El Archivo de Nájera (El Secreto de San Millán: Tomo II) BLOQUE 2
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El nombre de Eduardo Fontalba volvió a aparecer en operaciones ajenas al paquete de Valdeterra.

Inés Arbizu había revisado otras sucesiones en las que había intervenido como gestor.

La mayoría no tenía ningún interés para ellos.

Eran patrimonios familiares ordinarios en los que se habían administrado inmuebles, mobiliario y otros bienes sin relación con archivos históricos.

Dos expedientes, sin embargo, incluían documentación antigua.

Uno estaba descrito como:

Archivo familiar de Briones.

El otro:

Papeles antiguos de una rama vinculada a Nájera.

Ambas operaciones eran posteriores a la de Valdeterra.

Sebastián preguntó:

—¿Qué las conecta con nuestra investigación?

—Todavía nada seguro —respondió Mauro.

Había algunos intermediarios comunes.

Echevarne aparecía en una de las ventas.

Roldán en más de una.

Valdemora no figuraba como comprador ni como vendedor. Su nombre surgía después, solicitando información sobre determinadas piezas.

Aquello era más interesante que una simple coincidencia.

Valdemora parecía llegar cuando los documentos ya estaban en circulación.

Podía estar siguiendo un rastro abierto por el mercado, no participando en la dispersión original.

Mauro escribió una nota para evitar mezclar funciones:

Fontalba: gestión y salida de fondos.

Debajo:

Valdemora: localización posterior.

Irene examinaba fotografías de documentos pertenecientes a la segunda sucesión cuando encontró una fórmula conocida:

bien recibido en guarda, sin transmisión de dominio

Sebastián la leyó.

—Temáticamente coincide con lo que estamos estudiando.

—Sí —respondió Irene—, pero eso no demuestra que pertenezca al mismo circuito histórico.

Inés Montalbán se sumó a la revisión.

El documento procedía de Nájera y era próximo en fecha a algunas escrituras ya conocidas. No mencionaba el códice.

Sí incluía un nombre familiar:

Martín de Nalda.

Sebastián se detuvo.

En aquella pieza, Martín aparecía como responsable de otro bien ajeno.

Eso confirmaba de manera independiente algo que hasta entonces habían inferido a partir de la cadena del códice.

Su función no había sido excepcional.

Martín podía asumir obligaciones semejantes sobre bienes distintos.

Mauro preguntó por la historia moderna de aquella pieza.

Había salido de una sucesión gestionada por Fontalba y terminado en una colección particular.

La procedencia comercial final decía:

Colección privada del norte de España.

La descripción anterior era bastante más precisa.

Mauro quiso saber dónde se había producido la simplificación.

Si los comerciantes recibían ya una procedencia reducida, el cambio podía haber ocurrido antes de llegar al mercado.

Inés Arbizu encontró una ficha de entrega de Fontalba a Roldán:

Documentación antigua procedente de archivo familiar de Nájera, rama de Briones.

La ficha comercial posterior de Roldán decía:

Colección privada riojana.

Irene señaló la diferencia.

—En este caso la información todavía estaba cuando salió de Fontalba.

—Sí.

Aquello complicaba la idea de encontrar un único responsable para todas las pérdidas de contexto.

Echevarne también había utilizado descripciones genéricas.

Una casa de subastas había hecho lo mismo.

Parecía existir una tendencia comercial a reducir procedencias complejas a fórmulas sencillas.

Eso, por sí solo, no demostraba mala fe.

Mauro comparó dos casos.

En el primero, una ficha interna identificaba:

Archivo Briones.

La descripción pública pasaba a:

Colección privada riojana.

Podía discutirse la pérdida de información, pero seguía pareciendo una simplificación de catálogo.

El segundo caso era diferente.

La ficha interna decía:

Fondo sujeto a revisión de titularidad.

La comercial:

Colección privada española.

Mauro señaló ambas.

—Acá ya no se está acortando solamente una procedencia geográfica. Se está eliminando una advertencia que afecta la situación jurídica.

Sebastián asintió.

Ésa era la frontera que necesitaban comprender.

Una ficha comercial no podía reproducir la historia completa de cada pieza.

Pero no todas las omisiones tenían el mismo peso.

Podía resumirse una rama familiar sin alterar la percepción de legitimidad.

Otra cosa era desaparecer una advertencia sobre titularidad pendiente.

Mauro regresó a los nombres.

Fontalba, Roldán y Echevarne habían utilizado en distintos momentos fórmulas simplificadas.

Valdemora aparecía después buscando piezas.

A. C. intentaba reunir algunas.

Si uno deseaba ver una red, podía construirla fácilmente.

Sebastián no permitió que lo hiciera.

—Trabajan dentro del mismo mercado. Es normal que se crucen.

Mauro lo sabía.

Necesitaba algo más concreto que nombres coincidentes.

Una comunicación.

Una instrucción.

Algún documento que vinculara dos operaciones de manera directa.

Inés Arbizu encontró precisamente eso.

Un correo antiguo de Eduardo Fontalba a Rafael Roldán:

Tengo varias piezas riojanas que conviene sacar individualmente. Hay interesados en documentación de procedencias y depósitos. Evitar referencias familiares complejas en ficha pública hasta cerrar titularidad.

Irene lo leyó de nuevo.

La frase admitía una explicación legítima.

Si una atribución familiar todavía no estaba cerrada, podía ser prudente no publicarla como hecho definitivo.

Sin embargo, la fecha cambiaba el peso del mensaje.

Era posterior a la primera disputa entre herederos.

Inés dijo:

—Para este momento Fontalba ya sabía que había cuestiones pendientes.

—Sí.

—Y aun así proponía comercializar piezas de manera individual.

Mauro no tenía todavía prueba de que hubiera falsificado una procedencia.

Pero sí un antecedente que mostraba conocimiento de una situación no resuelta.

La venta posterior correspondía a documentación de la rama Briones, no al paquete numerado de Valdeterra.

Mauro dijo:

—Entonces tenemos una conducta.

Sebastián lo corrigió.

—Tenemos un antecedente documentado.

Mauro sonrió.

—Está bien.

Y lo estaba.

No necesitaban precipitarse.

El correo servía para comprender cómo podía actuar Fontalba frente a fondos con procedencias difíciles, pero todavía no demostraba qué había hecho exactamente con Valdeterra.

Era una pieza más.

No la conclusión.