BLOQUE 2
La hoja número seis apareció en Madrid mediante una oferta privada.
La Fundación Velasco fue quien informó a Mauro.
La llamada llegó directamente de Beatriz Molina, responsable del área documental de la institución. No intervino Leandro Velasco, y Mauro registró ese detalle antes incluso de conocer el resto.
La fundación recibía con frecuencia propuestas de venta debido a la naturaleza de su colección. La mayoría no guardaba relación alguna con la investigación.
Aquella sí.
—Nos ofrecieron una relación notarial riojana —explicó Beatriz—. A simple vista no parece una pieza excepcional, pero tiene numeración marginal y la descripción coincide con algo que ustedes consultaron.
—¿Qué número?
—Seis.
Mauro permaneció unos segundos en silencio.
—¿Quién la ofrece?
—Un intermediario de Madrid. Se llama Rafael Roldán y dice actuar por cuenta de un particular.
—¿Qué procedencia declara?
Beatriz tardó un instante antes de responder.
—“Colección privada castellana”.
Otra procedencia limpia.
Mauro preguntó si la fundación había pensado en comprarla.
—No sin documentación suficiente. Pedimos que acreditaran de dónde venía y únicamente aportaron una adquisición privada realizada hace pocos años.
Las fotografías llegaron poco después.
Irene empezó a compararlas con las reproducciones de las hojas que ya conocían. La numeración estaba situada en el mismo sector inferior y el plegado parecía compatible. También se distinguían dos perforaciones laterales semejantes a las de otras piezas.
Había además un borde irregular que podía haber continuado en otra hoja.
—Necesito comparar con la cinco —dijo.
La pieza número cinco llevaba años vendida, de modo que únicamente tenían fotografías antiguas de catálogo.
Irene colocó ambas imágenes juntas.
Los bordes no permitían establecer una correspondencia segura, pero las perforaciones coincidían en posición.
Sebastián preguntó:
—¿Podemos afirmar que pertenecen al mismo conjunto?
—Con fotografías diría que es muy probable. Para afirmarlo con mayor precisión necesitaría los originales.
Mauro pasó entonces al contenido.
La hoja seis no describía directamente una entrega del códice, pero incluía referencias a diferentes libros y papeles. Entre ellas aparecía:
volumen procedente de San Millán, continuado bajo obligación separada
Más abajo figuraba Tomás de Arceo.
Después:
traslado asentado por Juan de Varea
La pieza coincidía con la transición que ellos habían logrado reconstruir a partir de otras fuentes.
Irene entendió antes que nadie por qué podía resultar tan importante reunir aquellas hojas.
—El paquete no era un expediente completo. Era una especie de síntesis de obligaciones.
Sebastián siguió leyendo.
—Y permitía continuar de un responsable al siguiente.
Quien consiguiera reunir suficiente parte de la serie podía reconstruir el recorrido de varios bienes sin poseer ninguno de ellos.
Eso explicaba el interés.
Mauro volvió a comunicarse con Beatriz.
—No compren la pieza.
—No pensábamos hacerlo mientras no se aclare la procedencia.
—Mantengan el contacto. No hace falta fingir una operación; simplemente digan que necesitan revisar documentación antes de decidir.
Beatriz aceptó.
Antes de cortar añadió algo.
—No es la primera vez que recibimos documentación semejante.
Mauro dejó de escribir.
—¿Cuántas veces?
—Nos ofrecieron otras piezas riojanas durante los últimos dos años.
No provenían todas del mismo intermediario y la fundación tampoco podía asegurar que pertenecieran a propietarios relacionados entre sí.
Una de ellas sí había sido adquirida.
Era una copia notarial sin numeración visible cuya procedencia comercial decía:
colección privada del norte de España
La fundación había exigido documentación suficiente para acreditar la titularidad inmediata y la había obtenido. Nada indicaba que la adquisición fuera irregular.
Sebastián pidió conocer el contenido.
La respuesta llegó con una fotografía.
Entre los nombres reconoció:
Martín de Nalda.
La coincidencia obligaba a mirar con atención, pero no permitía sacar conclusiones sobre Leandro Velasco ni sobre la fundación.
La compra era reciente.
El procedimiento había quedado documentado y, además, era la propia institución la que estaba informando voluntariamente de su existencia.
Mauro preguntó quién había autorizado la adquisición.
—El comité correspondiente —explicó Beatriz—. Leandro solo aprueba operaciones por encima de determinado importe, y ésta estaba por debajo.
—¿Sabía que la tenían?
—No puedo asegurarlo.
Eso era suficiente.
Mauro no iba a convertir la mera presencia de un documento en la Fundación Velasco en evidencia de una relación histórica o de conocimiento previo.
Sebastián siguió observando la fotografía de la pieza relacionada con Martín de Nalda. Podía permitirles avanzar en la reconstrucción, aunque otra circunstancia empezaba a resultar igualmente importante.
La fundación había recibido más de una oferta de documentación riojana durante un período relativamente breve.
Eso no era extraordinario por sí mismo. Una institución conocida por comprar piezas históricas podía recibir propuestas constantemente. Sin embargo, si alguien pretendía reagrupar documentos dispersos, una fundación con recursos podía convertirse en un comprador natural.
Mauro pidió a Beatriz que revisara si alguno de los vendedores había mencionado piezas relacionadas.
Encontró una nota interna dentro de una oferta anterior:
El propietario dispone de más documentación relacionada y estaría interesado en venta conjunta si la fundación busca completar serie.
La fundación había solicitado un inventario completo.
Nunca llegó.
Sebastián preguntó:
—¿Quién actuaba como intermediario?
Beatriz respondió:
Sergio Valdemora.
El mismo hombre que años antes había preguntado a Echevarne por numeraciones marginales.
Mauro dejó el bolígrafo sobre la mesa.
Valdemora no aparecía ya únicamente como alguien que había realizado una consulta antigua. También había ofrecido documentación relacionada a una institución capaz de adquirirla y, por lo que empezaban a ver, trabajaba para alguien que buscaba algo más que piezas aisladas.
La pregunta empezaba a cambiar.
Ya sabían que existía una búsqueda paralela.
Lo que necesitaban averiguar era quién la financiaba y con qué propósito.