El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 40. La pieza exacta
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Capítulo 40. La pieza exacta

Rafaela acudió acompañada de su abogado. Mara colocó sobre la mesa una fotografía general de Los doce cauces , tomada antes de desmontar ninguna pieza. No señaló el fragmento ni mostró los análisis.

—¿Qué quería Inés que devolviera? —preguntó.

—No lo sé. Hablaba como si todo el panel fuera suyo.

—Usted le escribió que devolvería las piezas.

Rafaela miró la copia del mensaje y dijo que se refería a material contemporáneo del taller. Mara le pidió que identificara ese material.

—Muestras, pruebas. El cauce bajo, a la derecha, estaba dando problemas desde la última intervención.

Rubén dejó de escribir durante un instante. La réplica de la que procedía el fragmento ocupaba precisamente la tercera posición del cauce inferior derecho. Esa localización figuraba en el informe de laboratorio y en el catálogo reservado de Inés. No se había comunicado durante las entrevistas.

—¿Qué problema? —preguntó Mara.

—Una grieta en el reverso.

El original tenía una grieta curva documentada por Inés. La réplica instalada no la tenía; llevaba una línea pintada para reproducirla en el frente. Rafaela acababa de describir una cara que no podía verse desde el patio de la Casa del Alfar.

Su abogado intervino. Como restauradora, había manejado fotografías y fichas durante años. Era posible que recordara la posición por su trabajo.

—Es posible —dijo Mara.

No necesitaba convertir el conocimiento reservado en confesión. Lo incorporaría a la secuencia junto a la cita, la furgoneta y el embalaje.

Rafaela pidió ver la imagen más de cerca. Mara la retiró.

—Aún no le he dicho qué pieza coincide con el fragmento.

Por primera vez, la ceramista no respondió hablando del taller.