Capítulo 10 Cita para el sexo
Los masajes son sin duda, un viaje sin retorno.
Lo que se experimenta a través del tacto de la persona que amas y deseas es algo único.
No importa el tiempo de relación que lleven: el fuego y la pasión siempre se pueden reavivar o reinventar.
Te aseguro que no hay cuerpo que se resista a un buen masaje.
Hay hombres que se resisten a dar masajes porque no saben cómo hacerlo; o simplemente no hay experimentado la excitación que produce en su pareja, por eso es tan importante que expreses tus deseos, que le expliques qué te gusta y cómo te gusta, para que tu pareja lo comprenda y pueda excitarse también a través de tu propio placer.
Cuando él descubra que es capaz de dejarte completamente encendida, lubricada y predispuesta con un simple pero profundo masaje, lo entenderá todo y estará más que dispuesto a repetirlo en el futuro.
Si los hombres comprendieran el inmenso poder que tienen en sus manos para encender a una mujer, lo usarían con mucha más frecuencia.
Un buen masaje en todo el cuerpo, utilizando un aceite aromático y culminando con toques sutiles en la entrepierna, el clítoris y el Punto G, es una experiencia sublime que toda mujer debería vivir y que todo hombre debería aprender a realizar.
Recuerda que para que estos toques y masajes cumplan su función relajante y erótica, debes guiarlo con tu cuerpo o con tus palabras. Como mencionamos anteriormente, la mayoría de los hombres no conocen el mapa del placer femenino por desinformación o falta de experiencia.
Por supuesto, tú también puedes regalarle un masaje a tu pareja.
Sin embargo, dado que ellos suelen relajarse y excitarse mucho más rápido, quizás no requieran tanto tiempo de preparación física; por lo tanto, puedes optar por brindarle un buen sexo oral en compensación, lo cual será igualmente placentero para ambos.
El arte de tocar la piel
Para cerrar un masaje con broche de oro, lo ideal es terminar con caricias sutiles y estímulos sensuales en toda el área de la entrepierna. No te límites a que toque el clítoris de inmediato; se trata de estimular toda la zona circundante para despertar diferentes tipos de sensaciones.
Cuando tu pareja note que estás bien lubricada, pueden incorporar algún juguete sexual o permitir que introduzca suavemente su dedo índice en busca del Punto G. Eso desatará una verdadera explosión de placer.
Si no están acostumbrados o familiarizados con los masajes, o si se sienten perdidos sobre cómo empezar, les aconsejo asistir juntos a un spa para recibir un masaje relajante profesional.
Esta experiencia les servirá como una excelente guía práctica para reconocer los puntos de relajación, la presión adecuada y los tiempos ideales.
Además de aprender, lograrán desconectarse por completo de la rutina diaria.
Ejercicio de la semana 9: El despertar de los sentidos
Esta semana nos enfocaremos en derretir las tensiones acumuladas a través del tacto, recordando que, si el cuerpo y la mente están relajados, el placer en el encuentro íntimo está garantizado.
Sigan estos dos pasos fundamentales:
La escuela del tacto: Reserven una sesión en un spa, ya sea juntos o por separado, para recibir un masaje relajante de mínimo 60 minutos.
Presten mucha atención a las sensaciones, a la presión ejercida por la terapeuta en cada zona del cuerpo, y a cómo reacciona tu mente cuando te permites recibir un momento de relax.
Este ejercicio los desconectará del estrés diario y les enseñará cómo responde la anatomía al estímulo correcto.
El santuario en casa: Fijen un día de la semana para un momento de relajación absoluta en el hogar o en una habitación de hotel.
Tengan preparado un buen aceite corporal (preferiblemente tibio).
Pídele a tu pareja que comience el masaje por la zona que tú prefieras, ya sea la espalda, las piernas o los pies.
Tu única tarea es entregarte por completo a la relajación del momento.
Recuerda ir guiándolo con susurros, diciéndole qué movimientos te hacen vibrar y qué intensidad prefieres.
Este ejercicio conecta a las parejas desde una frecuencia muy sutil, elevando la intimidad, el placer y la complicidad a un nivel superior.