El amor es la única ley EL REFUGIO DR NUESTRA PIEL
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EL REFUGIO DR NUESTRA PIEL

Se hizo el silencio, pero no ese silencio tenso de antes, sino uno lleno de calma, como el que queda después de una tormenta. Te acerqué a mí, esta vez sin prisas, sintiendo cómo tu respiración se acompasaba con la mía. Por primera vez, no tenías que demostrar nada, ni yo tenía que esperar nada.

—No hay nadie más aquí —te susurré contra el cuello—.

Solo somos tú y yo, lejos de las miradas, lejos de las complicaciones que nos obligan a ser quienes no somos.

Entrégate a este momento, deja que el mundo de afuera se desdibuje.

No quiero que me des respuestas, solo quiero que te permitas sentir, sin miedo, que aquí estás a salvo.

En mis brazos, tu única responsabilidad es existir, ser tú misma, sin filtros, sin armaduras.

Que esta noche sea nuestra pequeña eternidad, un lugar donde el tiempo se detenga y donde lo único que importe sea este latido compartido que nos confirma que, por fin, hemos llegado a casa.

El latido compartido

Entrégate al silencio, a esta pausa serena,

donde el alma descansa de tanto buscar,

deja que el amor fluya por nuestras venas,

sin más intención que dejarnos amar.

Que el mundo se olvide de nuestras fronteras,

que el tiempo se pierda en tu suave mirar,

hoy solo existen dos almas sinceras,

que acaban de hallar su lugar para estar.

Deshazte del peso que traes en el alma,

que aquí mi regazo será tu jardín,

busquemos juntas la luz y la calma,

en este abrazo que no tiene fin.

Entrégate, amor, a este instante sagrado,

donde cada caricia es una oración,

que todo lo vivido, lo que hemos pasado,

nos trajo hasta el centro de esta unión.

No pido promesas, no pido futuro,

solo este presente que sabe a verdad,

en este refugio, tan tibio y tan puro,

donde tú y yo somos, por fin, libertad.

Entrégate ahora, sin más dilación,

que en este encuentro, mi bien, mi destino,

eres la paz de mi propia canción,

y la única luz en mi nuevo camino.