El azul de Triana (Casos de Mara Cid 4) Capítulo 18. Procedencia particular
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Capítulo 18. Procedencia particular

La documentación de la casa de subastas llegó a media tarde. Mara extendió las copias en la mesa de trabajo: descripción, fotografía, factura y una breve procedencia mecanografiada.

—Una familia sin nombres —dijo Baeza.

Mara acercó la fotografía. El anverso mostraba agua azul entre dos líneas verdes. En el reverso quedaban restos de mortero y una grieta curvada. No podían asignarle aún una posición en Los doce cauces , pero aquello no parecía una pieza guardada durante décadas en un cajón.

Llamó a la especialista que había examinado el fragmento de Inés. La mujer observó la imagen ampliada y pidió cautela.

—El mortero es compatible con una colocación mural antigua. La foto no permite decir de qué muro.

—¿Y la fecha de la supuesta colección?

—Eso no lo resuelve un análisis cerámico.

Mara agradeció el límite. Solicitó los expedientes de las otras ventas vinculadas al mismo intermediario.

Uno incluía una consulta de transporte a Oporto y una fotografía frontal demasiado recortada para identificar la pieza. Mara añadió el destinatario a la solicitud. Todavía no podían afirmar que perteneciera al panel.

Al pie de la factura figuraba una transferencia de una sociedad de Álvaro, no de él. La pieza había pasado por dos titulares durante tres semanas antes de entrar en su colección. Mara marcó los dos anteriores y escribió una sola instrucción: localizar .