El Alfa y la Princesa de Sangre (Secretos de Sangre 1) Capítulo 30 Zoe y Matt #2
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Capítulo 30 Zoe y Matt #2

—Sí, también dile a Matt que la guardia instalada en la casa de Alaric no ha dado resultados por el momento; el bastardo no ha aparecido.

Mañana me relevará alguno de los oficiales aquí de la custodia de Sofer y nos reuniremos con el resto del equipo en el cuartel que tienen ellos para coordinar la caza del maldito brujo.

—Yo le transmito todo, no te preocupes. Intenta descansar un poco, Marco; tal vez podría ir alguien de ese equipo a relevarte ahora mismo, o incluso a hacerte compañía un rato, así puedes dormir al menos un par de horas.

Tienen que estar fuertes y alertas con Matt.

Hoy él fue descuidado con algunas cosas que podría que haber evitado; no quiero que tú también cometas la misma irresponsabilidad.

—Sí, señora —me responde, y noto con claridad su sonrisa a través del teléfono.

—Lo digo en serio, cuídate mucho, Marco.

—Lo haré, lo prometo. ¿Saben ustedes algo de Calo y Sophie y lo que pasó con las entrevistas en Roma?

—No, justamente ahora nos disponíamos a llamarlos mientras cenábamos. Nos parece extraño que no se hayan comunicado todavía; tal vez intentaron contactar con Matt cuando él estuvo inconsciente y después no lo han vuelto a hacer.

—Sí, es raro. Suelen estar muy pendientes de Matt; mucho más después de que murieran nuestros padres.

Es extraño que no se hayan comunicado para ver cómo le fue en la sesión del Consejo, pero bueno, ahora saben que él te tiene a ti, así que seguramente estarán más relajados.

Me despido entonces; si surge cualquier novedad de Roma que deba saber, me avisan. Descansen, buenas noches a ambos.

—Buenas noches para ti también, Marco. Y recuerda de cuidarte.

Matt ya se ha colocado la bata nuevamente y se encuentra recibiendo nuestra bandeja con comida en la puerta de la habitación, manteniéndola apenas entreabierta para evitar que quien esté del otro lado me vea desnuda, ya que no tengo nada encima.

Cuando se gira haciendo malabares con la gigante bandeja mientras cierra la puerta detrás de él, está sonriendo de forma pícara, mira fijamente el gran bote de crema batida y me hace gestos con malicia…

tiene la clara idea de empezar por el postre primero, antes que por el corte de carne y cualquier llamada con sus abuelos…

∞∞∞

MATT

No se puede amar más a alguien de lo que la amo a ella…

La llamada a mis abuelos debería esperar un rato más.

Esta crema batida debe utilizarse rápido, antes de que se pierda su consistencia, por más que Jeffrey usó un recipiente refrigerado para colocarla.

Yo solo pienso en untársela por los pechos a Zoe y comer el postre que es su propia piel, e imagino beber de ahí.

Tengo unas ganas salvajes de tomar su sangre directamente de sus senos; lo estoy planificando en mi mente desde hace rato y el bote de crema solo ha servido para disparar mi imaginación con fantasías eróticas.

—No, ni lo pienses, lobo —me advierte ella con fijeza, aparentemente leyendo mis intenciones en mi expresión.

—¿No debo pensar en qué cosa, nena?

—En usar toda esa crema sobre mí. Yo fui quien la pidió con el único propósito de usarla sobre tu abdomen para marcar tus líneas.

—¿Así que esa era tu intención? Bueno, pero podemos ser equitativos y compartirla, ¿no crees?

—Está bien, acepto el trato —me dice ella sonriendo—, pero primero hablemos con tus abuelos.

Ya es casi medianoche; después de la videollamada podemos jugar todo lo que quieras con la crema.

Además, el aroma de ese filete jugoso me ha dado ganas de probarlo.

¿Por qué razón Jeffrey cocina de forma tan deliciosa?

—No se lo digas a él, si no aprovechará para pedirnos un aumento de sueldo —le digo, bromeando con ella; ambos estamos muy relajados.

—No se lo diré con una sola condición: debes compartir un bocado de eso conmigo.

—¿Acaso no me habías asegurado hace unos minutos que no tenías hambre?

—No tengo hambre, solo deseo probarlo; tiene un aroma delicioso, se me hace agua la boca. Debe de ser por toda la sangre de lobo que recorre mi sistema que ahora deseo probar esa carne tan jugosa que traes.

—Buen punto, nena. Colócate una bata y llamemos a los abuelos mientras compartimos el corte de carne. No quiero que se escandalicen si te ven gloriosamente desnuda como estás; suficiente con cómo nos encontró la abuela el otro día —Zoe sonríe ante el recuerdo del sábado en la salita.

—No te conté lo que me dijo Marco —me dice mientras termina de colocarse la bata.

—Escuché absolutamente cada una de sus palabras mientras hablabas con él… oído de Alfa, nena… —le digo, señalando mi oreja con una sonrisa; cada vez que descubro nuevas facultades biológicas que trae aparejado mi cargo ¿o será de mi nueva naturaleza vampírica?, me asombro de lo ventajoso que es.

Dispongo la bandeja con cuidado en la cama para que podamos comer cómodos, mientras Zoe trae el dispositivo con ella para llamarlos.

La bata que trae puesta es mía y, por supuesto, le queda gigantesca para su fisonomía, pero como soy plenamente consciente de que se encuentra totalmente desnuda debajo de la tela, yo la encuentro irresistiblemente sexy.

Ella es la primera en cortar un trozo jugoso del filete con el cuchillo; dictamina que está delicioso y, por la expresión de su rostro, lo está disfrutando de verdad.

Me siento un poco culpable por el pobre Jeffrey; el hombre se quedó levantado hasta tan tarde solo para servirnos y estoy seguro de que debe sospechar en qué nos demoramos para pedir la comida.

Aunque, por la sonrisa cómplice que me dedicó, al pasarme la bandeja por la rendija de la puerta, estaba más que conforme con que su nuevo Alfa estuviera complaciendo a su nueva Luna.

Incluso me confió al pasarme el servicio que, entre los chocolates del postre, puso algunos extras de obsequio, y por lo que alcancé a divisar en el plato, esta noche jugaremos bastante.

Jeffrey está resultando ser un aliado de lo más ocurrente.

Zoe va por su segundo bocado de carne cuando me ofrece un trozo directamente en mi boca.

Lo tomo, masticando el jugoso pedazo, mientras me dispongo a marcar el número a mis abuelos en la tableta para iniciar la videollamada.

Si no los llamo ahora mismo y me sigo entreteniendo con los encantos de Zoe, ya me veré obligado a postergar la llamada para mañana por la hora avanzada que actualmente es.

En el milisegundo que imagino la idea de llamarlos mañana por la mañana, ocurre un fenómeno sumamente extraño en mi cuerpo: experimento una sensación física desagradable, una especie de escalofrío helado en la espina dorsal, que me dicta la urgencia absoluta de hablar con ellos en este preciso segundo.

Suena el tono de la llamada en el dispositivo, pero del otro lado de la línea en Roma mis abuelos no responden la conexión.

¿Acaso estarán dormidos? ¿O algo más grave estará aconteciendo?

La urgencia biológica que siento en el pecho se vuelve mayor, asfixiante.

Me invade una profunda preocupación de repente.

Intento contactar con mi abuelo Calo mentalmente, pero solo me topo con un vacío de silencio absoluto del otro lado; hago lo mismo con mi abuela Sophie, mientras Zoe se une a mi preocupación e intenta volver a enlazar una videollamada e incluso una llamada celular normal a sus teléfonos personales, pero nada da resultado, no hay ninguna respuesta por parte de ellos.

—Algo muy grave debe de haber pasado, no puede ser que ninguno de los dos nos responda; estoy tentado en lanzarles mentalmente mi Voz de Alfa para obligarlos a que lo hagan.

—Espera, Matt, mantén la calma; debe existir una explicación lógica para el silencio —me dice Zoe intentando serenarme—. Probaré llamar directamente a la recepción del hotel y ahí pediré saber sobre el paradero de ambos.

—Sí, hazlo de inmediato, nena.

Zoe marca el número del hotel de Roma y le atienden de forma rápida en la línea.

El personal nocturno que se encuentra en la recepción del vestíbulo le manifiesta que no tiene conocimiento del paradero de mis abuelos; desde que entraron a cubrir el turno de la noche, no los han visto transitar por las áreas públicas del hotel.

Le indico a Zoe que les pida que los busquen en su suite, ordenándoles incluso que abran la puerta utilizando la llave maestra para abrir si no reciben respuestas.

Y eso es lo que ejecutan los empleados. Pero a los pocos minutos ellos reportan que la habitación se encuentra completamente ordenada; al parecer, después de que el personal de limpieza realizó el servicio a la habitación por la mañana, mis abuelos no han vuelto a poner un pie en la suite.

Ya me encuentro de pie y vistiéndome a toda velocidad para salir inmediatamente hacia Roma, mientras a Zoe se le ocurre la excelente iniciativa de pedir que llamen por teléfono al gerente del turno de día para que les informe si tiene algún dato sobre el paradero de mis abuelos.

Lo hacen enseguida y el gerente diurno responde a la brevedad.