El amor es la única ley EL VACÍO DE LA TRAICIÓN
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EL VACÍO DE LA TRAICIÓN

La estancia estaba sumida en una penumbra azulada.

Ella permanecía sentada frente al piano, pero sus manos no tocaban ninguna tecla; estaban apretadas sobre su regazo, temblando con una ansiedad que le recorría los huesos desde la punta de los dedos hasta el pecho.

La noticia de la partida de la otra no había llegado con gritos, sino con ese silencio gélido que precede a las catástrofes.

—Nadie comprende este dolor —susurró, y su voz no fue un llanto, sino una nota seca, un intento fallido de cantar para no romperse—. Ya ni siquiera puedo sollozar. El dolor es demasiado denso, demasiado antiguo.

Se puso en pie y comenzó a caminar por la habitación, buscando algo que no sabía definir.

La palabra "perfidia" le golpeaba la mente como un martillo.

*Perfidia.* La traición no era solo el acto de irse; era la burla absoluta de la pasión que ella le había entregado, la forma en que su entrega había sido reducida a un juego desechable.

—Te he buscado en cada rincón, en cada memoria, en cada espejo —dijo, deteniéndose ante el ventanal que daba a la ciudad fría—.

Y no te encuentro. ¿Para qué quiero vivir si este vacío es lo único que me has dejado?

Te burlaste de mi pasión, de la forma en que me puse a tus pies, de la manera en que te hice el centro de todo mi mundo. ¿Por qué?

Se llevó las manos a la cara. La pregunta no esperaba una respuesta; era un eco que rebotaba contra las paredes desnudas.

*¿Por qué?* El "por qué" se había convertido en su única compañía, una presencia constante que la despojaba de cualquier rastro de orgullo.

Había dejado de ser una mujer apasionada para convertirse en una sombra que aún buscaba desesperadamente una explicación que sabía que nunca llegaría.

La sombra de la traición

Nadie comprende el frío que me abrasa,

ni este canto que ya no sabe de llanto,

eres la sombra que habita en esta casa,

y el eco de un adiós que duele tanto.

Perfidia, nombre de tu ausencia eterna,

te busco en cada paso, en cada calle,

la ansiedad me quema, la duda me gobierna,

y el mundo se hace inmenso al ver que tú te callas.

¿Por qué burlaste el fuego de mi entrega?

¿Por qué dejaste el alma así vacía?

Ahora esta vida, incierta y que se niega,

se pierde en el olvido de lo que ya no es mío.

¿Para qué quiero el aire si no estás?

Si mi pasión fue el juego de tu olvido,

no sé si existo, si vuelvo, o si te vas,

solo sé que en tu traición, me he perdido.