El azar no acepta reservas Capítulo 69. El ensayo
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Capítulo 69. El ensayo

La finca celebró una jornada de prueba para el festival gastronómico que Inés dirigía en otoño. La idea era probar puestos, recorridos, pagos y horarios con un público reducido. Salcedo aportó dos patrocinadores; la asociación local invitó a productores; Nico diseñó un menú de degustación.

El ensayo debía reunir a cincuenta personas. Acudieron ochenta y tres porque cada productor invitó a alguien más. Mara detectó el aumento al revisar la lista y avisó a Inés.

—No podemos admitirlos a todos —dijo—. El seguro cubre sesenta en el patio.

—¿Los productores lo saben?

—Sí, pero dicen que vienen solo a saludar.

—No hay “solo a saludar” cuando cruzan el control de acceso.

Mara llamó a los organizadores y propuso dividir la jornada en dos turnos. Algunos se molestaron. Un patrocinador dijo que no podía hacer esperar a sus invitados. Inés tomó el teléfono.

—El límite es por seguridad y por capacidad de servicio. Podemos darles acceso a las dos sesiones o devolver la cuota. No vamos a superar el aforo.

—Esto es una prueba —dijo el patrocinador—. Deberían ser flexibles.

—Precisamente por ser una prueba tenemos que comprobar qué ocurre cuando se supera el aforo, sin superarlo de verdad.

La respuesta no gustó, pero el patrocinador eligió el segundo turno.

Se organizó una pausa y una parte del público recorrió la finca mientras la otra asistía a una demostración.

El equipo sirvió la comida sin retrasos.

Aun así, el ensayo reveló que la entrada era demasiado estrecha y que los pagos con tarjeta se acumulaban en una sola mesa.

Al cerrar, Inés reunió al equipo. Había cansancio, pero no resentimiento. Mara presentó una lista de cambios: un control adicional, dos terminales más y señalización para separar entrada y salida. Nico pidió reducir el menú de degustación para evitar colas en cocina.

—¿Y tú qué cambiarías? —preguntó Mara.

Inés miró el plano.

—Nada más por ahora. Probemos estos ajustes antes de añadir otros.

—¿No vas a revisar todo el flujo?

—Lo revisaré mañana con los datos. Esta noche no vamos a inventar nuevas tareas.

Mara rio.

—Voy a apuntarlo en una placa.

Al final de la jornada, Nico le preguntó si estaba contenta con el ensayo.

—No. Estoy contenta con lo que hemos descubierto.

—Eso es distinto.

—Sí. La primera vez habría intentado que pareciera un éxito.

—¿Y ahora?

—Ahora prefiero que la siguiente salga mejor.

Nico le quitó una hoja seca del pelo.

—A veces se te olvida que no tienes que ganar una boda.

—No era una boda.

—Por eso se te ha olvidado.