El búnker (La Herencia 2) 33 Ad hora prinsis
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33 Ad hora prinsis

El reloj del búnker marcaba las cuatro de la tarde. Afuera la tormenta golpeaba los ventanales metálicos con ráfagas de viento y agua. El pronóstico del tiempo iba de mal en peor. Dentro, la sala de operaciones parecía un refugio improvisado, iluminado por focos blancos que no daban tregua.

Iván dejó caer sobre la mesa un sobre abultado, con las esquinas gastadas.

—Todo esto estaba en el maletín de Ethan —dijo, y se pasó la mano por el pelo, agotado—. Son cartas, algunas sin fechar.

Marta se inclinó sobre el montón. El papel amarillento y la caligrafía irregular parecían contener algo más que recuerdos.

—No vamos a leerlas al azar. Necesitamos orden.

Se levantó y arrastró una pizarra magnética contra la pared. Sacó un rotulador rojo y dibujó un gran círculo en el centro. Escribió: ETHAN DAVIS.

—Vamos a ir colgando aquí cada dato relevante. Fechas, lugares, nombres. Y lo que no encaje, lo subrayamos.

Gómez se cruzó de brazos, apoyado contra la mesa.

—¿Seguro que no perdemos el tiempo? —gruñó.

—Si quieres resolver esto, necesitamos meternos en su cabeza —replicó Marta, seca—. Y ahora mismo, su cabeza está en estas cartas.

—Vale —dijo Gómez.

Dani apareció con una lata de refresco en la mano y los auriculares colgando del cuello.

—¿Y yo qué pinto en esto?

Marta le lanzó uno de los sobres.

—Quiero que investigues una frase que se repite: ad hora prinsis. No la encuentro en ninguna base de datos académica. Mira si es latín clásico, si tiene raíces en astronomía, lo que sea.

Dani arqueó una ceja.

—¿Un puzle filológico a las cuatro de la tarde? Hostia, me encanta.

Volvió a su portátil, tecleando rápido.

Laura que estaba sentada en el sofá no se quedó atrás.

—¿Y yo? No me hacéis ni puto caso —protestó—. He estado investigando las transferencias que hay entre Marina y Ethan y he detectado un depósito de 20.000 euros.

Gómez se levantó. Estaba sentado en su despacho y a través del cristal y con la puerta abierta podía escuchar lo que decía.

—¿Marina le pagó a Ethan?

—Sí, pero hizo varios ingresos fraccionados, supongo que para no llamar mucho la atención.

—No me jodas.

—¡Sí!

—¿Hizo más pagos? —preguntó Gómez.

—Estoy en ello.

—Eso cambia las cosas bastante —dijo Marta—. Ethan ya no es un pobre artista incomprendido y deprimido porque no encaja, es alguien que sabe ocultar cobros, y mantener en secreto su relación con Marina. Y este Ethan no encaja del todo con la imagen que tienen de él su familia.

—¡Exacto! —profirió Gómez—. Ahí lo has bordado Marta y por cierto, buen trabajo Laura. No encaja con el perfil que ya teníamos de él. Nos ha engañado a todos, como creo que nos está pasando con todos. Aquí nadie parece ser quien dice ser.

Laura sonrió. Por una vez, Gómez le había reconocido el trabajo. Iván la miró celoso. A él nadie le había felicitado por descubrir la habitación de Ethan.

Mientras tanto, Marta abrió la primera carta.

El silencio en la sala se hizo notorio, tenían todos la impresión de estar avanzando hacia un precipicio y que pronto se iban a ver envueltos en una caída libre.

Era como si cada palabra escrita por Ethan pudiera iluminar o ensombrecer la investigación. Marta levantó la vista hacia los demás.

—Empecemos.

Se habían congregado en el núcleo del búnker, algunos de ellos sentados cómodamente en uno de los sofás.

Gómez les observó. Sintió algo parecido a la satisfacción.

Hacía tan solo unos días apenas se conocían y ahora los sentía como si fueran su propia familia.

Estaban trabajando en equipo, incluso Laura.

Marta terminó una carta y se levantó. Anotó algo en el tablón.

Dani apareció con una hoja impresa en din A3. Era una foto de Ethan a todo color con calidad altísima. La pinchó sobre el tablero de corcho.

—¿A que mola?

Todos quedaron absortos mirando el rostro de Ethan.

Su mirada profunda, aquella tristeza desangelada, los labios algo rotos y una sonrisa imposible de clasificar, conformaban un rostro que parecía susurrarles algo al oído, un misterio oculto en aquella mente atormentada, mucho menos inocente de lo que pensaban .