El Arte de Sentir Placer Capítulo 9 Encender la llama con masajes sensuales
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Capítulo 9 Encender la llama con masajes sensuales

Salir de la rutina no es fácil, pero con un poco de voluntad y organización se puede planificar algo divertido y excitante.

Destinar un tiempo para disfrutar de una cena romántica, salir a bailar, tener una cita especial en casa o, simplemente, practicar algún deporte juntos te vuelve a conectar con tu compañero.

Les permite volver a desearse, a elegirse y a recordar qué es lo que aman del otro.

Viajar siempre es la mejor opción, pero no siempre es la más viable.

Tampoco podemos sentarnos a esperar ese único viaje al año para volver a sintonizar contigo misma y con tu pareja.

Por eso es tan recomendable e importante realizar pequeños cambios diarios que rompan esa abrumadora rutina que, a menudo, nos consume al punto de hacernos olvidar los pequeños y hermosos placeres de la vida.

Estos encuentros cotidianos deben estar enfocados exclusivamente en la pareja: arreglarse para el otro, hablar de los deseos que se han quedado dormidos, de las cosas que les brindan felicidad, de las metas compartidas y de las anécdotas vividas juntos.

Divertirse y reconectar es el objetivo principal.

Además, siempre resulta ameno recordar los momentos felices y placenteros del pasado; recordar es, en gran medida, volver a vivir y a sentir.

Abrazarse, caminar de la mano y besarse son gestos que se sienten profundamente y que reavivan el vínculo, pero que muchas veces olvidamos dar o ya no recibimos.

Por eso, cada salida o encuentro debe estar impregnado de gestos y palabras de cariño y deseo.

Con frecuencia pasan los días sin que exista un solo contacto físico o una muestra de afecto verbal; este es un aspecto que se tiene que trabajar a diario para evitar que la relación se enfríe y terminen siendo dos extraños durmiendo en la misma cama.

Intenta salir de la rutina al menos una vez a la semana para no caer en la monotonía, además de implementar pequeñas variaciones en el día a día que los mantengan conectados.

El peligro de dejarse estar

Esto ocurre mucho más de lo que se admite: parejas que se quieren, pero ya no se buscan, parejas que funcionan, pero no se desean, parejas que conviven, pero no se eligen.

Y este distanciamiento no pasa de golpe: sucede por la acumulación de la rutina, el cansancio, los problemas y la falta de intención.

El deseo también es una decisión. No todo es espontáneo; el deseo también se construye y se trabaja. No siempre aparece solo: a veces hay que provocarlo, buscarlo y generarlo. Te aseguro que, muchas veces, una vez que das el primer paso y comienzas, el deseo despierta.

No hace falta planear algo enorme, pero sí algo con intención. No necesitas un viaje largo; puedes comenzar con una noche distinta, una salida pensada, un plan fuera de lo habitual, pero con ese objetivo claro de reconectar.

Una verdad incómoda

Si no haces nada distinto, es muy probable que nada cambie. El deseo no se mantiene solo y, cuando se apaga por completo, cuesta muchísimo volver a encenderlo. Recuerda que salir de la rutina no es un lujo: es una necesidad vital si deseas sostener la pasión y la relación a largo plazo.

Ejercicio de la semana 8: Desactivar el piloto automático

El objetivo de estas actividades es que, a través de pequeñas modificaciones, puedas devolverle la vida a tu relación, dejando de "sobrevivir" para comenzar a disfrutar de verdad.

Cuando la rutina nos atrapa, empezamos a vivir en automático, sin objetivos claros, lo que nos conduce a una existencia sin propósito donde la insatisfacción o la separación están casi aseguradas.

Pon en práctica estas dos tareas durante la semana:

La conversación honesta: Comprométete a ser completamente sincera con tus sentimientos y compártelos con tu pareja.

Él también tendrá su propio punto de vista, pero es muy probable que, por miedo a iniciar una discusión, esté guardándose sus inquietudes.

O tal vez, simplemente, no se ha dado cuenta de que la relación se está enfriando debido a la inercia diaria y que ya no vibran ni disfrutan como antes.

Hablarlo desde el amor y sin reclamos abrirá una puerta maravillosa.

El inventario de la rutina: Escribe tres elementos de tu rutina diaria o semanal que consideres que puedes cambiar para mejorar tu vida en pareja, y ponlos en marcha de inmediato.

Por ejemplo: dedicar diez minutos al llegar a casa para conversar a solas, esmerarte más en tu arreglo personal para tus momentos íntimos, ser más demostrativa físicamente, o hablar más abiertamente de sexo durante el día.

Recuerda que la rutina y la falta de diálogo consumen la pasión. Sin ella, los encuentros íntimos pierden su magia y el amor, poco a poco, comienza a apagarse. No permitas que llegue el momento en el que comiencen a buscar en otros lo que dejaron perder en casa.