Capítulo 38
CAPÍTULO
TREINTA Y OCHO
T omek fue el primero en atravesar las puertas, seguido de cerca por Flynn y luego Montgomery.
Encontraron al inspector detective Hadland en la barra, devorando una generosa ración de pescado con patatas, con una mano sujetando el cuchillo listo para usar y la otra sosteniendo su móvil pegado a la oreja. Estaba inmerso en una conversación.
Tomek se acercó a él a grandes zancadas, colocando la mano sobre la barra.
Hadland le lanzó una mirada de reojo llena de desdén y luego se dio la vuelta.
—Voy a tener que llamarte más tarde, acaba de entrar alguien.
Hadland finalizó la llamada y volvió a su plato de pescado con patatas.
—¿Puedo ayudarle en algo? —preguntó Hadland, con el tenedor suspendido frente a su boca—. Permítame recordarle que es usted un civil y que no puede irrumpir así en una Sala de Incidentes Graves.
—Es un pub —replicó Tomek—. Están abiertos para todo el mundo. Además, si yo estuviera dirigiendo esta investigación, tendría las puertas bien abiertas para que la gente pudiera entrar y darme toda la información que necesito.
Masticando su bocado, Hadland respondió :
—¿Y si entrara el asesino y viera todo su progreso?
Tomek examinó rápidamente la sala. El lugar estaba completamente vacío y desprovisto de cualquier documentación o notas. Se rio entre dientes.
—Bueno, no parece que vaya a tener ese problema. Y, además, yo no sería tan jodidamente estúpido como para dejar información sensible a la vista, ¿verdad?
Hadland agarró el vaso de limonada que tenía al lado y dio un sorbo irritantemente largo.
—No, pero has sido tú quien se ha estado haciendo amiguito de todos nuestros sospechosos, ¿no es así?
Tomek hizo una mueca.
—¿De qué hablas?
—Te vi antes. Con Bradley Fowler, Tony Fowler... ¿Disfrutaste de tus visitas a la bodega y al mercado?
Tomek dudó, haciendo memoria de lo ocurrido antes.
—¿Me has estado siguiendo?
—En absoluto. Simplemente parece que nuestras investigaciones han estado discurriendo en paralelo. Y mientras tú te hacías amigo de los residentes, yo les interrogaba sobre el asesinato de Charlene.
Tomek se burló.
—Estás como una cabra, colega. He estado haciendo tu trabajo por ti. No me he hecho amiguito de nadie. Y ahora sé más que tú, y probablemente les he sacado toda la información, así que no van a estar dispuestos a soltarla otra vez.
Hadland dejó el tenedor en el plato.
—Tienes prohibido tener nada que ver con esta investigación.
—Sin problema. Estoy haciendo la mía propia —Tomek se puso las manos en las caderas. Odiaba lo mucho que aquel hombre le alteraba, pero tampoco quería parar—. Supongo que sabes lo de Derry, entonces.
La expresión en la cara de Hadland era obvia y muy reveladora. Tomek la interpretó inmediatamente, aunque Hadland intentó disimularla.
—Sí —dijo Hadland—. Estoy al tanto.
—¿Habéis encontrado su cuerpo entonces ?
Hadland se removió incómodo en su asiento.
—Como ya he dicho, estás fuera de la investigación. No tengo que contarte nada.
Una sonrisa socarrona y presumida se dibujó en el rostro de Tomek.
—Estás lleno de mierda. Vine aquí pensando que quizás querrías mi ayuda, aunque sabía que sería difícil. Pero si así es como quieres que sea, así será. Nos vemos.
Cuando Tomek se dirigía hacia la salida, Hadland le llamó.
—¿Adónde vas?
—A dar un paseo en barca.
Hadland se bajó de su asiento tan rápido que casi se cae.
—No puedes ir ahí fuera. Es una escena del crimen activa.
Tomek le miró de arriba abajo.
—Tú no pareces estar haciendo nada activo al respecto.
—La lancha de la policía no llegará hasta dentro de cuarenta minutos. Nadie puede salir allí hasta que haya sido examinado por mí y el equipo forense.
Tomek ignoró al hombre y le dio la espalda.
—Si sales ahí, estarás manipulando una escena del crimen y me veré obligado a detenerte.
—No sé de qué me hablas —gritó Tomek mientras se dirigía hacia la salida con Montgomery y Flynn—. Voy a reunirme con algunos de mis cómplices. Vamos a hacernos amiguitos unos de otros.