Capítulo 9. Antes del estante
La forense recibió a Mara junto a una mesa cubierta de informes provisionales. No utilizó la fotografía más dura. Le bastó un esquema del cuello y de la posición en que apareció el cuerpo.
—La presión fue anterior al derribo del estante —dijo—. Inés murió por estrangulación.
Mara leyó dos veces la franja horaria estimada. Entre las ocho y las nueve, con un margen que debían reducir mediante los movimientos acreditados de Inés y del taller.
—¿Con las manos?
—Hay una señal estrecha e incompleta. Hemos recogido fibras del cuello y del interior de la blusa. Parecen de un cordel de varios cabos, pero falta análisis.
Las lesiones de la pierna y el costado se produjeron cuando Inés ya no reaccionaba. El peso del mueble había fijado polvo sobre la ropa, aunque bajo parte del torso quedaba una zona anterior al derribo.
—La movieron.
—Hay signos compatibles con un arrastre corto. Científica tendrá que unirlo a la escena.
La forense separó hecho de hipótesis sin rebajar la claridad de la muerte. Mara anotó las palabras exactas.
En el pasillo llamó a Baeza. El taller dejaría de tratarse como escenario de un accidente dudoso. Había que revisar cordeles, delantales, embalajes y accesos sin decidir todavía cuál de ellos explicaba cada rastro.
Antes de colgar, Mara pidió volver a hablar con Rafaela. En el taller, Científica empezó a precintar bobinas, delantales y cajas sin separar todavía lo habitual de lo que había tocado a Inés.