El anestesista insomne 19
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Tras la dispersión del fin de semana, los tres policías encargados de investigar el asesinato del supuesto “vampiro” se reunieron en el despacho del comisario antes del amanecer. Tras comentar su actividad fuera del caso, procedieron a centrarse en la investigación y el comisario tomó la palabra.

—Acabo de hablar con el caporal Lluis Lluch, que ha concluido su turno hace breves instantes, sobre el seguimiento que se ha efectuado a los dos sospechosos, y me ha comentado que la actividad sabática y dominical de ambos continuó por los mismos derroteros del viernes y no han podido descubrir nada que pudiera incriminar a ninguno de ellos en el asesinato del Dr. Torres —informó el comisario a sus dos compañeros con cierto tono de decepción.

—Entonces, estamos igual que el viernes cuando me marché —afirmó la inspectora sumándose a la decepción expresada por su jefe.

—Así es, Laura, así es. Y mucho me temo que si desde crimen organizado no nos aportan algo importante o no aparece un nuevo hilo del que podamos estirar, tendremos que ser mucho más agresivos con la investigación —afirmó el comisario con cierta preocupación.

Meter las narices entre gente poderosa le incomodaba mucho.

—¿Qué quieres decir exactamente, Jordi ?

—David, me alegra que me tutees por fin, te lo agradezco. Sí, lo que digo es lo que te imaginas: tendremos que poner nuestro foco, nuestro objetivo en gente muy poderosa y eso podría acabar con nuestras carreras si damos algún paso en falso.

—Jordi, nuestra obligación como policías es atrapar a los asesinos, a todos, no solo a los pobres que no tienen contactos —le rebatió la inspectora.

—Laura, lo sé perfectamente y es lo que vamos a intentar. Lo único que he hecho ha sido exponer una situación, la realidad en la que nos vamos a ver inmersos en las próximas semanas si no hay nada que nos haga dar un volantazo en la investigación —se defendió el comisario.

—Tienes razón, Jordi. Perdona mi tono, una semanita más de descanso me hubiera ido perfecta.

Mientras el subinspector Palau estaba proponiendo que se tomaran un café y discutieran la mejor estrategia para afrontar la peligrosa vía de investigación, una llamada entrante al teléfono del comisario hizo que la expectación reinara en la sala.

El comisario alzó su mano izquierda con la intención de que estuvieran en silencio pero que no abandonaran el despacho.

Tras escuchar sólo monosílabos de labios del comisario, este finalizó la llamada y se dispuso a informar a sus compañeros de su contenido.

—Puede que haya novedades en el caso —comentó con voz neutra—. Han hallado un cadáver con signos de violencia en La Mina. Según parece es un asesinato.

—¿Hay algo que lo relacione con nuestra investigación? —preguntó la inspectora con cierta impaciencia.

—Todavía no sabemos los detalles por lo que es difícil saberlo .

—Además, teniendo en cuenta el lugar donde ha sido hallado, las probabilidades de que esté conectado con nuestro asesinato disminuyen —dio su opinión el subinspector.

—¿Por qué lo dices, David? —preguntó el comisario.

—El barrio de La Mina es conocido en toda Catalunya por su alto índice de criminalidad, lo cual me hace pensar que quizá ese cadáver no esté relacionado con el del Dr. Torres —expuso su hipótesis el subinspector.

—Pues para mí, la estadística que mencionas me hace pensar que las probabilidades de que esté relacionado con el otro asesinato sean muy elevadas —afirmó la inspectora.

—Ilústranos, Laura.

—Pues yo veo dos motivos para que sea así. El primero es que el asesino puede ser de la misma opinión que David y pensar que si deja el cadáver en un barrio conflictivo la investigación del asesinato quedará diluida entre múltiples sospechosos.

—¿Y el segundo? —preguntó el subinspector.

—El segundo es que, si yo viviera en La Mina y asesinara a alguien, lo último que haría sería abandonar el cadáver en mi barrio atrayendo así a hordas de policías a las puertas de mi casa —finalizó su exposición la inspectora.

—Puede que tengas razón, Laura.

—Y ¿sabéis cómo podemos saberlo? —los dos compañeros asintieron con la cabeza—. Efectivamente, yendo a comprobarlo in situ . En cuanto pueda os hago llegar la ubicación exacta. Cuando tengáis alguna información que nos aporte algo en nuestra investigación, hacédmelo saber. Muchas gracias y suerte.