

—Soy su protector, así que puedo meterme. No es prudente consumir talmún cuando estás en una misión, Quinlocke. Algo podría suceder y estarías muy drogada como para manejar la situación. No deberías ir.

Miro a Thane con el ceño fruncido. Pensaba decirle a Kelrean que no iría. Quería hablar un poco más con Thane, quizá recriminarle más por haberme ocultado la verdad sobre el libro; sin embargo, ahora que está diciendo esta tontería ya no quiero estar cerca de él por el momento.

Sí, lo contraté para que me protegiera en el viaje, pero no tiene derecho a decirme qué hacer en mi tiempo libre, y definitivamente no tiene derecho a tomar ninguna decisión personal por mí.

La advertencia de Algar viene a mi mente: «Solo ten cuidado con él, Zaira». Ahora conozco un poco mejor a Thane, pero todavía tengo muchas preguntas.

¿Cómo pasó de marchar con los Divinos a verse involucrado con Seferin y los Sombríos? ¿Por qué tiene tantas ganas de vencer a Seferin con ese libro?

Aún faltan piezas en este enorme rompecabezas y dudo que él vaya a explicármelas pronto. Si me quedo aquí con él solo perderé tiempo y energía. No tengo intenciones de hacer ninguna tontería, pero me niego a permitir que Thane dicte lo que puedo o no puedo hacer.

Pongo cara de indiferencia, volteo a ver a Kelrean y digo:

—Buen, probemos.