Capítulo 39. La furgoneta
La aseguradora entregó los datos después de recibir la autorización. El dispositivo no grababa conversaciones ni imágenes. Registraba encendido, trayecto, frenadas y posición aproximada para calcular la póliza.
—Antes afirmó que no la vio —recordó Rubén.
—Antes creía que podía seguir cobrando por no preguntar.
En la furgoneta, Científica encontró fibras de las cantoneras utilizadas en las cajas y polvo de mortero antiguo en la alfombrilla de carga. El análisis no podía determinar qué azulejo lo había producido. Sí coincidía con el material desprendido de varios originales almacenados.
La defensa podría sostener que Rafaela utilizaba el vehículo para el taller y había transportado cajas otras veces. Mara anotó la explicación posible. La ruta de una sola noche no podía borrar esos usos anteriores; sí contradecía que el vehículo hubiera permanecido delante de la casa.
La ruta confirmaba que la furgoneta estuvo donde Rafaela negaba haber ido. El cordel, la página del catálogo y las cajas explicaban qué podía haber llevado.
Rubén cerró el mapa.
—Ya no tenemos una casa sin testigo —dijo—. Tenemos un taller, un depósito y veinticinco minutos que encajan con la entrega.