Capítulo 22 Marco… y Matt
El Reto tiene que ocurrir…
MARCO
Todos permanecen mudos y estáticos después de que Matt presentó a Zoe con esa demostración de autoridad total y les ordenó callarse.
Le advierto mentalmente a él por nuestra conexión de que no debemos apartar los ojos de Mortimer y Alaric; sus facciones están completamente desfiguradas por el odio, y el color rojo de la rabia contenida los está consumiendo vivos.
Él capta mi advertencia al segundo y me ordena tener la mano preparada sobre mi daga.
Matt no piensa correr el más mínimo riesgo con Zoe expuesta aquí.
Intentará que ella abandone el Recinto de inmediato para protegerla, pero nuestra Luna posee una mente propia e independiente, y es muy probable que se resista a ser marginada de la acción.
—Querida, gracias por acompañarnos tan amorosamente en este anuncio.
Si eres tan amable, dirígete por este pasillo hacia mi sala privada; esta es la llave de ingreso —le entrega la pequeña llave en sus manos—.
Se encuentra justo al final del corredor.
Ve allá y espérame, que en un momento estaré contigo.
En ese instante, Matt abre un canal de comunicación mental entre nosotros tres y le suplica que, por favor, le haga caso esta vez; necesita concentrar su energía en los traidores y con ella expuesta en la sala, le resulta imposible dominar a su lobo protector.
Me ordena a mí que la escolte fuera del salón y la acompañe, pero Zoe se niega en redondo; le afirma que se irá para quitarle presión, pero que mi obligación como Beta es quedarme a cuidar las espaldas de Matt.
Tras una breve discusión mental entre ambos, Zoe finalmente acepta que al menos Sofer sea quién cumpla la función de escolta.
—Claro que sí, querido.
—Sofer, por favor, acompaña a la Luna.
—Sí, señor, como usted lo ordene —asiente el viejo escriba de inmediato—.
No obstante, Alfa, mi deber estricto es transcribir cada palabra y acontecimiento que ocurra en la sesión.
El Archivo no puede quedar incompleto por ningún motivo.
Por eso, si me permite elevarle una sugerencia, puedo dejar este dispositivo encendido grabando para después realizar la transcripción manuscrita exacta —dice, extrayendo de sus ropajes un dispositivo bastante extraño, parece una grabadora antigua modificada con teclas raras en encendidos colores rojos y verdes, incluso cuenta con una pequeña pantalla cóncava como de televisor viejo.
Matt me consulta mentalmente de inmediato sobre el artefacto; lo encuentra muy extraño, pero no le emite malas vibraciones y quiere conocer mi opinión.
A mí me causa la misma impresión, es extraño pero a la vez me da una sensación de seguridad, creo que es importante que ese aparato esté encendido, es una presentimiento que no quiero dejar de lado y se lo transmito en forma inmediata.
Mi nuevo instinto de Beta me grita claramente que ese aparato es una ventaja táctica.
—Es verdad, Sofer, no puedes permitirte descuidar tu trabajo y dejar de registrar todo. Coloca la grabadora aquí mismo, en la repisa de piedra detrás de mí, y procede a escoltar a Zoe.
—Entendido, Alfa —asiente Sofer. Estoy seguro de que Matt también le ordenó mentalmente que use su fuerza de lobo y que la proteja si las cosas estallan.
Ambos se retiran hacia la salita mientras los murmullos continúan.
Quisiera ir tras ellos para garantizar la seguridad de nuestra Luna, pero sé que Sofer es perfectamente competente en el combate y la protegerá con su vida; mi lugar por ahora está aquí.
Debo cuidar la retaguardia de Matt; en eso, Zoe tiene toda la razón.
Los murmullos vuelven a levantarse un poco más alto, varios claramente cargados de hostilidad, aunque nadie habla con el tono lo suficientemente elevado como para quedar en evidencia.
Matt insiste con un tono gélido, buscando que los traidores, líderes de la conspiración, terminen de desenmascararse por completo ante testigos.
—Bien. Aclarados estos puntos, ¿alguien tiene algo más para manifestar ante su Alfa?
—Yo —responde Mortimer, poniéndose de pie bruscamente, habiendo ya eliminado cualquier rastro de fingido respeto o cortesía en su voz—. Yo quiero agregar algo definitivo. Te reto formalmente en duelo a muerte por el cargo de Alfa de la Manada de Sicilia.
Todos aguardan expectantes, mirando el cruce verbal entre ambos, esperando la reacción de Matt.
—Así que me retas —Matt se mantiene imperturbable, con los brazos cruzados sobre el pecho en una postura de superioridad—. ¿Y bajo qué motivo o causa legal pretendes sostener semejante insensatez?
—¡No tengo la menor necesidad de justificar ningún motivo para retarte, híbrido de sangre sucia! —Mortimer vocifera con locura y el Recinto del Palazzo cae instantáneamente en un silencio sepulcral, los murmullos ahora se extinguen por completo.
—Para retar a un Alfa a duelo debes invocar una razón.
¿Cuál es la causal exacta de nuestra jurisprudencia por la cual me retas?
—continúa Matt—. Nuestra ley establece muchas causales específicas, aunque no creo que ninguna de ellas contemple mi mezcla de sangre; así que dime: ¿cuál es la tuya?
—Matt se hace el desentendido con una maestría fría; se niega a revelar que hemos investigado y conocemos sus planes.
Prefiere obligar a Mortimer a que muestre cada una de sus cartas públicamente.
—¿Te das cuenta? No estás capacitado para el cargo, y eso lo demuestras al no tener el menor conocimiento de nuestras leyes.
No necesito justificarme ni alegar causal alguna para desafiarte.
Existe una cláusula de excepción a las causales de reto, es del año 864, en la cual se establece claramente que puedo retarte de forma directa en mi condición de miembro del Consejo, siempre y cuando no se haya alcanzado la primera luna llena posterior al traspaso de mando y hayas recibido el cargo por herencia directa entre Alfas vivos —escupe Mortimer arrogantemente, citando de memoria la documentación exacta que lo avala—.
Por tu maldita sangre híbrida no tienes el linaje puro suficiente para ser nuestro Alfa, y al parecer, ni la capacidad mental para conocer nuestras leyes.
No necesito justificación de ninguna causal para retarte a duelo, aunque no seas capaz de cumplir ni una simple promesa dada al estúpido de tu abuelo; ese viejo decrépito que se revolcó conscientemente con esa asquerosa vampiresa y nos obligó a todos a adorarla como Luna.
No lo necesito; pero, si quieres un motivo, eso sí puedo dártelo: te reto simplemente por esa degradación a la que nos han sometido.
Mortimer no paró de decir una barbaridad tras otra. La fuerza de voluntad de Matt es increíble; yo ya lo hubiera matado solo para dejar de escucharlo.
—Mortimer, te aseguro que estoy haciendo un esfuerzo descomunal para no bajar de aquí y arrancarte la cabeza en este instante únicamente porque acabas de insultar a mis abuelos. Lo estoy intentando, pero me está costando mucho controlarme —la voz de Matt es filosa.
—No puedes atacarme ahora. En este preciso instante ya no soy tu súbdito, porque te he retado formalmente bajo nuestras leyes ancestrales; si osas atacarme fuera del Reto, estarías faltando a la ley y no te conviene.
En eso el maldito traidor tiene razón técnica; si Matt descarga su furia ahora mismo y toma represalias sin pasar por el protocolo estricto del Reto, invalidaría su posición legal ante el resto y podría dar lugar a una ola de Retos legítimos.
Se lo recuerdo mentalmente de forma inmediata para calmarlo.
Calo y Sophie no merecen semejantes insultos de este traidor, pero ya llegará el momento en que Mortimer se trague sus palabras, incluso si Matt no pudiera por tener las manos atadas por la ley, yo me encargaré de ello.
—¿Y se supone que tengo que sentirme intimidado o escarmentado por alguien como tú? —provoca Matt, devolviéndole la estocada psicológica.
—Por supuesto que sí. Soy el miembro de este Consejo más importante; con mayor peso político porque represento a Palermo, la capital histórica de nuestra región, y te he retado en estricto uso de nuestro derecho escrito.
E invocando esa misma ley del año 864, propongo formalmente, con el aval necesario de miembros del Consejo, a mi hijo Alaric para que asuma el Reto en mi lugar, te ejecute en el combate y podamos empezar de una vez por todas a limpiar nuestra sangre de engendros indeseados —Mortimer rebosa una confianza ciega; realmente se cree superior al resto de los otros miembros y no se ha percatado de que ha varios consejeros ese comentario, sobre estar encima de los demás miembros, les ha provocado un profundo desagrado, al parecer no comparten su idea de superioridad en ese punto.
—Acepto con orgullo representar a mi padre y al Consejo en este Reto.
Asumiré como Alfa en cuanto haya dado muerte al híbrido que nos han impuesto —Alaric se decide finalmente intervenir y se vanagloria dando su discurso con un paso al frente, adoptando una postura de importancia antes de continuar atacando a Matt—.
No has hecho absolutamente nada para merecer ser Alfa, yo como hijo del representante de Palermo, sí lo merezco, y así purificaremos la sangre de nuestra manada —la arrogancia que emana es verdaderamente descomunal.
—¿Así que tú eres el gran guerrero que representará a Mortimer y al Consejo para purificar la sangre de nuestra Manada?
—todos, miembros y público, alternan las miradas de uno a otro, algunos con expresiones de pánico, otros de arrogancia, la voz de Matt ha adquirido un filo cortante como cualquier acero del Herrero.
Deberían sentir terror; después de esto, varios de ellos deberán responder ante la justicia de la Manada—. ¿Es correcto, Alaric?
—Así es. La purificaremos por completo, porque solo la sangre pura de lobo, la más fuerte de la creación, tiene derecho a gobernar en nuestra Manada.