El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 34. Tres cabos
71%

Capítulo 34. Tres cabos

La forense dejó en la pantalla dos imágenes ampliadas. En la primera se distinguían fibras azules adheridas al interior del cuello de la blusa de Inés. En la segunda, tres filamentos conservaban una torsión regular y restos de cera.

—No es una marca producida por la ropa —dijo—. La presión ocurrió antes de que movieran el cuerpo.

Mara no preguntó cuánto había sufrido. Necesitaba conocer el alcance de lo que podían probar.

El laboratorio había comparado las fibras con el cordel de las bobinas recogidas en el Taller Montes y con el utilizado en la caja interceptada en Huelva.

Coincidían en material, número de cabos, tratamiento y colorante.

El proveedor vendía la misma referencia a otros talleres y empresas de embalaje.

—Sitúa una clase de cordel —dijo Mara—. No una bobina.

—Ni una mano.

Rubén participaba por videollamada desde el depósito de La Cartuja. Mostró una fotografía de seis cajas. Cuatro de las antiguas conservaban cierres del mismo cordel; una de las dos entregadas la noche de la muerte seguía precintada para examinarla por capas.

—Mateo dice que esa caja llegó la noche de la muerte —explicó—. La etiqueta se cambió después. Vamos a levantar el relleno por capas.

Mara pidió que no buscaran un arma como quien espera encontrar una firma. El cordel del cuello relacionaba la agresión con una práctica de embalaje. La caja podía conservar un tramo, una contaminación anterior o nada.

Antes de terminar la llamada, Rubén acercó la cámara a una esquina del relleno. Entre dos hojas de espuma asomaba una línea azul cortada.

—Aún no lo hemos tocado —dijo.

La caja quedó cerrada de nuevo hasta que pudiera examinarse con las mismas garantías que una escena.