Capítulo 26. Ocho huecos
La copia parcial del catálogo llegó dentro de un sobre que Inés había dejado a una colega. Mara colocó sus dieciséis páginas junto a un esquema de Los doce cauces .
Cada ficha reunía posición, medidas, grietas, restos de mortero y fotografía del reverso. Inés había marcado ocho casillas con un círculo azul. En dos añadió retirada autorizada . En las otras seis, comparar .
La especialista fue leyendo las correspondencias.
Una grieta que parecía una rama, una pérdida de esmalte junto a un pez, dos manchas de cal.
Tres fotografías de ventas coincidían con tres fichas.
Una era la pieza interceptada en Huelva: el medio pez de la caja encajaba con la pérdida descrita en la ficha diecinueve.
Cuatro posiciones del panel mostraban réplicas con marcas del Taller Montes.
La octava correspondía al fragmento que Inés conservaba.
—Ocho sustituciones —dijo Baeza.
—Ocho indicios de sustitución —corrigió Mara—. Habrá que examinar cada pieza.
No era una precaución vacía. El catálogo estaba incompleto y algunas imágenes carecían de escala. Aun así, el patrón ya no podía explicarse como dos retiradas mal documentadas.
Mara observó las fechas. Las sustituciones atravesaban tres campañas y varios equipos. Lola y Samuel aparecían en las dos últimas. Rafaela, Nerea y Mateo estaban presentes desde la primera.
En el margen de la ficha treinta y uno, Inés había escrito: No buscan conservar el dibujo. Buscan conservar la historia que cuenta el papel.
La frase no identificaba a quien la mató. Explicaba el método: no bastaba con fabricar una copia convincente. Había que fabricar para el original una vida anterior, una familia y una venta que nunca habían existido.