El árbol de los sueños (Amber Farrell 6) Capítulo 45
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Capítulo 45

Estaba tan aturdida por lo que me había dicho Bian que no conseguía seguir el hilo de la conversación cuando nos sentamos todos de nuevo en la mazmorra.

¿Una Diakon Basilikos para Casa Altau?

¿Qué demonios estaba haciendo Skylur?

Teníamos que hablar sobre eso, pero no delante de la Liga de los Adeptos del Norte.

Y yo me tenía que concentrar. Gabrielle estaba hablando otra vez sobre el mundo espiritual.

—… el tipo de orientación que necesitamos para encontrar a Tullah es mucho más complejo que el paseo espiritual en Erie.

Necesitaremos materialización y una planificación muy detallada.

Necesitaremos a todos los compañeros que hemos traído con nosotros a Denver, y necesitaremos tiempo para prepararlo.

Incluso si Weaver ya está intentando lo mismo, no podemos saltarnos la preparación.

—¿Cuánto tiempo? —preguntó Diana.

—Estaremos preparados mañana por la noche —contestó Gwen.

—Eso es mucho tiempo. ¿Necesita Weaver tanto tiempo para prepararse?

—Sí, pero puede que haya empezado antes. Igual que nosotros podríamos haber empezado antes si hubiéramos tenido esta conversación ayer —señaló mordaz.

—¿Por qué no puedes utilizar la materialización que tenías antes? —preguntó Bian—. La que utilizaste para secuestrar a Amber.

—No… persisten. Ya no está ahí.

Tanto Bian como yo detectamos la duda, pero Bian fue más rápida.

—¿Quieres decir que el mundo espiritual vuelve a ser como era, tal como has explicado arriba?

Alice se aclaró la garganta.

—Eso es para los paseos espirituales, y no, ella no quiere decir eso exactamente. Lo que de hecho ocurre con las materializaciones es más extraño y más peligrosos. Las materializaciones más fuertes consumen a las más débiles.

Bian y yo hablamos al mismo tiempo.

—¿Más fuertes?

—¿Consumen?

—Más fuertes quiere decir más consistente o mejor estructuradas —dijo Alice—. O incluso mayores. Y sí, consumen, una materialización fuerte absorbe a una más débil, incluyendo todo lo que hay en ella, y crece como resultado de esa absorción.

Ignoró la mirada que le lanzó Gabrielle y frunció los labios.

—Podéis pensar en el mundo espiritual como si fuera un mar —continuó con cuidado—.

En primer lugar, está lleno de depredadores que son más peligrosos cuanto más te adentras en las profundidades.

Segundo, puedes llamar la atención de esos depredadores sólo porque has entrado en su zona sin darte cuenta.

Gwen la interrumpió.

—Ese es uno de los motivos por los cuales tenemos que prepararnos con cuidado. Los riesgos se pueden asumir con la preparación correcta. Da igual cuán importante sea encontrar a Tullah, no conseguiremos nada si nuestra materialización falla.

La Liga de los Adeptos del Norte podía estar trabajando con nosotros ahora, pero me parecía que había cierta reticencia a compartir algo de su arcaico conocimiento.

—Después de nuestro sencillo paseo espiritual ahí arriba, es evidente que Amber es…

dura para utilizarla como punto focal —continuó Gwen—.

En un paseo espiritual fácil y rápido eso no tiene demasiada importancia, pero el tipo de búsqueda de la que hablamos puede durar horas, o días.

La gente se cansa y comete errores. Es el tipo de situación que puede atraer a otras materializaciones depredadoras.

—¿Estás insinuando que estas materializaciones pueden ser conscientes las unas de las otras? —Diana reveló ese detalle—. Entonces, ¿Weaver podría utilizar una materialización para espiarnos y atacarnos?

Gabrielle dejó que Gwen contestara:

—Es posible, sí.

—Bien. Seamos positivos y asumamos que evitamos a Weaver durante nuestra búsqueda porque le resulta difícil predecir dónde estamos buscando —dijo Bian—. ¿Y si la materialización de Weaver acecha alrededor de Denver, ya que es aquí donde tenemos que traer a Tullah?

Gwen frunció el ceño.

—Alrededor de Denver no significa lo mismo en el mundo espiritual. Podría estar al acecho, pero eso no significaría que nos estuviera buscando. No estoy segura de que hiciera eso. Es más, estás suponiendo que utilizaremos la materialización para traer a Tullah de vuelta.

Gwen negó con la cabeza.

—No aconsejamos intentar eso. ¿Cómo explicarlo?

Queremos una materialización que sea rápida y móvil y que no llame la atención.

Si la hacemos lo suficientemente robusta como para llevar a Tullah, sin olvidar a sus padres y cualquier otra persona que esté con ella, eso la hará mucho más grande, más fácil de detectar y más lenta.

Lo que recomiendo es encontrarla y luego ir a buscarla en esa camioneta que utilizasteis para llegar aquí desde California.

—Que puede ser protegida con escudos —dijo Alice, y asintió en acuerdo.

Kane negó con la cabeza.

—Depende de dónde esté. Hay tormentas de nieve en las Rocosas y las carreteras estarán cerradas.

—Incluso si no están cerradas… conducir una camioneta en la nieve… —Flint dejó la frase en el aire.

—No hay muchas más opciones —dijo Gabrielle.

Pero la mirada de Flint decía abiertamente « eso es lo que tú dices » .

—Bueno, puede que la encontremos conduciendo de camino a casa por la I25 —dijo alegremente Gabrielle.

Nadie contestó a su intento de animarnos. Tullah se estaba escondiendo, y se estaba escondiendo bien. Los Adeptos del Imperio la estaban buscando y no la habían encontrado. Posiblemente, Weaver ya la había buscado y no la había encontrado. No creía que estuviera conduciendo por la autopista.

—Esto no es menos urgente por quedarnos aquí sentados —señaló Diana.

No lo era, y tenía la sensación de que nuestra capacidad de encontrar una solución mejor se alejaba cada vez más por la imposibilidad de confiar los unos en los otros.

Notaba cómo crecía la frustración de Gwen por el hecho de que Kaothos no quería hablar con ella, atenuada sólo por el entendimiento común de que ahora lo más importante era traer a Tullah a casa.

Era como un columpio en el parque: Gwen todavía escondía a su espíritu animal. Kaothos todavía no se había revelado. No nos querían decir demasiado sobre el mundo espiritual. Flint y Kane creían saber cosas que los Adeptos de la Liga del Norte no nos estaban contando.

Ninguna de las partes estaba dispuesta a jugar limpio.

Y abajo, al fondo de la mazmorra, los labios del Anubis con cara de perro parecían estar más apretados, como si me estuviera observando y gruñendo.

« Mantente alejada de la magia » .

Como si tuviéramos otra alternativa. No podíamos encontrar a Tullah de ninguna otra forma.

Gwen puso punto final al tema.

—Si acordamos que así es como vamos a buscar, tendríamos que empezar a prepararnos lo antes posible, y os contactaremos si se nos ocurre un plan mejor.

Hubo asentimientos alrededor de la mesa.

Puede que Gwen sintiera lo mismo sobre la confianza, porque continuó:

—Antes de que me vaya, debería decir algo más. Os insinué que esto no era sólo sobre el dragón, sino también sobre vuestros enemigos.

—Sabemos que los Basilikos no han sido derrotados —dije.

—Lo entiendo, pero no estoy hablando de los viejos Basilikos o el nuevo partido Camino Oculto —dijo Gwen—. Me refiero a los individuos.

—Matlal —dije, ya que su nombre había salido hoy—.

Vega Martine. —Y mientras lo decía, recordé otros que conectaban con esos nombres: Mirela Tucek, que se disfrazó de monja con sus tropas de ninjas cárpatas en el Convento de Santa Vasilica, a las afueras de Taos, y que liberaron a Matlal; el Coronel Peterson y los supervivientes de Ops 4-16, la sombra diabólica de Ops 4-10—.

Tucek y Peterson —concluí—. Sabemos que siguen vivos.

—Sí, y desde hoy, a lo mejor deberías reevaluar su peligrosidad.

Estuvieron trabajando con ese psicópata de Nobel.

Estaban tras el colapso de Casa Romero en Albuquerque.

Estaban tras la corrupción de los Adeptos de Taos, quienes dieron a Amaral los medios para secuestrar a Diana.

Eran algunos de los clientes de Forsythe en su enfermizo tráfico de menores. Y eso es sólo lo que sabemos.

—Sí, pero ¿qué nos sugieres hacer? Matlal está en México.

—Sugiero que las fronteras no significan nada para él, y si para ti significan algo, le estás dando una ventaja que seguirá aprovechando.

Amber, entiendo la preocupación de que la mayoría de las operaciones de Ops 4-10 eran ilegales porque se llevaban a cabo en secreto, en países con los que Estados Unidos no estaba en guerra, pero ¿verdad que hiciste tu trabajo?

¿No podrías hacer lo mismo, pero de forma más secreta?

Ops 4-10 había hecho ese tipo de trabajo. Casa Altau tenía suficiente personal de Ops 4-10, Athanate y aliados licántropos que, probablemente, podría hacer algo parecido. Pero ¿y si salía mal?

—No puedo darte ninguna información sobre los planes de Matlal. —Gwen interrumpió mis pensamientos—. Pero espero que te haga replantearte el nivel de amenaza que representan él y sus allegados allá en Yucatán.

—¿Sabes dónde está?

—No exactamente, pero sí que puedo decirte que alguien con un nivel significante de poder está experimentando con el mundo espiritual por allí y nosotros —dijo poniendo especial énfasis en esa última palabra— vamos a tener que hacer algo al respecto.

Se sentó de nuevo. Era evidente que tenía un objetivo con esos comentarios. Nos había dado información sin pedir nada a cambio. Tendríamos que proponer un equivalente.

Diana se levantó.

—Debemos dejaros partir para que os preparéis. Os veremos aquí en Haven con el resto de vuestros compañeros mañana por la tarde.

Todavía estábamos incómodos entre nosotros. Nos dimos las manos. Intercambiamos sonrisas tensas.

Los ojos de Gwen se demoraron un segundo y me pregunté si iba a cuestionarme sobre lo que había pasado al final del paseo espiritual que no había compartido con ellos.

O podía compartirlo, y demostrar que confiaba en ella.

Pero el momento pasó.

Alice acompañó a Gwen en el ascensor y, en el siguiente viaje, Bian subió con Gabrielle.