El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 29. La generación equivocada
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Capítulo 29. La generación equivocada

Mara presentó la hipótesis en la reunión de coordinación de la mañana. No la adornó: dos retiradas iniciales bajo una justificación de conservación; después, una ampliación del sistema cuando Lola dominaba las réplicas y Samuel controlaba los hornos.

En la pantalla aparecían las ocho posiciones, las fechas de cocción y los ingresos.

—Rafaela crea el método y conserva la relación con los financiadores —dijo Mara—. La generación joven aporta capacidad de producción y ventas paralelas. Debemos comprobar si dejó de obedecer y empezó a decidir.

Baeza preguntó qué pruebas sostenían ese salto. Mara señaló las iniciales de Lola, la hornada omitida y las apropiaciones de Samuel. Admitió que todavía no tenían un pago patrimonial dirigido a ninguno de los dos.

—Entonces es una línea, no una atribución —dijo Baeza.

—Sí. Pero condiciona los registros que vamos a solicitar.

Propuso revisar cuentas, dispositivos y comunicaciones de ambos en las dos últimas campañas. La fiscal pidió separar las ventas de segunda de los originales antes de ampliar medidas.

Lola esperaba fuera para otra declaración. Al verla a través del cristal, Mara comprendió el peso práctico de una hipótesis provisional: decidía qué vida se abría primero y bajo qué sospecha.

Rubén no estaba en la sala. Seguía en Huelva con la trazabilidad del paquete interceptado. Había enviado un mensaje durante la reunión: He encontrado un comprador anterior. Necesito dos horas.

Mara leyó la frase al equipo y mantuvo su propuesta en suspenso. Si el primer envío precedía a Lola y Samuel, la línea que acababa de exponer podía estar confundiendo las manos que fabricaron las copias con las que habían creado el negocio.