Capítulo 27 Zoe
Los misterios no hacen más que crecer…
Qué tonta he sido. Esa grabadora seguramente nos servirá para saber qué pasó, incluso desde el momento en que quedé inconsciente hasta que llegó Marco a la salita.
—¿Así que Sofer usó otra grabadora? —me pregunta Matt.
—Sí, lo hizo, y estoy segura de que debe de haber registrado el ataque.
Los aparatos tienen varios hechizos que les puso Adelina; incluso me habló de hechizos protectores.
Ella le había explicado a Sofer que los propios dispositivos le advertirían cuándo debía utilizarlos.
Por eso los cargó hoy cuando salió de su casa.
Él me explicó que sintió el impulso de traerlos, las grabadoras «le dijeron» que las cargara y, cuando tú le pediste que me acompañara, una «le dijo» que se debía quedar grabando en el Recinto.
En cuanto entramos al vestidor, la otra «le advirtió» que tenía que esconderla y encenderla allí.
—Entonces, escuchar esas grabaciones posiblemente nos ayude a descubrir algunas cosas de las que pasaron —interviene Marco.
—Es que no solo graban audio —les cuento—. Sofer me explicó que, si las grabadoras así lo «querían», podrían llegar a registrar imágenes. Posiblemente existan videos del ataque.
—¿Imágenes? Eso sería importantísimo, cariño. ¿Sabes cómo reproducirlas?
—No, eso no me lo llegó a explicar Sofer; solo me explicó cómo encenderlas y apagarlas, pero nada más.
Matt está nervioso; lo noto en sus músculos tensos, en la fuerza con la que sus manos aprietan mi cintura y en cómo me da pequeños toques en el cuerpo, como comprobando que estoy aquí, a salvo y con él.
La revelación de que Alaric nos emboscó y atacó, y de que no es simplemente un híbrido común, sino que es uno que manifiesta los poderes activos de sus dos razas, es impactante.
Yo no conocía a ningún híbrido con esas características; tenía entendido que siempre tomaban una sola forma, es decir, que decantaban por una raza en específico.
Creía que cuando el feto estaba en desarrollo se definía por una sola línea biológica, seguramente la más dominante.
Pero bueno, hoy mis creencias y conocimientos se han puesto a prueba.
Matt también es un híbrido entre un lobo híbrido y una loba; tiene sangre de lobo en un mayor porcentaje, pero hoy bebió directamente de mí. Sus colmillos de vampiro se extendieron y tomó sangre de mi vena, lo que demuestra que su lado vampírico también está despierto.
—¿Y recuerdas el lugar donde lo colocó Sofer en la salita? —me pregunta.
—Sí, por supuesto, vamos y te lo mostraré. Vi exactamente dónde lo puso —le digo, levantándome de sus rodillas, donde he estado sentada todo este rato.
—Vamos entonces —asiente Matt, y noto en su agarre que se niega a soltarme; no quiere perder nuestro contacto.
—Alfa, ¿necesita que hagamos algo mientras tanto? —pregunta Antonio.
—Sí, Antonio. Quisiera que alguno de ustedes verifique si el personal forense ya terminó de procesar el Recinto. Así después los enviamos a continuar con mi vestidor. Y luego tengo unas preguntas que hacerles.
—Sí, señor, ya mismo voy a revisar si terminaron y le aviso. Luego lo esperaremos aquí o donde lo prefiera para responder a su interrogatorio.
—No va a ser un interrogatorio, Antonio. Solo son unas consultas y encargos que necesito que realicen.
—Por supuesto, Alfa, estamos para servirlo. Ya mismo voy al Recinto y en un momento estoy de vuelta.
—Matt, me acaban de avisar que Sofer sigue estable —interviene Marco—.
Le están tratando las quemaduras del pecho; son muy profundas, posiblemente de tercer grado, y los médicos dicen que como tienen un componente mágico es muy probable que Sofer necesite algún tratamiento especializado con alguna bruja.
Además sigue inconsciente; tienen que recibir los resultados de unos estudios que le han realizado para determinar qué tratamiento seguir.
El personal de seguridad lo está custodiando tal como lo solicité.
—Quisiera que tú mismo te encargarás de su seguridad personal y te asegures de que reciba todo lo que necesite.
Nosotros cubriremos todos los gastos necesarios; quiero el mejor tratamiento posible para Sofer.
Si hay que buscar una bruja para ayudarlo, la buscaremos.
Sofer debe ponerse bien; está en esta condición por proteger a mi mujer, eso nunca lo olvidaré —dice Matt.
—Por supuesto, si quieres salgo ya mismo para allá.
—Sí, ve, y avísame si hay algún cambio. Si llega a recuperar el conocimiento, pregúntale cómo funcionan los aparatos para ir adelantando esa parte de la investigación.
También después nos coordinaremos para salir a rastrear a Alaric, pero hay que buscar la forma de ir preparados; nos tenemos que escudar de alguna manera para que no nos vuelva a hechizar.
Yo iré lo más pronto posible al hospital.
—De acuerdo. Respecto a Alaric, quisiera encargarme yo mismo de darle caza, si me lo permites.
—Sí, lo harás, mi Beta, y me lo traerás vivo ante mí para impartirle justicia.
—Gracias, amigo. ¿Algo más antes de irme? ¿Tienes idea de lo que harás con los cinco detenidos? ¿Necesitas ayuda con eso?
—No, por ahora los voy a dejar un poco a solas para que «mediten». Más tarde te comentaré lo que tengo pensado para ellos.
—Me retiro entonces, estamos en contacto —dice Marco, y se despide de inmediato.
Con Matt salimos hacia el vestuario en busca del grabador oculto.
Severo y Giuseppe se quedan esperándonos en el despacho mientras regresa Antonio de hablar con los forenses.
Los tres me caen bien y, al parecer, Matt confía en su lealtad.
Es una sensación extraña, pero buena; no sé cómo explicarla con palabras.
Incluso experimenté el mismo presentimiento cuando los vi por primera vez en el Recinto, salvo cuando vi a Severo con armas cerca de Matt y claramente yo no pensaba, simplemente actuaba.
Debo decírselo a Matt o probablemente a Sophie, debo contarle sobre estas sensaciones que experimento.
Tengo tantas cosas que necesito que ella me explique sobre las particularidades de nuestra vinculación con Matt, que cuando nos pongamos a ello, seguramente estaremos charlando por un montón de días.
Pensar en ella me recuerda que todavía no nos han avisado nada, ni Sophie, ni Calo, sobre cómo les fue en los interrogatorios en Roma.
¿Todavía no habrán concluido? Tendremos que llamarlos apenas podamos para saber qué descubrieron, y para contarles lo que ha pasado con Mortimer y Alaric.
Es muy importante detectar si ellos también han tenido algo que ver con lo de Roma.
Con todo, primero lo que es primero: debemos ir por la grabadora.
Al entrar al vestidor, Matt se pone completamente tenso.
Ve restos de insumos que el personal de emergencia utilizó con Sofer e incluso resalta uno que otro rastro de quemaduras en los muebles y el piso, como si de la descarga del rayo hubieran saltado chispas quemando todo a su paso.
Me abraza contra su pecho y me aprieta tan fuerte que, si no fuera una vampiresa, probablemente me hubiera roto alguna costilla.
—Nena, quiero que seas totalmente sincera: ¿de verdad estás bien?
—Sí, de verdad, te estoy siendo sincera —le repito por enésima vez, no logro que realmente lo crea—. Estoy bien, no me pasó nada.
Me besa suavemente en la frente; me da el beso más tierno que nos hemos dado hasta el momento y me encanta la sensación que me produce.
Me gusta que me bese de todas las maneras posibles: cuando es tierno, cuando es salvaje, cuando es puramente romántico.
Lo amo tanto. Gracias a Dios que se recuperó por completo y no lo dañó permanentemente el ataque de Mortimer.
No quiero ni pensar en lo que habría sido de mí si no hubiera sido así.
Debemos apurarnos y hacer lo que vinimos a hacer, así los investigadores forenses pueden procesar esta habitación y nosotros continuamos con la investigación sobre lo que pasó.
Además, a mí también me gustaría ir a ver a Sofer; él recibió la peor parte de un ataque que estoy completamente segura de que era para mí exclusivamente.
—Sofer escondió el aparato aquí —le indico, mostrándole el punto exacto sobre el armario para que Matt lo tome.
—¿Sigue encendido? —Me lo pasa para que lo revise y veo que sí, que aún está grabando, así que lo apago.
—Sí, seguía grabando. Ya lo apagué —le digo.
—Ahora que estamos solos, ¿te dijo Sofer el motivo de ponerlo en el vestidor?
¿Sabes algo más? Porque dejar uno en el Recinto tiene lógica, ya que tenía que transcribir la sesión, el duelo, y todo lo que pasara ahí, pero aquí adentro no entiendo por qué la conversación debía de registrarse; no le encuentro la necesidad a eso.
—Lo mismo le pregunté. Es más, él se ofreció a quitarlo de inmediato, pero cuando me explicó su relación con Adelina —lo de que son amigos, colegas y competidores, incluso hacen apuestas y un montón de cosas más—, me confió que ella le advirtió que los aparatos estaban hechizados y le dirían cuándo debía usarlos.
Es más, creo que hace muchísimo tiempo los tiene guardados, y recién hoy tuvo la necesidad urgente de utilizarlos, si ves su aspecto, son bastantes viejos.
En cuanto a por qué lo usó aquí, en realidad no vi problema en permitírselo, además no estábamos teniendo una conversación privada, ni nada por el estilo y sé que Sofer es de tu total confianza.
Y Adelina no solo es amiga de él, tu abuelo también la conoce, yo lo escuché hablar de ella, ¿lo recuerdas?
Por eso se lo permití. Incluso este aparato lo dejo medio escondido porque eso le «indicaba» la sensación que sentía.
Viste que no estaba a simple vista; y ahora pensando en la posterior aparición de Alaric, tiene sentido, porque si hubiera estado expuesto, el traidor lo podría haber robado o destruido. ¿No crees?