Capítulo 15 Matt #3
—Sí, parece muy típico de él. ¿Algo más sobre lo que no te terminaba de cuadrar de ellos? ¿Alguna otra anomalía que hayas detectado?
—Sí, sí Alfa, tengo varios elementos más que aportar; aún me falta comentarle varias cosas.
Algunos meses después de la tragedia de sus padres, señor, el que se presentó ante mí fue el propio Mortimer.
Su propósito era consultar si alguien había solicitado información sobre su familia.
Por supuesto, le expliqué que no está en mi poder la facultad de brindarle esa información, que debía pedirle al Alfa, o sea, su abuelo Calo, autorización para que yo le pudiera informar lo que él quería.
No le gustó mucho mi respuesta, porque también se retiró de forma abrupta y sin saludar; parece que los malos modos y la soberbia de Alaric son una herencia familiar.
—Interesante. ¿Algo más?
—Este último antecedente respecto de Mortimer no se lo comente a su abuelo.
En ese momento él estaba lidiando con la búsqueda de justicia por su hijo, o sea su padre, señor, y no me pareció algo digno de mención, ya que solo había quedado en una consulta sin respuesta por mi parte.
Sin embargo, hará cosa de unos dos o tres meses, coincidiendo prácticamente en las fechas en que su abuelo comenzó con los preparativos para transferirle el mando a usted, es que las cosas se pusieron un poco más raras u oscuras, para mi gusto.
Fueron al Registro, tanto Mortimer como Alaric, a pedirme información legal sobre el pase de mando entre Alfas vivos, o sea, enfocándose en los casos de traspaso por sucesión hereditaria y en el derecho a Reto al Alfa.
—Así que estaban interesados en esa información —asiento con la mente fría—. Esa información es pública, ¿correcto? Cualquiera puede solicitarla.
—Así es, Alfa. Esa información se encuentra dentro de nuestras leyes y reglamentaciones y, por tanto, está disponible para cualquier miembro de la Manada de Sicilia que quiera consultarla.
Incluso es de libre consulta por Alfas o Betas de cualquier manada del mundo como referencia para sus propias leyes.
En una ocasión nos consultó una Alfa de Estados Unidos, el Alfa de la Manada de Nueva York, porque estaban modernizando sus normas y querían algunas referencias sobre nuestras políticas en cuanto a…
—Disculpa que te interrumpa, Sofer, pero en otro momento podremos hablar sobre eso —lo corto con cortesía—. Realmente me interesa conocer tus historias, valoro tu conocimiento, pero concentrémonos en Mortimer y Alaric; es nuestra prioridad por ahora. Prosigue, por favor.
—Por supuesto, Alfa, disculpe mi tendencia a divagar cuando hablo de los registros —me concede—.
Continúo: ellos pidieron acceso a esa información y se las di, obviamente como correspondía.
No obstante, luego pidieron llevarse algunos de los tomos, a lo que me negué rotundamente, porque ningún registro puede salir de mi custodia a menos de que el Alfa así lo ordene.
Ante mi negativa, no les quedó más remedio que verse forzados a venir durante varias jornadas para leer y examinar los textos buscando la información que necesitaban.
Tomaron muchas notas de puño y letra, una dinámica que sí está permitida, pero no pudieron tomar fotos porque eso está prohibido y los celulares quedan retenidos en el ingreso, en la entrada al edificio.
Pero creo que transcribieron varios fragmentos de lo que leyeron y, como le decía al principio de nuestra conversación, eso me pareció algo extraño.
—Sí, ciertamente extraño. ¿Podrías, Sofer, estructurarme un resumen de todos los escritos, clausulas y demás documentos que ellos estuvieron leyendo?
Le pido a Marco que vaya tomando nota, porque no tengo nada a mano para hacerlo yo mismo y no quiero distraer a Sofer para que no pierda el hilo de la conversación.
Así es como pasamos casi dos horas reunidos y Sofer termina resumiendo y desglosando con maestría todo lo que le solicité.
Antes de despedirlo, le comunico formalmente que ya he elegido a mi Beta, que será Marco, y que a la brevedad, en cuanto sea posible haremos la ceremonia oficial para que lo deje registrado —percibo la oleada de orgullo y fidelidad que invade a Marco cuando hablo sobre él—.
Le notifico a Sofer que mañana Marco irá a revisar los archivos y podrá llevarse, en caso de que así lo quiera, cualquier tipo de documentación.
Al mismo tiempo le pido a mi Beta que investigue esos documentos que vieron Mortimer y Alaric, y vea si descubre algo más; debe analizarlos para descubrir si existe alguna vulnerabilidad jurídica que ellos pretendan explotar.
Pero por lo que hemos hablado con Sofer, ya me ha proporcionado la suficiente información como para hacerme una idea de lo que realmente quieren, y haré lo que sea necesario para evitarlo.
Están preparando un golpe de Estado. Me quieren derrocar.
No se los voy a permitir. Les demostraré que con un Capolupi no se juega.
Próximamente, habrá limpieza en el Consejo.