El Alfa y la Princesa de Sangre (Secretos de Sangre 1) Capítulo 28 Matt
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Capítulo 28 Matt

A veces los problemas necesitan dejarse de lado y tener un instante de relajación…

Mi mente está funcionando a toda marcha en este momento; estoy utilizado mis poderes de compartimentación al límite para intentar analizar con frialdad todo lo que ha ocurrido hoy:

Zoe corrió un serio peligro de muerte… ¿Qué demonios habrá sido esa luz blanca que aparentemente la salvó del rayo de Alaric?

Fui desafiado formalmente, con la utilización de artimañas legales, por mi cargo legítimo de Alfa…

Me batí a duelo con Mortimer… Y resultó ser una maldita trampa.

El traidor nunca jugó bajo las reglas dispuestas en nuestra ley…

Casi la totalidad de los miembros del Consejo estaban confabulados con él, o al menos compartian sus ideas segregacionistas…

Alaric nos hechizó a todos, nublando nuestros sentidos, y lastimó críticamente a Sofer… Ahora el viejo escriba está inconsciente, luchando por su vida en un quirófano, pero aun así gastó su último rastro de lucidez para pedir por Adelina…

Y como si todo esto no bastara para hacer más extraño a mi día… también soy un vampiro…

Esto último me resuena con una fuerza brutal en mi cabeza.

Nunca durante toda mi existencia tuve el menor signo de poseer características vampíricas manifestadas; siempre he sido lobo y me he sentido sumamente orgulloso de serlo.

Solo una parte de mi sangre es genéticamente vampírica —la que aportó mi abuela Sophie en mi genealogía familiar—, y jamás he renegado de ese origen ni de ella; simplemente sé que soy híbrido por eso, pero nada más.

No tenía conocimiento sobre la existencia de ningún híbrido así, y ahora resulta que tenemos eso en común con Alaric.

Él, como hijo de un lobo y una bruja negra, hoy ha mostrado sus dos lados; vimos de primera mano que también es un brujo negro y que, además, parece albergar un interés especial por nuestra destrucción.

Si con Marco no hubiéramos estado preparados para desenmascararlo delante de todos, es muy probable que me hubiera retado a duelo con él en vez de Mortimer haciendo uso de esa prerrogativa en la ley; y ese, al parecer, era el plan original de los bastardos.

Si Alaric utilizó un hechizo para que por un momento todos en la sala nos «olvidáramos» de él o no le prestáramos atención, tal vez hubiera usado algún otro para derrotarme en el duelo fraudulentamente, además del posible veneno en la espada.

Simplemente buscaban matarme, y ahora mismo Alaric sería el Alfa de la Manada de Sicilia con todo lo que ello implica.

Y Zoe estaría sola y probablemente desprotegida.

Pensar en ella sola me duele en lo más profundo del alma.

Hoy corrió un peligro tan grande en el Palazzo que en este instante podría estar hospitalizada como Sofer o, peor aún, podría estar muerta.

No lo quiero pensar, pero es una tortura que mi cerebro se niega a dejar de hacer; así que dejo que uno de mis compartimientos mentales se lamente y descargue su frustración por ese hecho en el silencio.

Necesito procesar mi propio miedo, por eso es por lo que permito que ese pensamiento oscuro siga su curso en ese rincón de mi mente.

Solo me devuelve la tranquilidad comprobar que Zoe esté sentada a mi lado en el asiento del copiloto, mientras manejo el automóvil de regreso a casa.

Va en silencio; sé que su mente analítica está meditando todo lo que ha pasado esta tarde e, incluso, por la pesadez de sus párpados, pareciera que se está por quedar dormida, seguramente debido al cansancio emocional.

¿Se habrá asustado mucho cuando Alaric irrumpió y los atacó con el rayo en el vestuario?

¿Qué pensará de mí ahora que hemos descubierto que también soy vampiro?

No tengo la menor certeza de lo que está pasando por su cabeza.

Me gustaría preguntarle, o inclusive intentar indagar en su mente, pero me contengo y la dejo tranquila; ya tendremos tiempo para hablar, por ahora no la quiero perturbar.

Tampoco sé con precisión cuánta cantidad de su sangre tomé; probablemente haya sido mucha, porque nunca en mi vida me he sentido tan fuerte como en este preciso momento, ni siquiera cuando me convertí en Alfa.

En cuanto lleguemos a casa le pediré a Jeffrey que le prepare una dosis concentrada de su té y también otra para mí, porque aunque me siento desbordante de fuerza, calculo que lo debería tomar por precaución.

Y, por Dios, que lo tomaremos sin falta; porque reconozco que he sido un completo descuidado en ese sentido.

Debo admitir que probablemente no llegué al duelo al cien por ciento de mis capacidades físicas como debí haberlo hecho.

Me confié y tenía una falta considerable de sangre en mi sistema; he alimentado mucho a Zoe de mi propia vena en estos días de pasión.

No cambiaría ese placer por nada de este mundo, pero no puedo volver a descuidarme; debo estar siempre fuerte, siempre alerta para proteger a mi Luna y mi Manada.

Otro de mis compartimientos mentales está centrado con frialdad en Alaric, y en la incógnita de por qué no concretó su ataque contra Zoe.

Podría haberlo hecho con facilidad. Con Sofer fuera de combate, ella se encontraba desarmada e indefensa además del hecho de que luego se desmayó probablemente por esa luz que Zoe menciona.

¿Qué habrá significado esa luz blanca para él?

¿Acaso estará débil y por eso no pudo concretar su ataque?

Si lo hubiera hecho, nadie se habría dado cuenta hasta que hubiera sido demasiado tarde.

Zoe nos explicó que el rayo negro que lanzó contra Sofer hizo un ruido tremendo, que fue como una explosión que hizo que todo vibrara a su alrededor.

Pero nadie en el Recinto dijo que sintió algún ruido de esas características, ni vibraciones, así que la única explicación es que definitivamente debemos haber estado hechizados para no verlo, no pensar en él, y no percibir absolutamente nada de lo que hiciera.

El bastardo ha escapado, y estoy completamente seguro de que no lo vamos a encontrar fácilmente.

Marco me informó antes de salir del hospital que envió al equipo de seguridad de élite que tenemos a buscarlo a su residencia, pero los guardias no hallaron el menor rastro de él en la casa; incluso les pareció, por cómo encontraron las cosas adentro, que llevaba bastante tiempo sin ir por ese lugar ya que todo estaba cubierto de polvo y no había víveres en la nevera ni ninguna otra cosa comestible y había muchos sobres de correspondencia sin abrir en la casilla para tal fin.

Igualmente, mi Beta ordenó que se quedara parte del equipo haciendo vigilancia en el perímetro y ya mañana a primera hora se reunirían con el resto de las fuerzas para coordinar la acción de búsqueda; probablemente deberían empezar con rastrear minuciosamente los movimientos del maldito en los días previos a estos eventos desafortunados.

También mandó a buscar, con otra facción del equipo de élite, a algunas brujas blancas que uno de los oficiales conoce en la región y dice que son de total confianza; esperemos que con su magia blanca nos puedan ayudar a tener inmunidad a los hechizos de Alaric e incluso ayudar a Sofer.

Todavía no he tenido la oportunidad de hablar con el equipo de seguridad especial, más allá de los saludos de lealtad que recibí mentalmente en mi asunción el sábado, pero tengo la certeza de que serán un bastión fundamental en esta lucha.

Son lobos guerreros muy preparados que mi propio padre comenzó a formar militarmente hace muchos años.

Siempre se han seleccionado para irse uniendo y así afianzar el grupo, a lobos jóvenes con excelentes aptitudes para formar parte del selecto equipo.

Son un grupo de elite; yo los comparo con los SEAL de los humanos en Estados Unidos y, dados los eventos ocurridos, los tendremos que usar para defendernos de este ataque ofensivo que estamos recibiendo, porque esto está lejos de terminar y con Marco no podremos con todo, además de que no quiero dejar sola a Zoe de ninguna manera.

Tendremos que dividir el trabajo; con todo lo que este complot ha generado y sumado a que en la empresa viene la inauguración del hotel de París, serán semanas intensas.

Pero lo más importante es que Alaric deberá enfrentar a la justicia, y yo seré su juez, jurado y verdugo, porque solo por intentar atacar a Zoe, ese bastardo ya no debería tener derecho a seguir respirando en este mundo, por no hablar del resto de sus faltas.

Ya estamos ingresando por el portón de la mansión Capolupi, al fin llegando a casa y, a pesar de haber estado analizando de forma simultánea tantas variables con mi compartimentación, reconozco que no he resuelto nada concreto; tengo muchísimas más dudas que certezas.

Estaciono el vehículo frente a la escalinata de piedra gris, y me quedo quieto en el asiento, sin saber si bajarme o no.

Mi primer impuso animal de lobo Alfa sería ir tras Alaric ahora mismo y eliminar cualquier amenaza para Zoe, pero debo hacer las cosas con inteligencia, no puedo ser impulsivo.

Mi prioridad es atenderla a ella; debe tomarse ese bendito té, tiene que estar fuerte y vital, necesito que así sea.

Además debo hablar con mis abuelos y ver lo que descubrieron en Roma, y si tiene algo que ver con lo que ocurrió acá; es bastante tarde y ya se deberían haber comunicado.

—Cariño, llegamos a casa —le digo con suavidad, tocando su mano. Ella sigue inmersa en sus pensamientos, en silencio.

—Oh, lo siento, Matt. No había prestado atención al camino, disculpa.

—¿Te sientes mal? ¿Estás débil?

—No, para nada. Solo estaba pensando en los acontecimientos, nada más.

—¿Puedo tener el privilegio de saber en qué pensabas con tanta fijeza? —le digo mientras bajamos del auto y nos tomamos firmemente de la mano para entrar juntos en la mansión.