El campo de rosas (El libro de la oscuridad 3) 15. Una isla en medio del diluvio #4
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15. Una isla en medio del diluvio #4

—Al no poder contar con más información que esta, reina Shahrnavāz, solo puedo trazar conjeturas —añadió el maestro Ruzbeh—.

Esta actividad podría ser la causa de la degradación del aire o, por el contrario, su consecuencia.

También es posible que no exista ninguna conexión y que sea solo coincidencia.

Sin disponer de más datos, lo único que puedo aportar son conjeturas, y le puedo asegurar que estas serían de escaso valor.

—El anciano abrió una pausa para aclararse la garganta y tardó un poco en continuar, con voz más débil que antes—.

Hay una palabra que había oído mencionar en este contexto, pero cuyo significado constituye un misterio para mí.

Se trata de la palabra alkahest . Majestad, mi conocimiento es escaso, y sus límites, firmes. No puedo decirle nada más.

Otra sacudida. Malcolm miró a Pan y obtuvo la confirmación de que ambos se habían acordado, por segunda vez, del mensaje de la magnetita.

—Los humanos causan explosiones desde hace siglos —destacó la reina Shahrnavāz—. Si lo hacen para descubrir oro, nosotros no ponemos impedimento. Estas explosiones a las que se refiere, maestro Ruzbeh, ¿se dan en regiones ricas en oro? ¿O acaso están buscando otra cosa?

—Yo misma lo he presenciado —aseguró Tilda Vasara, antes de que el anciano pudiera responder—.

Unos hombres en uniforme provocaron una explosión cerca de una fuente que era sagrada y mataron a un chamán que trató de impedírselo.

No encontramos ninguna explicación de qué beneficio podían sacar con dicho acto.

No hay nada de valor en el subsuelo. Nosotras matamos a esos hombres, por supuesto, pero hemos oído contar que otros hacen cosas parecidas en otros lugares.

Malcolm miró a Pan, que asintió con la cabeza. Después se volvió hacia Shahrnavāz y Tilda Vasara, y respiró hondo.

—Majestades, ¿me permiten hablar?

Aquellos ojos reales de grifo y los ojos verdes de la bruja habrían hecho arredrarse a cualquiera, pero él afrontó con calma sus miradas, haciendo acopio de toda la presencia de ánimo que pudo.

—Por lo que yo he visto —declaró—, por lo que he oído y por lo que puedo deducir, en diversos puntos de la superficie de la tierra es posible pasar de este mundo a otro.

Este tipo de lugares no abundan y es difícil encontrarlos.

Cuando la gente se entera de su existencia, a menudo suscitan sentimientos de reverencia, pero son pocas las personas que los conocen y que intentan mantenerlos en secreto.

Las explosiones son obra del Magisterio, entidad de la que sin duda han oído hablar.

Si bien ignoramos el objetivo que persiguen al destruir las aberturas, disponemos de indicios a partir de lo que han dicho y han hecho.

La palabra alkahest , que acaba de mencionar el maestro Ruzbeh, también ha aparecido en relación con este asunto, pero, al igual que él, no dispongo de información sobre su significado.

»No obstante, por lo que me han contado Tilda Vasara y otras personas, opino que esas aberturas son importantes para sus pueblos en lo que respecta a la pureza del aire, entre otras cosas.

El Magisterio, por lo tanto, está realizando una labor maligna al tratar de cerrarlas, y lo que nosotros deberíamos hacer…

, grifos y brujas juntos, y los pocos humanos que están al corriente de esto…

, es formar una alianza para malograr los planes del Magisterio y de cualquier otra organización humana que comparta sus objetivos, como puede ser ese grupo denominado los hombres de las montañas y las corporaciones comerciales como Thuringia Potash, que solo pretenden ganar dinero.

Nuestra misión es proteger las aberturas que comunican los mundos, cuya destrucción y cierre está causando tantos perjuicios. Esa es nuestra misión.

—Un momento, artífice —lo interrumpió la reina—. Procuremos ser lo más claros que podamos. ¿Qué está provocando en concreto los perjuicios de los que hemos tenido noticia, esta degradación del aire? ¿Las explosiones? ¿O el simple hecho de que se estén cerrando esas aberturas?

—Perdónenme por no haber hablado de forma más precisa —se disculpó, con una profunda inclinación de cabeza, Malcolm—.

El maestro Ruzbeh tenía razón al señalar que no es siempre sencillo distinguir un resultado de una causa.

Aparte, yo añadiría que algunos fenómenos tienen más de una causa.

Es improbable que la degradación del aire, por ejemplo, sea únicamente consecuencia de las explosiones.

Tal como ha explicado la reina Tilda Vasara, las alteraciones del aire son motivo de preocupación para las brujas desde hace siglos, mientras que estas explosiones en concreto se han empezado a producir en fechas mucho más recientes.

»Por lo que sé de otras fuentes, me inclino a pensar que, si bien existe una conexión entre las explosiones y la degradación del aire, no es una relación de causa-efecto.

»En el caso de las explosiones, sabemos que las llevan a cabo agentes del Magisterio.

Lo único que podemos afirmar con certeza sobre su propósito es que lo hacen para cerrar esas aberturas.

Si lo único que quisieran fuera alterar la composición del aire, existen muchos métodos a los que habrían podido recurrir con anterioridad para conseguirlo.

Yo creo, reina Shahrnavāz, que hemos llegado al límite de lo que todos conocemos y que es hora de pasar a la acción.

Nuestro enemigo está cerrando esas aberturas; es nuestro deber mantenerlas abiertas.

Propongo que unamos fuerzas para cumplirlo.

Es algo que implicará un trabajo y peligro inmensos.

Pido a sus majestades que valoren esta cuestión con toda la sabiduría y experiencia que poseen sus pueblos.

¿Van a formar una gran alianza con dicho propósito?

«Sí, la van a formar —aventuró para sí Pan—. La van a pactar ahora mismo».