Capítulo 30 Zoe y Matt
ZOE
No se puede amar más a alguien de lo que lo amo a él…
Lo estamos pasando tan bien juntos. Funcionamos a la perfección.
Es la mejor forma de terminar este día tan negro después de todo lo que ha pasado en el Palazzo.
Nos acabamos de entregar al clímax mutuo solo por tocarnos los colmillos con nuestras lenguas.
Nunca en mi vida imaginé experimentar esto.
Me he vinculado no solo con un lobo Alfa, sino con un vampiro manifestado.
Tengo lo mejor de dos mundos en un solo hombre y es completamente mío.
El beso se ha ido convirtiendo de forma paulatina en algo tierno; pasamos de la más pura necesidad animal a la mayor vulnerabilidad por palpar la energía del otro.
No me canso nunca de sentir su tacto. Y ahora, además, lo percibo mucho más que antes; no sé si se han ido rompiendo nuestras propias barreras o qué ha pasado exactamente, pero estamos conectados en nuestra mente incluso sin quererlo de forma voluntaria.
Siento con nitidez cuánto me ama y él puede sentir perfectamente cuánto lo amo yo.
Afirmar estos sentimientos a través del sexo nos hace bien a ambos; por eso lo venimos haciendo tan descontroladamente y nos cuesta tanto detenernos.
Sé que tenemos que hablar con sus abuelos y volver a la realidad del largo día.
Además, probablemente Sofer debe de estar por salir de la cirugía y debemos saber cómo ha salido todo con el hematoma y la sustancia oscura que observaban en los estudios, pero me cuesta demasiado dejar de tocarlo.
Lo necesito una vez más dentro de mí, o al menos un poco más cerca.
Le meto la mano por debajo de su bata y lo acaricio con firmeza.
Él corre la sábana que me cubre y hace exactamente lo mismo en mi cuerpo expuesto.
Nos besamos despacio, como memorizando cada centímetro de nuestra piel al ir recorriéndonos pausadamente con nuestras bocas.
Esta vez, ambos evitamos tocar deliberadamente los colmillos; ha quedado más que claro que es el lugar más erógeno que poseemos, y este momento no está siendo puramente sexual, está siendo tierno, para apaciguarnos, para volver nuestros corazones a un ritmo más relajado y pacífico.
Estamos un rato así, solo besándonos y acariciándonos en la penumbra.
He perdido la noción del tiempo, no me importa demasiado; debería, pero me siento plena y él también se encuentra en paz.
Hemos rodado por el colchón y estamos los dos sobre las almohadas, abrazados y haciéndonos mimos con delicadeza.
En mi mente noto su presencia totalmente relajada.
Ha logrado dejar de lado por unos minutos las preocupaciones de la traición con todo lo que ello ha acarreado y solo está disfrutando de nosotros.
De reojo veo el reloj de su mesita de noche y noto lo tarde que se ha hecho.
Lamentándolo mucho, tenemos que regresar a la dura realidad.
—Deberías pedir ese filete a la cocina, ya es muy tarde y Jeffrey querrá ir a descansar —le digo sobre sus labios.
Labios que están rojos e hinchados por mis mordiscos.
Me fascinan; tal vez podamos cumplir ese castigo de que mi cuerpo sea su mesa para servir la cena y pueda comer su filete directamente sobre mí.
—Humm… es verdad. No tengo deseos de comer, pero lo haré para no despreciar el esfuerzo de Jeffrey; le mandé decir con Carlo que cenaríamos y probablemente esté esperando para servirnos.
De lo que estoy prácticamente seguro es de que ya no necesito su té especial; me siento sumamente bien, muy fuerte, muy distinto a estos días atrás cuando bebías de mí y notaba por ratos la falta de sangre.
¿Tú qué piensas? ¿Será porque ahora nos alimentamos mutuamente o tú sí sientes que necesitas del té regenerativo?
—No, yo tampoco lo necesito. Como ya te dije: tu sangre me hace fuerte y, desde que te alimento con mi propio fluido, más aún. No creo que necesite otra cosa, como esa infusión, para regenerar mi sangre.
—Pienso exactamente lo mismo; igual iremos evaluando cómo nos vamos sintiendo y, ante cualquier indicio de que lo necesitemos, le diré a Jeffrey que tenga su brebaje a mano por las dudas.
Estoy creyendo firmemente que alimentarnos uno a otro en sintonía solo nos hace más fuertes, para nada más débiles.
¿Sabes si es normal este fenómeno en parejas de vampiros que se alimentan mutuamente?
—¿Humm…? —Pienso—. No, no tengo ese conocimiento en específico.
Pero lo deberíamos averiguar. Soy consciente de que mis padres, así como varias parejas de vampiros conocidas, se muerden unos a otros en la intimidad, pero creo que lo hacen puramente por placer.
Mis padres, al menos, estoy segura de que se siguen alimentando de botellas de sangre además de alimentos humanos.
—Nunca lo había pensado, ni analizado. Mi conocimiento con parejas de vampiros no llega a esa intimidad y solo sé que mi abuelo alimenta a mi abuela, pero él sí debe regenerar su sangre, por eso usa ese té.
Y hablando de ellos, deberíamos llamarlos; es muy extraño que no lo hayan hecho aún, ¿no te parece?
—Sí, es verdad, ya deberían haberse comunicado; es bastante tarde. ¿Quieres que los llamemos ya mismo por videollamada o los contactarás mentalmente?
—Lo haremos por videollamada en la tableta así estamos todos en la conversación; hay bastantes cosas por contarles. Voy a pedir el filete a la cocina y tu postre. ¿Qué es lo que quieres? Mientras cenamos hablaremos con los abuelos.
—Sí, me parece una excelente idea. Pide unas fresas con unos trocitos de chocolate con pistacho, ese que Jeffrey siempre tiene reservado en la despensa para tu abuela y cuando yo estoy por aquí, ella comparte conmigo.
Y también pídele que traiga mucha, mucha crema batida —le digo con tono sugerente.
Me quiero poner un poco traviesa; ya tengo planes para disfrutar mejor de ese postre durante la noche.
—¿Acaso voy a ser el afortunado recipiente de esa crema o tienes otros planes para ella? Creo recordar que tenías que recibir un firme castigo porque fuiste a la sesión del Consejo cuando te había pedido expresamente que no lo hicieras…
—Humm… de esa parte de la conversación no tengo recuerdos en mi memoria —me hago la tonta, sonriendo—, pero estoy segura de que le vamos a encontrar una excelente utilidad a la crema en la silueta marcada que forman tus abdominales.
Se va riendo, completamente desnudo, hasta el teléfono sobre su escritorio para pedir la comida a la cocina y, justo en ese segundo, suena su teléfono celular sobre la mesita.
Me pide con un ademán que yo lo atienda; en la pantalla veo que es Marco.
Experimento un repentino temor por las noticias que pueda transmitirnos sobre la neurocirugía de Sofer; me extraña que llame por teléfono y no se comunique mentalmente con Matt, pero debemos saber cómo salió todo en el quirófano, así que atiendo de inmediato.
—Marco, buenas noches. ¿Hay novedades de Sofer?
—Hola, Luna, me alegra mucho escucharte —me responde Marco con tono aliviado—.
Sí, Sofer salió perfectamente bien de la cirugía.
Retiraron el hematoma y la sustancia oscura.
Ambas extracciones se enviaron a analizar con los forenses de la manada por pedido mío.
A los médicos les llamó poderosamente la atención la sustancia extraña que retiraron porque paracía contener electricidad.
Por eso se aisló en un recipiente especial y se envió al laboratorio.
Todos los doctores, en particular su neurocirujano, son muy optimistas; esperan que en un plazo de veinticuatro a cuarenta y ocho horas la inflamación de su cerebro cese por completo y recupere la consciencia.
—¡Qué inmensa alegría! —exclamo, exhalando el aire—. La sustancia probablemente será un rastro del rayo, ¿no crees?
—Sí, seguramente, por eso la envié al laboratorio, tal vez nos de información del tipo de hechizo que utilizó Alaric con ese rayo negro que le lanzó a Sofer.
—Ojalá descubran algo. ¿Y de la quemadura en el pecho hay alguna novedad?
—No, nada nuevo, desafortunadamente sigue avanzando por el tejido, pero de forma muy lenta.
El personal que envíe en busca de las brujas blancas que podrían ayudarnos con hechizos de protección y tal vez algún tratamiento para Sofer, ya las localizaron; tenían que preparar unos insumos y mañana a primera hora de la mañana van a estar presentes en el hospital para ayudar con esa lesión, dicen que hay varias cosas que pueden intentar.
Ahora es cuestión de rogar para que lo que hagan funcione.
—Ojalá que sea así por el pobre Sofer. Gracias por avisar.
—No hay nada que agradecer. Llamé al celular de Matt en vez de comunicarme mentalmente para que tú también escucharas las noticias de Sofer personalmente, sé lo ansiosa que estabas por oírlas, pero ¿quisiera saber si Matt está contigo?
—En verdad, gracias, Marco, lo aprecio. Matt está pidiendo la cena, por eso atendí su teléfono. ¿Quieres hablar con él personalmente? Ya se desocupa y te comunico.
—No, no hace falta que lo interrumpas. Solo transmítele el mensaje sobre la salud de Sofer y dile de mi parte que Antonio y Severo ya informaron formalmente a las familias de los detenidos sobre su reclusión.
Muchos familiares pusieron varias quejas, pero se tendrán que aguantar sin remedio.
Las cosas se harán a la manera de Matt, sin discusiones.
Además, infórmale que Giuseppe me avisó por mensaje que está llegando a las inmediaciones de Catania, pero no logra contactar por teléfono a Adelina.
Dice que no le preocupa la falta de respuesta porque ella no suele estar muy pendiente del celular.
Apenas la encuentre, le explicará todo respecto a lo ocurrido y la gravedad en la que se encuentra Sofer por su quemadura, e insistirá para que si puede, venga con él a ayudarnos, tanto a Sofer como a nosotros con las grabadoras.
—De acuerdo, le paso el mensaje, ¿algo más para decirle?