El amor es la única ley ESTÁS ESTRENANDO AMOR
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ESTÁS ESTRENANDO AMOR

La suite es un observatorio del infinito.

Estamos en la última planta, donde el edificio parece flotar sobre la negrura del océano.

El ventanal de suelo a techo está abierto de par en par, y el aire salino, cargado de esa brisa fría y violenta del mar, inunda la habitación, mezclándose con nuestra temperatura.

Afuera, el Atlántico golpea los acantilados con una fuerza rítmica, un estruendo constante que marca el compás de nuestra propia urgencia.

No hay muebles que estorben, no hay alfombras que limiten el movimiento.

Solo el suelo de madera pulida, la cama deshecha como un campo de batalla de sábanas blancas y el inmenso ventanal que nos expone a la inmensidad.

Te tengo atrapada contra el cristal frío del ventanal.

Mis manos, con una firmeza que no admite réplica, se cierran sobre tus hombros, obligándote a mirar no al pasado, sino al horizonte vacío que nos espera.

Tu espalda está tensa, tu respiración es un quejido corto que se pierde en el rugido del oleaje.

No hay nada más. He borrado cualquier rastro, cualquier memoria, cualquier nombre que pudo haber sido pronunciado antes.

Estamos bajo una lógica distinta, donde el tiempo se ha reseteado por completo.

Mis labios recorren el arco de tu cuello, dejando un rastro de humedad y calor que el viento intenta robar, pero yo lo reclamo.

Cada beso es una página en blanco. Siento tus manos buscar mi cintura, tus uñas buscando anclaje, y te obligo a girarte, a quedar frente a mí, con el mar a tus espaldas como un testigo mudo de nuestra creación.

Te estoy inventando mientras te toco. Mis manos, ahora más decididas, recorren la curva de tu cadera, sintiendo cómo tu cuerpo responde con una avidez que es, en esencia, pura novedad.

No hay comparación, porque esta versión de ti no existía hasta que te toqué.

Te llevo hacia la cama, pero no para descansar, sino para profundizar en este estreno absoluto.

Cada movimiento es una exploración de territorio virgen.

Estoy amasando esta pasión con la intensidad de quien funda una religión.

Te beso, y no es un beso que busca conexión con algo anterior, es un beso que reclama soberanía sobre el ahora.

Siento tu entrega, total y devastadora, una rendición que no pide permiso porque sabe que aquí, en esta altura, no hay leyes más que las que yo dicte y tú desees seguir.

El vino que hemos dejado sobre la mesa auxiliar, casi olvidado, parece observar nuestro festín.

Te muevo a mi antojo, disfrutando de la forma en que tus ojos se oscurecen al comprenderme, al comprender que soy la arquitecta de este nuevo ser que estás estrenando.

Estoy construyendo una vida nueva para ti, pieza por pieza, caricia por caricia.

No hay nada en tu piel que me pertenezca al pasado; hoy, todo lo que toco es un estreno.

La marea sube allá abajo, y nosotras subimos aquí arriba, hacia una cumbre donde el amor es, por fin, divino, crudo y sin más historia que el próximo latido.

Estreno de Marea y Sal

No hay ayer en este cuarto, ni hay memoria en el cristal,

solo el mar que nos rodea, solo este amor elemental.

He borrado las señales, he quemado el libro escrito,

hoy estrenamos la vida, en este vuelo infinito.

Nuevos besos, nuevas ansias, nueva piel que se derrama,

somos fuego que despierta, somos sal que se proclama.

Todo es nuevo, cada gesto, cada fibra, cada aliento,

amasando este amor puro en la fuerza de este viento.

Divino amor, estrenando el sentimiento,

sin un rastro, sin un nombre, sin un triste pensamiento.

Tú eres mi creación primera, tú eres mi luz recién nacida,

estrenando cada espacio de esta nueva, entera vida.

Frente al mar, desnuda el alma, se despliega el universo,

tú en mi mando, yo en tu entrega, terminando todo verso

que trajera algún recuerdo, cualquier sombra, cualquier lazo,

que hoy la historia nace y muere, aquí, dentro de este abrazo.

Estrenando la mirada, estrenando este destino,

bebo tu piel como se bebe la luz, el aire y el vino.

Todo es estreno, nada ha sido, hoy la vida ha comenzado,

y en este hotel frente al océano, el pasado ha naufragado.