El Arte de Sentir Placer Capítulo 11 Tamaño y duración sí importan, pero no todo está perdido
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Capítulo 11 Tamaño y duración sí importan, pero no todo está perdido

Este capítulo está dedicado especialmente a las parejas que llevan juntas muchos años, porque es precisamente ahí cuando más se debe trabajar el deseo y la pasión.

No es algo opcional: fijar días específicos para el sexo es una inversión obligatoria en la relación.

Te puedo asegurar que, aunque al principio parezca algo frío o forzado, funciona más de lo que imaginas.

Estas citas son tan efectivas que, al finalizar, te preguntarás por qué no lo hacen más a menudo.

Es completamente normal e inevitable que, después de mucho tiempo, el deseo disminuya debido a la rutina y a la falta de novedad.

Sin embargo, es un aspecto que se puede solucionar siempre que exista amor y diálogo.

Establecer uno o dos días a la semana para la intimidad es primordial es innegociable.

Te aseguro que, al comienzo, cuando llegue el día señalado, ambos intentarán poner mil excusas; pero es vital que no las dejen prosperar y que concreten su cita a como dé lugar.

Después de unas cuantas semanas, estos encuentros se volverán impostergables.

Ambos se sentirán animados nuevamente, con ganas de seguir creciendo, explorando y planificando más aventuras juntos.

Cuando recién comenzamos una relación, suele haber mucha química: todo es novedoso, excitante y el sexo se da casi como una necesidad física diaria, más aún si somos jóvenes.

Todos sabemos que esas ganas van disminuyendo gradualmente con el tiempo, principalmente por culpa de la villana rutina.

Es en ese momento cuando debemos reforzar los puntos desarrollados en los capítulos anteriores y sumar este nuevo hábito.

No pongas excusas y esfuérzate para que ese momento a solas sea excepcional.

Volver a elegirse (aunque ya se hayan elegido)

Hay un fenómeno silencioso que ocurre en muchas relaciones largas: dejan de elegirse.

Aunque sigan juntos, convivan y funcionen como un gran equipo, ya no se buscan de la misma manera.

El desgaste no siempre se manifiesta en forma de conflicto; a veces se disfraza de indiferencia.

No hay peleas ni crisis evidentes, sino algo más sutil: la falta de intención, menos miradas, menos contacto físico, nula iniciativa y pérdida de la complicidad.

Con el tiempo, esa inercia enfría la relación.

El vínculo necesita atención constante. Del mismo modo en que cuidas tu trabajo, tu casa o tus hijos, necesitas cuidar la relación de pareja; de lo contrario, se desgasta y muere, convirtiéndolos en dos extraños que comparten el mismo techo.

Volver a verse distinto

Con los años, a menudo dejamos de mirar al otro como pareja. Lo vemos como un gran compañero, como padre o madre de nuestros hijos, o como un amigo cotidiano, pero ya no como un objeto de deseo.

El deseo también se entrena; no siempre es espontáneo. Hay que provocar momentos para salir, hablar y conectarse. El objetivo de estas citas no es simplemente "cumplir" con una tarea, sino reencontrarse, volver a gustarse y volver a elegirse.

Pequeños gestos, grandes cambios

No hace falta planear algo extraordinario.

A veces, una conversación real, una salida diferente o un momento a solas sin distracciones ni teléfonos de por medio bastan para transformar por completo la dinámica de la pareja.

Lo verdaderamente importante es la intención y las ganas de recuperar la atracción.

Planificar una cita para tener intimidad con tu pareja no es algo frívolo; al contrario, es una manera profunda de buscarse, conectarse y disfrutarse.

No dejes que la relación y el deseo se apaguen.

Recuerda que es un trabajo diario de dos, y que el placer compartido con la persona que elegiste como compañero de vida siempre estará en un nivel superior.

No importa el tiempo que lleven juntos, la edad ni las creencias restrictivas que hayas heredado: no dejes de sentir placer.

No permitas que los años apaguen el fuego que llevas dentro.

Trabajar en la pasión es más fácil de lo que crees; es solo cuestión de voluntad.

Si estás leyendo este libro, ya estás en el camino correcto.

Estoy segura de que estas páginas te ayudarán a conectarte con tu propio disfrute y a llevar tu vida en pareja a otro nivel.

Ejercicio de la semana 10: La cita innegociable

Esta semana, fijen un día específico en el calendario para su encuentro.

Esta cita no es para salir a cenar ni para ver una película, es una cita destinada al cien por ciento al sexo, y al erotismo.

Si después de estar juntos desean salir a cenar o ir al cine, pueden hacerlo sin problema, pero recuerda que el objetivo principal es disfrutar de intimidad de la buena.

La regla de oro: Las excusas basadas en el cansancio o el estrés no están permitidas ese día. Esta cita debe ser impostergable. Denle a este encuentro la misma prioridad absoluta que le darían a un viaje internacional que ya han pagado.

Cumplir con este ejercicio es un compromiso con el bienestar y la estabilidad de la relación. Recuerda que la intimidad representa un porcentaje altísimo para que una pareja funcione, se mantenga unida y perdure con pasión a través del tiempo.