El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 46. Los reversos
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Capítulo 46. Los reversos

Las piezas recuperadas se examinaron en una sala de conservación con temperatura estable. Mara observó desde detrás de la línea marcada mientras el equipo retiraba el embalaje de la primera.

El frente mostraba agua azul y una rama oscura.

En el reverso quedaban mortero antiguo, una grieta curva y dos números escritos por Inés.

El catálogo indicaba su posición, pero la identificación no descansaba solo en esa anotación.

Las fotografías anteriores, la composición, las medidas y las roturas completaban la correspondencia.

Repitieron el proceso con cada original bajo custodia. Algunas pérdidas recientes obligaban a estabilizarlos antes de cualquier traslado. Una quinta pieza permanecía intervenida en Huelva y otras dos, localizadas en colecciones privadas, seguían sujetas a reclamaciones y medidas judiciales.

El octavo azulejo había aparecido en una colección particular de Oporto.

Las fotografías del reverso mostraban la pérdida exacta en la que encajaba el fragmento de Inés, y un examen preliminar confirmó la composición y el mortero.

La autoridad judicial portuguesa ordenó su inmovilización mientras se resolvían la titularidad y el retorno.

Las ocho piezas estaban localizadas, aunque ninguna restitución estuviera terminada.

La responsable del panel explicó que ninguna pieza volvería de inmediato a la Casa del Alfar. Primero debían estudiar el soporte, el mortero y el riesgo de otra intervención. Mientras tanto, las réplicas permanecerían instaladas con una señalización visible que indicara su fecha y autoría.

—¿Van a dejar las falsas? —preguntó un representante de la fundación.

—Vamos a dejar réplicas identificadas —respondió la conservadora—. Lo falso fue ocultar qué eran.

Lola había autorizado que su nombre apareciera junto al de las demás pintoras. También constaría que Inés firmó dos retiradas y preparó después el catálogo de restitución.

Mara miró los reversos antes de que volvieran a cubrirlos. El caso había permitido recuperar objetos y nombres. No había devuelto intacto el panel ni la historia de quienes trabajaron en él.