El Arte de Sentir Placer Capítulo 5 Las amadas y a veces temidas fantasías
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Capítulo 5 Las amadas y a veces temidas fantasías

Hay una pregunta que muchas mujeres se formulan en secreto: «¿Está mal esto que me imagino?». La respuesta es contundente: NO. No tiene nada de malo tener fantasías, siempre y cuando estas no dañen a nadie.

Todos los seres humanos tenemos fantasías; la diferencia radica en que algunos las aceptan y las realizan, mientras que otros las reprimen por culpa o vergüenza. Las fantasías no son algo extraño, ni algo que debas esconder de tu pareja, porque forman parte natural del deseo.

Hablar sobre nuestras expectativas y fantasías es un condimento extraordinario para las relaciones.

Expresar lo que nos gusta, ayuda a romper la monotonía, y le da un impulso renovado a la vida sexual.

Las fantasías son muy personales, pero compartirlas con tu pareja enciende la pasión de una forma inexplicable.

Algunas serán realizables y otras quizás no, pero lo importante es hablarlas e intentar cumplirlas siempre que sea posible, sin presiones y respetando los tiempos y deseos del otro.

Si aún no te has animado a realizar una fantasía, puedes comenzar con algo sencillo, e ir escalando a medida que se vayan soltando y ganando confianza. Por ejemplo:

Tener sexo en una playa desierta, en el auto, en un bar o en una terraza.

Tocarse discretamente mientras están en el cine.

Salir a cenar con un vestido, pero sin ropa interior, y revelárselo a tu pareja camino al lugar.

Existe un sinfín de posibilidades. Lo importante es que disfruten de la experiencia de manera segura y completamente consensuada. Es una vivencia que todos deberían experimentar: la mezcla de adrenalina y excitación, es tan poderosa como la mejor de las previas.

Es vital que ambos comprendan que las fantasías no deben generar enojo ni molestia.

Si uno de los dos propone: «Me gustaría hacerlo en el auto», no significa que esa persona sea exhibicionista o quiera exponerte.

Es simplemente una fantasía muy común que, aunque la tecnología actual juegue un poco en contra, se puede realizar buscando un lugar seguro o privado.

La historia de Marcia: El viaje del deseo

Para ilustrar esto, quiero compartir la experiencia de una amiga (a quien llamaremos Marcia para resguardar su identidad). Esto no significa que deba gustarte a ti, pero a ellos les transformó la vida íntima, y quizás puede inspirarte a crear o a animarte a realizar tu propia fantasía.

La pareja de Marcia le propuso hacer topless en una playa desierta donde fuera legal.

Lo conversaron durante mucho tiempo, y lo consensuaron.

Marcia accedió con la condición de que decidiría estando en el lugar, dependiendo de qué tan segura y cómoda se sintiera.

Tras investigar, eligieron como destino Tulum, en México, donde el toples es permitido.

Una vez allí, el miedo y la duda comenzaron a invadirla.

Sin embargo, tras una hermosa mañana de relajación, frente a un sublime mar turqués y contemplando la brisa de ese lugar paradisíaco, sintió cómo su cuerpo y su mente se entregaban a la fantasía.

Sin pensarlo y sin aviso, se quitó por primera vez la parte de arriba de su traje de baño.

Ella asegura que fueron solo unos pocos minutos, pero cada segundo estuvo lleno de intensidad y emoción para los dos.

Ella relata que su corazón se aceleró y su respiración cambió.

Una mezcla de temor y excitación invadió todo su ser, algo totalmente diferente a lo que había sentido hasta entonces.

Esos minutos encendieron un fuego que duró hasta que regresaron al hotel, donde por fin descargaron con pasión toda la tensión vivida.

Como era de esperarse, esta pequeña fantasía escaló: querían más.

Como no es algo fácil de realizar en cualquier sitio, planearon meses después un nuevo viaje a un destino con playas nudistas, esta vez para tomárselo con más calma.

Aunque hubo que esperar entre un viaje y otro, el solo hecho de hablar de la fantasía y planearla mantuvo vivo el deseo y la excitación.

Por eso también es interesante entender, que el proceso y el diálogo también son parte del disfrute.

Cuando por fin llegaron a su nuevo destino soñado y tras unos días de descanso, decidieron ir tras la fantasía.

Al llegar a la playa nudista, Marcia no dudó en quitarse la parte superior del bikini; esta vez fue más fácil, pero no menos excitante.

Al mirar con complicidad a su pareja y notar el deseo reflejado en su rostro, se vio invadida por la adrenalina y decidió ir por más, quitándose también la parte de abajo de su traje de baño, algo que no estaba planeado, y mucho menos esperado por su pareja.

La sensación fue inexplicable y sublime.

No sentía miedo ni vergüenza; solo el aire acariciando cada centímetro de su piel desnuda, lo que generaba un deseo casi incontrolable que humedecía su zona íntima.

En ese momento, ella solo quería ser tocada por su pareja y luego penetrada suavemente.

Esta vez no fueron minutos, sino casi una hora de pura tensión y disfrute mutuo.

Aunque originalmente era una fantasía de él (verla en toples en una playa), ella la disfrutó tanto como él.

Luego de casi 2 horas de pura tensión sexual, por fin partieron rumbo al hotel, pero obviamente sin desperdiciar el trayecto, iniciaron una a sutil y necesaria previa en el auto, donde hubo besos, muchos toques y el infaltables satisfyer.

Fantasear es expandir tu mente

Tu mente es una de las herramientas más poderosas que posees. El deseo comienza allí, antes que en el cuerpo y antes del contacto físico. Cuando te permites fantasear:

Activas tu imaginación.

Generas excitación anticipada.

Rompes la rutina mental.

Y eso cambia por completo cómo experimentas el sexo.

Ahora bien, es fundamental entender que lo que te excita en tu mente no siempre define quién eres.

Una fantasía no es una obligación: no todo lo que imaginas tienes que llevarlo a la práctica.

Lo que piensas en tu intimidad mental no define tu personalidad, ni tu moralidad (siempre y cuando sean fantasías consensuadas entre adultos, y como ya dijimos sin dañar a terceros) Las fantasías pueden quedarse en tu mente, pueden compartirse de palabra o pueden explorarse físicamente, pero siempre desde un lugar de elección, respeto y absoluta comprensión.

El miedo a decir, y la monotonía

Muchas mujeres tienen fantasías maravillosas, pero nunca las comparten por vergüenza, por miedo a ser juzgadas, por temor a la reacción de su pareja o a que las miren de manera diferente. Optan por callar, y ese silencio apaga la mente y limita el deseo.

Cuando hay confianza y compañerismo, compartir estos pensamientos marca un antes y un después.

Rompe la estructura conocida, abre nuevas posibilidades, genera curiosidad y despierta sensaciones distintas.

La clave es simple: la idea se propone, se conversa y se construye; jamás se impone ni se obliga.

Con el tiempo, muchas relaciones caen en lo mismo: los mismos movimientos, los mismos lugares y los mismos finales.

El deseo se apaga, no por falta de amor, sino por falta de novedad.

Las fantasías son la salida de esa monotonía para volver a jugar, volver a descubrirse y volver a encontrarse.

El límite siempre será el respeto: el placer real nunca puede construirse desde el miedo, la inseguridad o la obligación de complacer.

Ejercicio de la semana 5: Abriendo la caja de los deseos

El diario secreto: Escribe tres cosas que siempre hayas querido hacer en la intimidad y que, por timidez, nunca hayas compartido.

Léelas en voz alta para ti misma en un momento a solas, y abraza las sensaciones que tu cuerpo siente con solo pensar en ellas.

Y cuando por fin te sientas segura, comparte al menos una de ellas con tu pareja.

Si te cuesta decírselo de frente, envíale un mensaje de texto durante el día. Te aseguro que le encantará.

El juego de la insinuación: Propón a tu pareja una conversación nocturna fuera de la cama donde cada uno deba confesar una fantasía que le gustaría cumplir a corto plazo. Recuerden la regla de oro: se escucha sin juzgar, con curiosidad y con respeto.

El pequeño paso audaz: Elige una fantasía muy sencilla de realizar (como salir a cenar sin ropa interior, o cambiar el escenario habitual de la casa, o simplemente tocarse en el auto) y planifícala para esta semana. Conéctate con la adrenalina del momento y permítete disfrutar de la novedad.

Comenzar con cosas fáciles pero diferentes de lo que venían realizando, le dará un fuego intenso a la relación, experimentar esas nuevas sensaciones, reavivara el deseo sexual de ambos, y buscaran nuevas y emocionantes aventuras.