El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 31. La ruta de las cajas
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Capítulo 31. La ruta de las cajas

Mara esperó a que estuvieran presentes la fiscal, Baeza y los agentes que habían oído su exposición de la mañana.

—La hipótesis que presenté sobre Lola y Samuel como responsables de la ampliación es incorrecta —dijo—. Las ventas documentadas empezaron antes de que ocuparan esas funciones. Retiro la atribución y las medidas que dependían de ella.

No se justificó alegando que los indicios parecían sostenerla. Tampoco convirtió la rectificación en una fórmula administrativa.

Proyectó la secuencia preparada por Rubén. Él intervino desde Huelva y explicó cómo tres cajas habían conservado, bajo etiquetas nuevas, fragmentos de códigos anteriores. Los números enlazaban el Taller Montes, una nave de tránsito y un depósito privado en La Cartuja.

—No es solo una dirección repetida —dijo Rubén—. Coinciden pesos, fechas y el vehículo de Mateo. En dos rutas, la caja declarada como vacía vuelve a circular con otro remitente.

Baeza preguntó quién contrataba el depósito.

—Una sociedad administrada por la intermediaria de las subastas. Álvaro paga parte de los gastos mediante Cauce Sur.

La nueva línea no exculpaba a Lola de fabricar y callar ni a Samuel de sus ventas. Corregía quién había concebido el tráfico y dónde podían estar los originales.

La fiscal autorizó preparar la solicitud de entrada y registro. Mara dejó que Rubén detallara las cajas, los vehículos y las personas que debían separarse durante la diligencia.

La fiscal cerró la carpeta después de que la retirada quedara incorporada al acta. Rubén continuó con la ruta de las cajas.