El Alfa y la Princesa de Sangre (Secretos de Sangre 1) Capítulo 27 Zoe #2
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Capítulo 27 Zoe #2

—Sí, es muy probable. Creo que tendremos que hablar en algún momento con Adelina para saber más sobre estos aparatos y lo que sabe sobre los híbridos e incluso se me ocurre que podría ayudar con la quemadura de Sofer.

—Sí, sería lo mejor; ella puede darnos información que desconocemos. Tal vez Giuseppe la pueda localizar —le digo mientras volvemos al despacho.

Antonio, Severo y Giuseppe nos estaban esperando. Antonio nos informó que el personal forense estaba a punto de terminar con las pericias del Recinto; calculaban que en menos de treinta minutos podrían pasar a procesar la otra escena.

Mientras que esperábamos a que terminaran, Matt coordinó las tareas con los tres miembros y yo me puse a mirar los lomos de los libros que había en las estanterías de madera.

Tenía entendido que esta era la oficina oficial de Calo hasta que Matt asumió el mando, así que estos libros deberían ser de él.

La colección es impresionante. Me encantan los libros; soy un poco ratón de biblioteca.

A veces aprovecho, como no duermo muchas horas, a leer todo texto que aparezca en mis manos.

Mis gustos son variados, pero me agradan mucho los de historia y de investigación, y ¿por qué no?

, también alguna que otra novela romántica para adultos.

Estos que tiene Calo, por lo que puedo deducir de sus títulos, tratan sobre crónicas de los lobos a través del tiempo.

Me parecen muy interesantes; después le preguntaré si me puede prestar algunos tomos para leerlos.

Paseo por las estanterías en silencio, mientras, Matt les dice a los tres miembros que estaba profundamente agradecido por el apoyo brindado en el cuadrilátero.

Les recalca que han demostrado estar del lado correcto de la ley y por eso les va a encomendar tareas especiales si ellos estaban dispuestos a realizarlas.

Por supuesto que los tres aceptaron de inmediato y le expresaron su total disconformidad con el resto de los miembros que habían complotado con el discurso de Mortimer.

Algunas sospechas tenían sobre que algo podría estar pasando, pero no podían probar nada; solo se habían enterado de que habían hecho reuniones previas en sus residencias particulares y a ellos no los habían invitado.

Como juntarse no es un delito, por eso no habían expresado sus dudas, pero las actitudes del resto les llamaban poderosamente la atención.

También le dijeron a Matt que contaba con su apoyo y colaboración para lo que necesitara.

En vista de este ofrecimiento, Matt le pidió a Giuseppe que, ya que él conocía a Adelina, la ubicara a la brevedad y, si ella podía, viniera para reunirse con nosotros.

De paso le debería avisar del ataque mágico que había sufrido Sofer; tal vez ella pudiera hacer algo para sanar la quemadura de su pecho.

Después le encomendó a Antonio y Severo que hoy mismo avisasen a las familias de los detenidos sobre su situación de reclusión, pero sin dar muchos detalles específicos: solo que habían sido arrestados por orden del Alfa, estaban incomunicados, y que, cuando fuera posible, se les informaría cuándo podrían visitarlos.

Y la otra tarea crucial era que en el día de mañana condujeran los primeros interrogatorios formales a los detenidos.

Debían hurgar en sus declaraciones todo lo necesario para saber más sobre el complot que estuvo liderando Mortimer en Sicilia.

Incluso Matt les daría la orden con Voz de Alfa antes de iniciar con la tarea para que la cooperación, de los hasta ahora supuestos involucrados, fuera completa y no cometieran ningún tipo de engaño.

Los tres parecían sumamente orgullosos de que su Alfa les encomendara tareas de tanta relevancia política, y yo también estaba orgullosa de él por la forma en que inteligentemente afrontaba su mando utilizando los recursos disponibles.

Que Matt se tomara el tiempo para hablar con ellos, elogiar su apoyo y pedirles que asuman estas responsabilidades les demostraba que confiaba plenamente en sus criterios, y eso, a futuro, estoy segura de que se traducirá en más y mejor apoyo para él.

Cuando terminaron de hablar y ponerse de acuerdo en la logística de las acciones que tenían que realizar, Antonio recibió un aviso del personal forense de que estaban listos para procesar la otra escena del vestuario.

Así que Matt los mandó a llamar y le pidió a Antonio que los acompañara en la revisión y, luego de que terminaran, cerrara con llave el vestuario y escoltara a los investigadores y al personal de seguridad a la salida del Palazzo.

Después que todo estuvo debidamente organizado, Matt me pidió que nos fuéramos a la mansión; el día había sido agotador y él quería que fuera a descansar un poco.

Además, todavía no nos contactaban sus abuelos desde Roma, así que, una vez que se pudiera adecentar, hablaría con ellos, seguramente por videollamada por la noche.

La sangre seca de Mortimer y la suya propia le estaban molestando demasiado debajo de su túnica.

Pero yo, antes de ir a casa, quería pasar por el hospital a ver el estado de Sofer; él recibió ese mágico impacto por protegerme, por lo que, a insistencia mía, Matt usó la ducha de su antiguo despacho de heredero, y se puso algo de ropa que ahí tenía guardada y pudimos salir en su automóvil hacia el hospital donde estaba ingresado el viejo escriba.