Capítulo 17 Matt #3
—Bien, entonces le darás a ella las acreditaciones correspondientes y, si mi abuela sigue interesada, también. Seguramente querrán venir juntas en algún momento, tienen muchas cosas en común y la curiosidad es una de ellas.
—Como usted lo ordene, señor. Hemos llegado. Su Beta lo espera en esta sala.
—Gracias, Sofer. Probablemente te llamaré para hacerte alguna consulta, quedate cerca, por favor.
—Sí, Alfa.
Encontré a Marco enfrascado en la lectura de un pesado volumen que parece muy antiguo, le calculo una antigüedad superior al milenio.
—Buenos días, Marco —le saludo.
—Buen día, Matt–responde casi sin levantar los ojos del texto. Disculpa que te llamara tan intempestivamente, pero debes ver esto. Creo que encontré lo que Mortimer y su hijo buscaban en secreto.
—Muéstrame el texto.
—Necesito que repases este apartado, específicamente este capítulo —me acerca el tomo—. Son un compilado de leyes del año 864 que ellos estuvieron leyendo. Aquí se desglosa minuciosamente el protocolo legal y los procesos para el Reto al Alfa.
—Me imagino que ratifica lo que es de público conocimiento: que si algún miembro de la manada manifiesta disconformidad con el liderazgo de su Alfa, puede retarlo; debiendo luchar y que la única forma de que el retador gane es a través de la muerte del Alfa retado.
Asimismo, si el retador se rinde, el Alfa puede perdonarle la vida dentro de sus facultades.
La lucha debe de ser cuerpo a cuerpo y solo utilizando el Alfa «Armas de Alfa» propias o heredadas, y el retador puede usar solamente una espada o daga ceremonial que le pertenezca.
A menos que luchen en forma de lobo, obviamente. ¿Dice alguna otra cosa?
—Exacto, dice eso, pero también hace otras aclaraciones, y ahí es donde se complica, —aclara Marco con seriedad—.
Estas aclaraciones están en un idioma antiguo y no estoy del todo seguro de estar traduciéndolo correctamente.
Pero por lo que entiendo, el texto explica que no basta con sentir disconformidad, sino que el retador debe hallar alguna causal firme, con pruebas sólidas, de que el Alfa no está velando por los mejores intereses de sus súbditos, atentando contra la prosperidad de la manada.
—Es verdad, eso también lo sé. Mi abuelo me dio varios libros sobre algunos de estos temas; los tengo en la caja fuerte de mi oficina, son de su colección personal, pero no los he terminado de leer. Justamente eso pensaba hacer cuando me contactaste. ¿Aquí salen todas esas causales?
—Sí, detalla una infinidad, son muchísimas, incluso algunas están tan desactualizadas que no tienen razón de ser.
Por ejemplo, si el Alfa desatiende algún pedido de un miembro sin justificación, o si el Alfa no deja a alguien a cargo si se ausenta por más de sesenta días sin asignar un regente.
Y así un montón más. Creo que muchas están muy desactualizadas por el simple hecho de lo antiguas que son, porque por ejemplo, esa de ausentarse sesenta días, hoy en día no tiene sentido con la tecnología para comunicarse y medios de transporte existentes.
—Probablemente tendríamos que pensar en actualizar todas estas normas y leyes en algún momento —manifiesto.
—Sí, yo también lo creo —asiente Marco—.
Sin embargo, lo que me llamó la atención es una excepción a las causales que está oculta entre las propias causales.
El texto creo que dice que el Alfa puede ser retado de forma directa, sin causal, dentro del plazo que se extiende hasta la primera luna llena posterior al traspaso de mando, y únicamente cuando el traspaso ha sido de un Alfa vivo a otro, mediante sucesión hereditaria.
Es decir, es el escenario exacto que tú y tu abuelo acaban de configurar.
Pero el detalle que considero más peligroso es que esta excepción solo queda restringida para el uso por parte de los miembros del Consejo, e incluso aclara que el miembro retador no necesariamente debe ejecutar él mismo el Reto, tomando el lugar en la lucha, sino que puede designar a alguien de su confianza con la venia de la mayoría de los miembros restantes.
Y por supuesto que si ese lobo ejecutor del Reto vence al Alfa solo a través de la muerte, se convierte en el nuevo Alfa de la manada.
—Eso es lo que pretenden usar. Por eso su exigencia del decreto, para obligarme a enfrentarlos en una sesión y ahí aprovechar la oportunidad.
Seguramente Mortimer me retará, pero como no está en buena forma —ya que su condición física deja mucho que desear—, es probable que use a su hijo para que cumpla el reto y se convierta en Alfa.
De ahí los aires que se da Alaric enviando correos con citaciones como si tuviera algún poder real; es más, seguramente el hijo luego declinará en favor del padre.
Pero antes deberán matarme. Y no se los pondré fácil.
—Por supuesto que no —sentencia mi Beta con lealtad—. Yo estaré apoyándote, blindando tu retaguardia.
—Gracias, amigo. Creo que deberíamos llamar a Sofer y que él nos corrobore lo que dice exactamente el texto; mi manejo de idiomas antiguos es tan bueno como el tuyo. No quiero que nada se nos pase por alto. Esto requiere de una precisión absoluta.