Capítulo 7 Tener ayuda extra
No, no estoy hablando de acudir a un terapeuta, aunque si ese es tu deseo, no tiene nada de malo.
Me refiero a algo que toda mujer debería tener en su mesita de noche: un juguete sexual.
Es completamente comprensible que te dé vergüenza utilizarlo a solas, o que sientas timidez al proponerle a tu pareja incorporar un elemento nuevo a la relación.
Sin embargo, te aseguro que le aporta un condimento tan especial a la vida íntima que, una vez que lo pruebes, nunca más querrás dejarlo.
Seguramente, a la hora de querer comprarlo, te invadirá la vergüenza o te sentirás abrumada por la enorme variedad que existe en el mercado.
No te preocupes, no eres la única a la que le pasa.
No te frustres, porque te aseguro que valen la pena esos minutos de investigación y timidez a cambio de la recompensa de incontables momentos de placer absoluto.
Además, hoy en día la mayoría de las tiendas en línea ofrecen entregas con empaques completamente discretos, lo que facilita enormemente la compra sin pasar malos ratos.
Mi recomendación sincera
Si aún no tienes un juguete y quieres experimentar con un "nuevo mejor amigo", te sugiero optar por algo discreto para que no te genere incomodidad.
Mi recomendación principal, por su alta eficacia y diseño sutil, es el Satisfyer (o cualquier succionador de clítoris con una función similar que esté disponible en tu región).
Este juguete no es la representación de un genital masculino; no es vulgar ni grotesco.
Es un dispositivo estético y sumamente eficaz, creado y desarrollado por mujeres para mujeres.
No se introduce en la vagina, por lo que no resulta invasivo; funciona mediante un sistema de ondas de presión y suave succión alrededor del clítoris que brinda un placer sublime, al punto de permitir experimentar múltiples orgasmos.
Es tan elegante que parece un masajeador facial, lo que te quitará cualquier rastro de vergüenza al guardarlo.
Lo mejor es que lo que tiene de discreto lo tiene de efectivo: si tu problema suele ser alcanzar el clímax, con este dispositivo lo tendrás garantizado.
Además, es ideal para esos días en los que no hay mucho tiempo para las previas, cuando la mente está muy saturada para entrar en calor, o para jugar en entornos diferentes de manera segura.
Este dispositivo hace magia. Es casi imposible no sentir orgasmos intensos con él.
Incluso, en ciertas posiciones, permite combinar su uso con la penetración, logrando que la sensación escale a niveles que nunca habías imaginado.
Y si este modelo en particular no es para ti, ten por seguro que habrá otro en el mercado que te hará llegar al clímax perfecto.
En las tiendas especializadas (sex-shops) también encontrarás herramientas lúdicas como dados, cartas y juegos de mesa eróticos. Estos elementos son fantásticos para entretenerse, aportarle una chispa divertida al encuentro y romper el hielo de una forma muy sensual para ambos.
Imagen de referencia de Satisfyer
Una suma, jamás un reemplazo
Quiero recalcar una vez más la importancia de la comunicación.
Aunque más adelante dedicaremos un capítulo entero para "él", es fundamental que le expliques a tu pareja que agregar un juguete —ya sea de succión, vibración o penetración— no significa que él no sea suficiente, y mucho menos que lo vas a reemplazar.
La relación sexual no se sustituye, se complementa con nuevas sensaciones físicas y visuales.
Este nuevo integrante puede formar parte de los juegos previos.
Imagina enviarle un video imprevisto a tu amor mientras te consientes, diciéndole: «Esta noche te espero para estar juntos».
O utilizarlo discretamente en el auto mientras él conduce y tú experimentas un orgasmo.
Existe una infinidad de situaciones en las que un juguete aporta un valor y una excitación sumamente saludable.
A pesar de esto, muchas mujeres albergan dudas que no se animan a verbalizar: «¿Está bien usar juguetes?
¿Es normal? ¿Estoy sustituyendo a mi pareja?
¿Va a pensar algo raro de mí? ¿Me volveré dependiente?
». La realidad es mucho más simple: no hay nada de malo en querer sentir y experimentar más.
El problema no es el objeto en sí, sino las inseguridades y los prejuicios que te provoca el no tener las respuestas.
Durante mucho tiempo, los juguetes sexuales cargaron con el estigma de la vergüenza, el prejuicio y el silencio, como si fueran algo oculto, sucio o exclusivo de "otras personas".
Nada más lejos de la realidad; ese rechazo nace simplemente de la falta de información.
Los juguetes no reemplazan: ¡suman! Un juguete no compite con tu pareja ni ocupa su lugar; lo que hace es añadir estímulo, intensidad y novedad.
Muchas mujeres descubren su propio mapa del placer gracias a ellos, y otras llevan sus encuentros de pareja a un nivel superior.
El miedo a introducirlo en la intimidad
Aquí aparece uno de los temores más comunes: la reacción de la pareja.
Es normal preguntarse: «¿Pensará que no es suficiente?
¿Se va a sentir incómodo? ¿Pensará algo malo de mí?
». Muchas veces, por evitar ese escenario imaginario, ni siquiera se plantea la posibilidad.
Sin embargo, cuando se propone desde la perspectiva del deseo compartido y el juego mutuo, lo que se genera en el otro es curiosidad y complicidad.
Recuerda siempre esto: la vergüenza dura unos minutos, pero el descubrimiento puede durar años.
Muchas mujeres postergan el bienestar por una timidez momentánea.
No compran, no preguntan, no investigan, y se pierden de un mundo maravilloso por un instante de incomodidad.
La incomodidad pasa; el descubrimiento se queda.
Por supuesto, no todo es para todas. Explorar e investigar no significa obligarte a hacer algo que te desagrade; se trata de probar, sentir y tener el poder de elegir.
Si nunca te animas a explorar, es muy probable que te quedes dentro de un rango limitado de placer, no porque no exista más, sino porque nunca te diste el permiso de dar el siguiente paso.
Ejercicio de la semana 7: El nuevo integrante
Esta semana romperemos la barrera de la timidez para dar la bienvenida a nuevas fuentes de sensaciones. Sigue estos dos pasos esenciales:
La exploración a solas: Ponte como objetivo adquirir esta semana un dispositivo discreto, uno que te haga sentir cómoda y sea fácil de utilizar.
Cuando llegue, pruébalo a solas, sin miedos y sin culpas.
Tómate tu tiempo para descubrir cómo reacciona tu cuerpo a este nuevo estímulo.
Si te sientes con la confianza suficiente desde el primer día, puedes estrenarlo directamente con tu pareja; en cualquiera de los dos casos, la experiencia será sumamente placentera.
La aventura sobre ruedas: Cuando ya te sientas familiarizada con el juguete, llévalo contigo a una salida nocturna con tu pareja (puede ser de camino a una cena, a un encuentro con amigos o al cine).
Para este ejercicio, es ideal que lleves una ropa cómoda, preferiblemente una falda.
Una vez que estén en el automóvil en trayecto al lugar, comienza a acariciar suavemente el cuello de tu pareja y, poco a poco, desliza tu mano hacia su entrepierna.
Cuando notes que él ya está relajado y conectado con el momento, saca tu juguete y utilízalo en ti misma.
En pocos segundos, la adrenalina y el placer físico comenzarán a dominar tu cuerpo.
Disfruta de cada segundo libre de culpas.
Aprovecha esa intensa estimulación para guiar la mano de tu pareja hacia ti, o sigue acariciando su zona intima para que aumente la tensión de ambos.
Permítete coronar el viaje con un orgasmo sublime antes de llegar a su destino.
Te aseguro dos cosas sobre este último ejercicio: la combinación de la adrenalina con el placer físico creará un recuerdo inolvidable, y ten por seguro que ambos querrán repetirlo en muchas salidas más.