Epílogos
MARCO
Mi misión es ser el mejor Beta para mi Alfa.
Pobre Matt. Me llamó a contrarreloj para decirme que me hiciera cargo de todos los asuntos aquí en el territorio porque él viajaba con Zoe a Roma de forma urgente.
Sus abuelos, junto con el Alfa de Roma, han sido atacados.
Todavía me cuesta asimilar la noticia, no lo puedo creer.
¿Quién demonios se habrá atrevido a atacarlos?
¿Tendrá este atentado alguna relación con el golpe de Estado que hemos enfrentado hoy aquí? —Me pregunto.
Estos últimos días han sido demasiado intensos para él, y hasta cierto punto destructivos en muchos aspectos.
Yo mismo fui un fastidio y le aporté complicaciones innecesarias apenas asumió el mando y me di cuenta de que estaba con Zoe.
Pero él fue paciente y me hizo entender que mi dolor no está mal, pero que tampoco está mal que dos personas que se amen estén juntas, sin importar las razas.
No es por intentar justificarme, pero haber perdido a mis padres en esa masacre a manos de brujas negras, donde también fueron asesinados los padres de Matt, marcó a fuego mi perspectiva respecto al cruce de razas.
Pero he comprendido que debo dejar de guiarme por el dolor de mi duelo. Ahora finalmente lo he entendido.
He pasado mucho tiempo sufriendo por la ausencia de ellos, atrapado en la amargura de no comprender por qué los arrebataron de mi vida tan pronto.
Teníamos demasiados planes por delante como familia; ellos esperaban poder disfrutar algún día de nietos y yo esperaba poder dárselos, pero el egoísmo o la ambición de poder de unas brujas negras me los quitaron para siempre.
Y mis padres, al igual que los de Matt, fueron solo un daño colateral en el intento de esas brujas negras de dañar a Calo y Sophie por haberse atrevido a ser felices y unirse siendo de razas distintas.
Ahora lo puedo analizar y pensar de forma muy diferente.
Matt y Zoe me han demostrado con creces que el amor es el valor más grande del mundo, sin importar las razas de las personas.
Los monstruos de este plano —ya sean las brujas negras o cualquier otro ser— solo escupen veneno y destrucción porque llevan la maldad corriendo por sus venas.
Siempre encontrarán un motivo, un pretexto absurdo con el cual justificar su violencia o expresar esa maldad, ya sea porque alguien se atrevió a mezclarse con una persona de otra raza, porque tiene éxito en sus negocios o por cualquier otro hecho que se les ocurra utilizar como justificativo para su accionar criminal.
Tanto mi Alfa como mi Luna me han dado mucho en qué pensar.
Estar aquí de guardia custodiando la habitación de Sofer, un buen hombre que resultó malherido por el ataque del maldito de Alaric, me otorga el tiempo necesario para meditar con frialdad cómo quiero vivir mi vida de aquí en adelante.
Debo transformarme en un mejor lobo, una mejor persona y, sobre todo, en el mejor Beta para apoyar incondicionalmente a mi Alfa.
Es una realidad que probablemente tendré que dedicarle muchísimo más tiempo de mi agenda a cuestiones oficiales de la Manada que a mis tareas en la empresa de Hoteles Capolupi donde ocupo un alto puesto, pero me las ingeniaré para cumplir de forma impecable con ambas funciones.
Me niego en redondo a fallarle a mi amigo en lo más mínimo. Nunca más.
En la empresa cuento con un equipo ejecutivo de trabajo muy bien aceitado, así que procederé a delegar un poco de mis responsabilidades diarias y utilizaré algún sistema de reportes que me permita supervisar sin estar tanto tiempo presente físicamente en la oficina o en los hoteles con las visitas periódicas que realizo.
Y en las actividades de la Manada, me apoyaré firmemente en el equipo de seguridad secreto que el padre de Matt y mi propio padre entrenaron en el pasado y ahora se encuentran bajo mi mando directo.
Con estos soldados de elite organizaremos las estrategias de rastreo para ir a la caza de Alaric.
Respecto a los miembros del Consejo que han demostrado que podemos confiar en su lealtad, me apoyaré en ellos para llevar adelante la investigación e interrogatorio de los detenidos, tal como dispuso Matt.
Entre todos seremos el mejor equipo de trabajo, listos para cumplir cualquier solicitud que nuestro Alfa nos encomiende.
Principalmente daré hasta mi último rastro de esfuerzo para atrapar a Alaric y vengar su cobarde ataque contra Sofer, contra nuestra Luna y el complot que tejió junto con su padre Mortimer para derrocar finalmente el linaje de Matt.
Iré detrás de sus pasos, lo arrastraré fuera de su escondite y lo traeré frente a mi Alfa para que pague cada una de sus cuentas pendientes.
∞∞∞
ZOE
Queda mucho por hacer, pero por Matt soy capaz de darlo todo.
Acabamos de abordar; nos encontramos en el vuelo privado de poco más de una hora que nos trasladará a Roma.
Apenas anoche descubrimos horrorizados que Calo y Sophie, junto con Lucius el Alfa de Roma, fueron atacados.
Matt pretendía viajar de forma inmediata en mitad de la madrugada, pero mientras él hacía los preparativos para que tuvieran un avión listo para nosotros, Calo se comunicó.
Lo hizo mentalmente con Matt y con eso logró darle la tranquilidad que mi amado necesitaba.
Le expresó que estaba bien, que lo estaban atendiendo de forma impecable en el hospital de Roma y que el personal de salud ya le había informado que Sophie también estaba reaccionando en forma óptima.
No quería que Matt se volviera loco para ir a verlos, porque lo conocía y sabía que actuaría como un desquiciado para llegar cuanto antes.
También le explicó que Lucius, se encontraba completamente fuera de peligro.
Con esas excelentes noticias, Matt aceptó aplazar el vuelo para al amanecer y así disponer de unas horas de tiempo para organizar un poco las actividades por hacer en Sicilia.
Habló detalladamente con Marco y lo dejó encargado de los asuntos de la manada para estos días, principalmente de velar por el cuidado de Sofer, la dirección de los interrogatorios a los cinco consejeros detenidos y la gestión de la captura de Alaric.
Yo realicé lo mismo con mi padre: lo llamé por teléfono y le conté que Calo y Sophie habían sido atacados en Roma y que por lo tanto viajaríamos con Matt para estar con ellos mientras se recuperaban y también para poder investigar qué era lo que había pasado, cuál había sido el origen de la agresión porque no teníamos mayores certezas.
Le solicité que estuviera muy al pendiente por si hacía falta que hiciera acto de presencia en la empresa para resolver alguna cuestión que pudiera surgir y necesitara de algún alto directivo.
Le aclaré que, tanto mi secretaria Carolina o algún directivo de menor rango en las oficinas, lo podrían contactar en caso de necesitarlo porque todos los directivos de mayor rango estaríamos fuera de servicio por un tiempo: Matt y yo estaríamos lejos en Roma y Marco estaba cumpliendo tareas de la manada que le imposibilitaban estar a cargo de la empresa.
No quise entrar en muchos detalles escabrosos para no preocuparlo con el ataque de Alaric de ayer, ni el complot que había iniciado Mortimer, principalmente con el único propósito de que mi madre no se enterara todavía de los peligros que corrimos y que al parecer podrían estar pendientes aún sobre nuestras cabezas por la falta de aparición de Alaric.
Cuando regresemos podré hablar con ellos personalmente, aunque, conociendo a mi padre, seguramente investigará por su cuenta antes o encontrará la forma de unirse a nuestra investigación, no es alguien que le guste estar al margen y no saber todas las cosas que suceden a su alrededor.
Luego llamé rápidamente a mi secretaria y le dejé las instrucciones precisas para los días siguientes, y las especificaciones de llamar a mi padre por cualquier imprevisto.
También hablé con algunos ejecutivos de menor rango, que me atendieron bastante dormidos a mitad de la noche, pero entendieron perfectamente que debían hacerse cargo de las actividades de la empresa, en nuestro reemplazo.
Todo el equipo de trabajo quedó perfectamente organizado.
En la mansión Capolupi los empleados se quedaron completamente consternados cuando se despertaron alarmados con mis gritos y los de Matt del momento en que vimos lo que pasaba con Calo y Sophie.
En cuanto tuvimos las buenas noticias por parte de Calo de que todo marchaba mejor, se los comunicamos de inmediato y todo el personal en la casa pudo respirar aliviado.
La preocupación era genuina y el alivio también; el cariño y el respeto que le profesan a los abuelos de Matt es real y absoluto.
La señora Pompey me ayudó junto con otra muchacha de servicio a preparar nuestras maletas para el viaje.
Como ignoro cuánto tiempo nos demoraremos en Roma, quisimos empacar bastante ropa para abastecernos durante varios días.
En un primer momento supuse que probablemente tendría que verme en la necesidad de comprar algunas mudas por allá, pero no me va a hacer falta.
No me había percatado de la cantidad de prendas que tengo guardadas en el vestidor de la habitación que suelo usar en la mansión, incluso, algunas están sin estrenar de cuando hemos ido de compras con Sophie.
No lo había pensado, ni analizado, pero es como si hace tiempo que me hubiera ido instalando de forma paulatina en la que hoy ya siento como mi propia casa.