El Archipiélago Mágico Capítulo XXVIII
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Capítulo XXVIII

Meditación profunda

Sus ojos le pesan. Siente un agradable goce a la altura de su cuello, como si dos fuertes manos le estuvieran masajeando.

No siente los dedos de sus manos ni de sus pies.

Un aterciopelado sentir recorre su piel externa hacia el interior de su cuerpo; a medida que se interna y se distribuye en cada rincón, le va embargando una insensibilidad y, a la vez, una agradable inmovilidad.

La va sintiendo, la va haciendo suya: esa inmovilidad agradable.

Tiene conciencia de que esta rigidez lo aterrorizaría si le llegara de improviso, pero es voluntaria y dirigida con absoluto dominio por su parte.

Abre sus ojos y no es capaz de distinguir nada; la oscuridad persiste. Intenta escuchar algo y el silencio no le responde. Hace eco de su respiración y apenas la percibe; luego cierra lentamente los ojos, como dos herméticas compuertas que lo alejan del plano físico, de su existencia .

Disfruta el momento maravilloso de estar en la interfaz del plano consciente y este nuevo universo que la vida le regala.