CAPÍTULO 15 Alguien estaba reuniendo las mismas piezas
BLOQUE 1
La primera coincidencia parecía insignificante.
Dos años antes de que Mauro comenzara a investigar, alguien había preguntado por la pieza número siete. No quiso conocer su precio ni pidió una descripción detallada. Tampoco llegó a comprarla. Lo único que solicitó fueron fotografías.
Ramiro Echevarne encontró el intercambio mientras revisaba correos antiguos relacionados con los documentos procedentes de Valdeterra. El mensaje inicial contenía una sola pregunta:
¿Conserva numeración antigua en margen?
Mauro volvió a leerla.
No había ninguna consulta sobre el contenido, la fecha aproximada o la autenticidad de la hoja. Quien escribía parecía interesado exclusivamente en saber si aquel número seguía visible.
—¿Quién preguntó?
Echevarne había enviado la captura completa. El mensaje procedía de una dirección vinculada con una asesoría documental y estaba firmado únicamente con el nombre comercial:
Estudios Patrimoniales del Norte.
Inés Arbizu consultó la información societaria disponible. Era una empresa pequeña dedicada a investigaciones genealógicas y a la localización de documentación familiar, además de ofrecer asesoramiento sobre archivos privados. Nada en su actividad resultaba extraño.
—¿Sigue funcionando? —preguntó Mauro.
—Sí.
—¿Quién figura como administrador?
Inés revisó la ficha antes de responder.
—Sergio Valdemora.
El nombre no aparecía en ninguna de las líneas históricas que habían reconstruido. Mauro lo anotó mientras Sebastián volvía al correo.
—¿Qué respondió Echevarne?
—Que la pieza conservaba un siete en el margen.
—¿Y qué hicieron después?
—Pidieron una fotografía del reverso.
Echevarne la había enviado. La conversación terminó allí y nunca se concretó una compra.
Irene se acercó a la pantalla.
—Entonces la pregunta no parece dirigida a establecer el valor comercial de la hoja.
Sebastián asintió.
Si la numeración importaba tanto, probablemente quien había formulado la consulta ya sabía que podían existir otras piezas relacionadas.
Mauro pidió a Echevarne que revisara todas las comunicaciones antiguas vinculadas con aquel lote. El comerciante colaboró y reunió varios mensajes recibidos durante cuatro años. No procedían siempre de la misma dirección ni tenían idéntico remitente, pero las preguntas se parecían demasiado.
¿Tiene marca inferior?
En otro correo preguntaban si se conservaban dos perforaciones laterales. Un tercero quería saber si existía numeración antigua aunque el catálogo no la mencionara.
Irene pasó de una captura a otra.
—Están buscando rasgos materiales del conjunto.
—Sí —respondió Sebastián—. No parece que estén estudiando cada documento de manera aislada.
La diferencia era importante. Quien hacía aquellas consultas conocía características que no figuraban necesariamente en las descripciones comerciales.
Mauro ordenó los mensajes por fecha. Algunas consultas provenían de asesores documentales y otra había sido realizada desde una pequeña fundación dedicada al patrimonio escrito en Burgos. También había correos privados cuya identidad no resultaba evidente.
Sebastián se detuvo en la referencia geográfica.
—¿Burgos?
—Sí.
No quiso darle más importancia de la necesaria. La investigación seguía concentrada en Nájera y todavía no existía ninguna razón sólida para proyectarla hacia otro territorio.
El mensaje de la fundación había sido enviado por un investigador externo llamado Álvaro Serrano.
No era Álvaro Riaño.
Mauro revisó su trayectoria profesional. Serrano trabajaba con documentación privada y tenía formación en paleografía y genealogía. Había prestado servicios para varias familias, de modo que su interés podía tener una explicación completamente legítima.
—¿Coinciden sus consultas con las de Valdemora? —preguntó Sebastián.
—En parte.
—¿Hay relación entre ellos?
No encontraron ninguna.
Irene siguió comparando los mensajes.
—Puede haber varias personas intentando reconstruir lo mismo sin conocerse entre sí.
Sebastián estuvo de acuerdo.
También era posible que una sola persona hubiese contratado a profesionales diferentes, pero no necesitaban convertir esa posibilidad en una estructura organizada.
Podía haber detrás un coleccionista privado o una institución.
También una familia que quisiera recuperar documentación dispersa.
Mientras no tuvieran pruebas, todas esas explicaciones seguían abiertas.
Sebastián recordó a Álvaro Riaño.
Él también había buscado numeraciones, anotaciones marginales y copias conservadas en fondos distintos. Su interés no lo había convertido en comprador ni en sospechoso.
—No deberíamos interpretar a cualquiera que siga estas hojas como alguien que intenta ocultarlas —dijo.
—Exacto —respondió Mauro.
El patrón merecía atención, pero no una acusación.
Una consulta resultó especialmente significativa. Había llegado tres meses después de que Echevarne vendiera la pieza número cuatro a Octavio Larraz.
El remitente preguntaba:
¿Puede facilitar contacto con el comprador? Necesitamos localizar otras hojas de la misma relación.
Echevarne se había negado por razones de confidencialidad.
La respuesta posterior decía:
La relación original estaba numerada y falta al menos la hoja 6. Si aparece, nos interesa adquirirla.
Irene miró a Sebastián.
—Sabían que faltaba la seis.
Eso era diferente.
Cuando aquel correo había sido enviado, Mauro todavía no investigaba y Sebastián tampoco había reconstruido el paquete. Quien lo escribió poseía información independiente acerca de la serie.
Mauro comprobó el remitente.
Era una dirección personal.
La firma se limitaba a dos iniciales:
A. C.
La cuenta continuaba activa, aunque el nombre visible había cambiado. Los datos archivados no permitían identificar con certeza a su titular.
—¿Podemos saber quién está detrás? —preguntó Sebastián.
—Si llega a ser necesario, mediante el procedimiento correspondiente.
Mauro todavía no quería abrir una investigación sobre una persona únicamente porque hubiera intentado comprar documentación histórica. Guardó la referencia y continuó.
A. C. conocía la existencia de la hoja seis y sabía que pertenecía a una relación numerada. Además, había manifestado interés en adquirirla.
Aquello permitía afirmar algo que hasta entonces solo habían sospechado.
Alguien estaba intentando recomponer el paquete mucho antes que ellos.
La diferencia era que no parecía conformarse con consultar las piezas.
Quería reunirlas.