Epílogo
Carrie le puso el velo y las tres se miraron emocionadas en el espejo. Julieta las cogió de las manos y las apretó diciendo —Este es mi día y muy pronto será el vuestro.
—Bueno, a mí me queda un montón —dijo Melania haciéndolas sonreír—. Pero ya va entrando por el aro. Hoy le he besado.
La miraron divertidas. Melania se sonrojó. —Y me ha respondido, al menos no se ha quedado alucinado. De hecho, me ha sonreído y me ha dicho será mejor que salgamos de la piscina.
—¿Y? —preguntó Carrie.
—Estaba excitado —dijo encantada.
—Muy bien, ahora te debe una cita —dijo Julieta—. Así que hoy cuando bailes con él se lo sueltas.
Melania asintió decidida. —Eso, me debe una cita.
Miraron a Carrie que se sonrojó. —Esta mañana le he dicho que estoy embarazada.
Chillaron de la alegría abrazándola y Carrie rio emocionada. —Está como loco, seguro que ya se lo ha contado a todos.
—Será un buen padre, Ben le quiere mucho. ¿Cuándo es la boda?
—Aún no me lo ha pedido, pero ha llamado a su padre para decirle lo del bebé y le ha dicho que tiene que recuperarse del tratamiento pronto para venir a la boda. No me puedo creer todo lo que ha cambiado mi vida en estas semanas. —Sorbió por la nariz. —Que me ame…
—Te mereces ese amor más que nadie.
Julieta hizo que se mirara al espejo. —Ahora sé una buena dama de honor y tráeme el pañuelo de mamá.
Carrie fue hasta el tocador y cogió el pañuelo que tenía una flor bordada en azul. —Algo prestado, algo azul. —Se lo metió en el bolsillo. —Algo viejo y el vestido algo nuevo.
—Falta algo —dijo Stephanie entrando en la habitación—. Siento interrumpir, pero quería darte algo antes de la ceremonia.
—Tú no interrumpes, suegra.
Se acercó a ella con una cajita en las manos.
—Esto es algo que le regalé a Elizabeth hace muchos años en uno de sus cumpleaños.
—Abrió la caja de terciopelo y mostró unos pendientes de diamantes, eran unos solitarios muy hermosos y sencillos.
—Creí que te gustarían porque nunca te pones joyas, excepto el anillo de compromiso.
—Son muy hermosos, gracias.
—En parte Elizabeth es como tu madre y estoy segura de que si lo hubiera sido estaría muy orgullosa de vosotras.
Julieta cogió la caja mostrando el hermoso diamante azul en su mano. —Me los pondré para este día, gracias a ella le he conocido.
—Bien dicho, nena.
Se volvió hacia Rob que sonrió mirándola de arriba abajo. —Nunca olvidaré este día y lo hermosa que estás.
—Hijo, no deberías estar aquí…
—Madre, vengo a evitar que se escape porque se arrepienta en el último momento.
Julieta sonrió. —Eso no pasaría, el novio a la fuga eres tú.
—Con la novia adecuada no. —La cogió por la cintura pegándola a él mientras las demás salían discretamente. Se miraron a los ojos. —¿Cómo estás?
Ella hizo una mueca. —Aún algo revuelta. Pero eso es bueno, porque eso significa que aún está ahí.
—Y ahí seguirá. Si te encuentras peor no dudes en decírmelo.
Sacó un palito de pan del bolsillo de la falda y él sonrió. —¿Tienes algo más en esos bolsillos?
Metió la mano en el otro y sacó un paquete alargado envuelto en papel de regalo. —Feliz día de tu boda, amor.
Riendo lo cogió. —Estoy de lo más intrigado.
—Te va a encantar.
Él rompió el papel y cuando abrió la tapa se echó a reír. —¿De veras? —Mostró una pluma de oro y unos gemelos que estaban grabados con pequeños billetes de dólar. —Nena, algunos considerarían que es de mal gusto.
—Es algo entre tú y yo. Gracias a ese dinero te pude conocer y tuve la oportunidad de enamorarte.
—Le abrazó por la cintura. —¿Te das cuenta de cómo ha cambiado la vida de toda mi familia?
Y no lo digo por el dinero, lo digo porque Melania y Carrie son más felices que nunca y eso es gracias a ti.
Gracias a ese dinero. ¿Te pondrás los gemelos hoy?
—Sí, preciosa, con mucho gusto. Y firmaremos el certificado de matrimonio con la pluma.
—Perfecto.
Mientras ella se ponía los pendientes de Elizabeth, él se cambió los gemelos y cuando estuvieron listos se cogieron de la mano. —¿Sabes lo de Matthew y Carrie? Los niños nacerán casi a la vez —dijo ella emocionada.
Él abrió la puerta. —No lo hemos hablado, ¿quieres niño o niña?
—Será niña y se llamará Elizabeth.
FIN