El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 21. El correo borrado
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Capítulo 21. El correo borrado

Nerea Cifuentes llevó una carpeta ordenada por campañas y la colocó delante de Mara como si el orden pudiera compensar lo que faltaba.

—Mi firma validaba la recepción administrativa —dijo—. El contenido correspondía al equipo técnico.

Mara le mostró la cabecera recuperada del servidor de Cauce Sur. El mensaje procedía de Inés y llevaba por asunto Precinto roto / no abrir nuevas cajas . Nerea lo había eliminado la mañana posterior al hallazgo del cuerpo.

—Eso no es gestionar contenido. Es borrar un aviso.

Nerea se quitó las gafas. Explicó que había leído el correo días antes. Inés afirmaba que dos números de inventario no coincidían y exigía revisar las entregas pendientes. Nerea respondió por teléfono, no por escrito.

—Le dije que lo hablaríamos. Después apareció muerta y pensé que ese mensaje me convertiría en responsable de todo.

—¿Por eso lo eliminó?

—Por miedo a perder mi puesto.

La copia conservada por el destinatario incluía el texto completo. Inés no acusaba aún a nadie; pedía detener los movimientos hasta abrir las cajas con testigos.

Nerea admitió que algunas habían llegado con el precinto sustituido. Rafaela lo atribuía a revisiones en el taller. Ella firmó porque la fundación exigía cerrar las campañas dentro del plazo.

—¿Sabía que contenían originales?

—No sabía qué contenían. Ese era el problema.

Mara hizo constar la diferencia. Borrar el correo probaba que Nerea había querido ocultar un control incumplido. No probaba que conociera las ventas ni que hubiera estado en el taller con Inés.