Capítulo 5. Doce días
Al día siguiente, Mara recibió la comisión por escrito a las nueve y veinte. Duración: doce días. Coordinación de la línea común entre el envío intervenido en Huelva y las diligencias abiertas en Sevilla por la muerte de Inés Cabrera.
Rubén dejó sobre la mesa una fotografía de la caja. El exterior decía muestras decorativas . Dentro, bajo dos placas modernas, había un azulejo envuelto en espuma, papel de seda y cordel encerado azul.
—El remitente es una sociedad de embalaje sin actividad —dijo—. La recogida se hizo en Sevilla.
—¿Destino?
—Un intermediario portugués. Aduanas lo paró por el valor declarado, no por la pieza.
El primer examen situaba el azulejo entre los siglos XVII y XVIII. En una esquina aparecía medio pez y una corriente azul. Mara comparó la imagen con las fotografías de Los doce cauces enviadas desde Sevilla.
—No veo ese pez.
—Puede estar en otra parte del panel. O en otra obra.
Rubén no completaba los huecos para acelerar una conclusión. Mara agradecía esa costumbre.
Él permanecería en Huelva para reconstruir la recogida, el embalaje y las personas que habían tocado la caja. Viajaría después si la ruta lo exigía. Mara trabajaría con Clara Baeza, responsable de la escena y de las actuaciones territoriales.
Antes de salir, llamó a Joaquín. Le dijo que estaría varios días en Sevilla y que quizá no llegara a la presentación de su maqueta.
—Todavía no han dicho si la seleccionan —respondió él—. Cuando lo sepan, te lo cuento.
Mara guardó el teléfono.
A las diez y cuarenta, Mara subió al tren para Sevilla con una copia del expediente. Cuando el tren partió, dejó a Rubén en Huelva, frente a la caja abierta.