El alma que hablar puede con los ojos… Capítulo 5
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Capítulo 5

—E ntonces, ¿va a ir con él a buscar la fuente? —Mi madre se mete un trozo de tarta en la boca.

Mi padre ni siquiera ha empezado con el postre, de lo concentrado que ha estado con lo que he contado.

—Pues yo creo que es una chorrada, no deberías meterte en esos revuelos. —El abuelo está casi enfadado, no le gusta lo que digo y menos aún que le haya dicho que sí a Enzo.

—¡Papa! —mamá lo regaña—, deja que la niña haga lo que quiera, ya es mayorcita. —Se gira hacia mí—. Además quién sabe, de esto podría salir algo. —Me guiña el ojo y me sonrojo.

—¡Ni hablar! —El abuelo se ha puesto de pie y le falta señalarme con el bastón—. Tú dedícate a lo tuyo, niña; déjate ya de tonterías.

—¡Abuelo! —Nunca lo había visto así. El suele ser cariñoso y divertido. No sé qué mosca le ha picado.

—¿Por qué te pones así? —Me acerco hasta él y me siento a su lado, cogiendo su mano entre las mías.

Mi abuelo demuda la cara y sus facciones se suavizan, mirándome con lo que parece ser un puchero.

—Solo quiero que estes bien, cariño. Me preocupo por ti y no me gustaría que ese chico te hiciera daño o algo peor.

Le sonrío con cariño.

—Tranquilo abuelo. Soy adulta, sé lo que hago y además no hago esto para ver si pasa algo más, sino por la curiosidad de conocer la historia completa.

Intento que mis palabras suenen sinceras. Es cierto que quiero conocer toda la historia pero la verdad es que también me gustaría ver hasta donde llegamos Enzo y yo.

El chico está como el queso y no soy tan fuerte como para no querer intentarlo.

Esa misma tarde mi padre y yo nos ponemos a buscar información sobre la fuente según los datos del cuento y la fotografía.

Él está casi más entusiasmado que yo y, con sinceridad, creo que si se lo propusiera, se vendría con nosotros, pero no estoy tan loca como para llevar a mi padre, así que tendrá que conformarse con hacerme todas las preguntas que quiera cuando vuelva.