Capítulo 17. Cauce Sur
La certificación negativa del depósito dejó dos nombres en las fichas de salida: Taller Montes y Fundación Cauce Sur.
A la mañana siguiente, Álvaro Orduña recibió a Mara en una sala donde las fotografías ocupaban más pared que los documentos.
En todas aparecía junto a una obra restaurada.
En ninguna se veía a quienes la habían desmontado, limpiado o vuelto a colocar.
—Nosotros aportamos financiación —dijo—. Los técnicos deciden qué se retira.
Mara dejó sobre la mesa la ficha del fragmento hallado en la mano de Inés.
—¿Y usted decide qué compra?
Álvaro miró el papel sin tocarlo. Aceptó que coleccionaba cerámica, pero negó haber adquirido piezas de edificios públicos. Sus compras, dijo, procedían de familias que llevaban generaciones guardando azulejos sueltos.
—Conservo lo que otros tirarían.
—¿Quién acredita esa procedencia?
—La propiedad se acredita con documentos, inspectora. No con la pared de la que alguien dice que salió una pieza. La casa de subastas comprueba esos documentos. Para eso cobra.
La respuesta llegó demasiado preparada. Mara le pidió la relación completa de adquisiciones y de pagos de la fundación al Taller Montes. Álvaro señaló a su abogado, sentado a un lado, y prometió entregar solo lo que correspondiera.
Álvaro añadió que la noche del homicidio presidió una mesa redonda en Cádiz desde antes de las ocho hasta pasadas las diez.
Baeza ya había pedido comprobarlo: la organizadora, los otros dos ponentes y los accesos del hotel sostenían su presencia continuada.
Lo apartaba de la agresión, no de las compras.
Al levantarse, Mara se detuvo ante una fotografía de Los doce cauces . Álvaro aparecía en el centro del patio de la Casa del Alfar, con Rafaela y Nerea a ambos lados.
—¿Cuántas piezas financió su fundación?
—La restauración del conjunto —respondió él.
—Le he preguntado cuántas piezas.
Álvaro perdió la sonrisa un instante.
—Las que los técnicos consideraron necesarias.
Álvaro volvió la fotografía boca abajo y pidió a su abogado que terminara la reunión. El sello de Cauce Sur quedó contra la mesa.