El amor es la única ley LA PIEZA QUE ENCAJABA
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LA PIEZA QUE ENCAJABA

Durante mucho tiempo pensé que el amor era un esfuerzo constante, una lucha por adaptarme a las expectativas de los demás o por intentar que alguien entendiera mi forma de ver el mundo.

Sentía que siempre tenía que dar explicaciones de por qué era como era o de por qué mi camino era diferente. Hasta que llegaste tú.

Conocer a alguien como tú fue como dejar de correr por fin.

No es solo que me gustes, es que, por primera vez, no tengo que traducir lo que siento.

Cuando hablamos, cuando compartimos un silencio o cuando simplemente estamos juntas en la misma habitación, hay una paz que nunca antes había sentido.

Eres exactamente el tipo de persona que mi vida necesitaba para dejar de sentirse a medias.

Tener a alguien como tú al lado no es solo una elección romántica; es la decisión más lógica que he tomado nunca, porque contigo, la vida no es un examen, es un refugio.

El reflejo en ti

Buscaba entre mil sombras un camino,

un rincón donde ser, sin más razones,

y el azar, con su juego, su destino,

puso en mi puerta tus revoluciones.

Alguien como tú, que entiende el vuelo,

que lee en mis ojos lo que no he nombrado,

alguien que es el mapa y es el cielo,

alguien que ha llegado y se ha quedado.

No hace falta buscar explicaciones,

ni forzar la entrega ni el momento,

nos sobran las palabras y las razones,

cuando nos basta un solo sentimiento.

Si la vida es un viaje, una carrera,

tú eres la meta y eres el descanso,

eres la paz que llega a mi frontera,

el puerto donde, al fin, me vuelvo manso.

No existe nadie más, ni habrá camino,

que se acerque a la luz que tú me das,

haber encontrado alguien como tú, mi sino,

es la única certeza que quiero llevar jamás.