El arte de entender el caos CAPÍTULO 2Lena
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CAPÍTULO 2Lena

Scarlett ya había comentado a Chiara que iban a abrir la vacante, así que no se sorprendió demasiado cuando llegué a casa y les conté lo de la reunión.

—Amor, estabas tan desesperada que fui yo quien le dijo a Scarlett que considerara anunciar el puesto —me dijo Chiara con una sonrisa cómplice—. Hay días en los que tenemos que obligarte a cenar, porque no quitas ojo de las pantallas ni fuera del horario laboral.

Scarlett apreciaba mucho la forma de pensar de Chiara y cómo lo organizaba todo. Había mantenido una amistad cercana con su madre desde jóvenes y, de algún modo, la veía con ojos casi maternales. Aunque intentara disimularlo ante el equipo, esa conexión era evidente. Era su ojito derecho.

Mientras cenábamos pizza en el sofá, con cajas abiertas y olor a queso fundido flotando en el aire, me di cuenta de que estos momentos, aunque sencillos, eran un pequeño lujo.

—Además, con suerte encontramos un buenorro —soltó Chiara entre bocado y bocado.

—Se te olvida que lo que necesito son neuronas y alguien que me saque de este agujero —respondí yo, levantando las cejas.

—Venga ya, no vas a negar que un buen monumento también te sacaría de apuros… —replicó Elaia, divertida.

No me dio tiempo a responder, Chiara ya estaba con la palabra en la boca:

—No os preocupéis, al final, si conseguimos un tío bueno, ya me lo quedo para mí.

Las tres nos echamos a reír, sabiendo que eso sería imposible…

Chiara llevaba años enamorada de «Minni», el chico italiano con el que salía desde hacía tres años.

En realidad, el pobre se llamaba Lorenzo, pero lo habíamos bautizado así por sus videollamadas empalagosas todas las tardes al llegar a casa.

—De verdad, Cleeeer —dije exagerando un poco—, si solo pudiera suplicarte una cosa ahora mismo, sería que encuentres a esa persona rápido y, a poder ser, que tenga una lista de buenas cualidades laborales.

—Y físicas —añadió Elaia, riéndose—. Se te ha olvidado mencionar las físicas. Cualquiera de nosotras trabajaría mejor con un compañero guapo por el que ir babeando.

Justo entonces, el móvil del trabajo de Chiara vibró con una notificación. Sus ojos se abrieron de golpe.

—¡Diooos mío, estamos de suerte! —exclamó—. Un buenorro ha tocado a las puertas de Starlight… ¿y quién soy yo para decirle que no a esta cara guapa?

Elaia y yo nos acercamos de inmediato, movidas por la curiosidad, y en cuestión de segundos, ya estábamos las tres frente al portátil de Chiara, cotilleando cada detalle del correo de candidatura que acababa de llegar.

Me fijé en la foto del candidato y pensé, sin rodeos, en lo guapo que era. Pelo alborotado y ojos color miel. Guapo de verdad. De ese tipo de tío que te cruzas por la calle y que, cuando ya has pasado de largo, te obliga a girarte para mirarlo una vez más.

—Espero por tu bien que tenga tantas neuronas como cara bonita —le dije casi entre carcajadas.

—No te preocupes, Lena —respondió Chiara, sonriendo—. Tengo la sensación de que esta vez haremos bien los deberes.

—Pues más te vale —replicó Elaia—. Porque cualquiera de nosotras estaría encantada de tener un compañero así —dijo mientras babeaba.

Estaba claro que las tres sabíamos que lo importante no era el físico del candidato, sino que pudiera encajar, sobrevivir y, sobre todo, no desbordar aún más mi ya caótica vida laboral. Aunque esto último era una cuestión un poco complicada de tratar.

Chiara se enderezó y dijo:

—Venga, chicas, dejadme trabajar. Voy a enviarle ahora mismo las directrices para la entrevista. Con un poco de suerte, mañana le tenemos.

Mientras la veía teclear, mi mente no pudo evitar desviarse un momento a Sam. Él ya estaba acostumbrado a mi desastre, sabía cuándo dejarme espacio y cuándo empujarme a sacar lo mejor de mí. Y ahora, me preguntaba si alguien nuevo sería capaz de adaptarse.

En la cama repasé en mi cabeza todo lo que tenía pendiente para el día siguiente. Decidí entonces, que aprovecharía para teletrabajar; me vendría bien un poco de aire fresco antes de volver a la oficina.

Además, tenía una reunión con Noa. Así que le escribí para vernos en el Bluebird y ultimar los detalles de su presentación.